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Etiquetas:   Buñuelos de viento   -   Sección:   Opinión

La ley del talión en la herriko taberna

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
jueves, 26 de febrero de 2009, 13:10 h (CET)
El País Vasco se ha rendido, hace ya mucho tiempo que sus habitantes, no todos pero casi, se entregaron con sus armas y bagajes al enemigo. El enemigo es ETA, claro, así que no seré yo el que acuse a nadie de cobarde ni de entregarse sin pelear. Como mucho acuso al Estado de no saber defender a sus ciudadanos, de no saber defender sus intereses económicos, políticos y humanos. Así se rinde cualquiera.

Hay, todos lo sabemos, un elevado porcentaje de vascos que apoyan el terrorismo, siguen sus métodos y celebran con cohetes cada muerto, cada extorsión, cada secuestro. Sabido es que en todos los pueblos hay siempre un chulo-matón. Es el caballo de Troya al que los vascos no han sabido desplazar. Pero también hay gusanos consentidos que se comen la manzana social desde dentro. Con la excusa de que por cosas de política no vamos a reñir, se sustituye al asesinado por otro musolari y a seguir la partida, que son dos días. Ya digo, gusanos.

Pero hay otros vascos, la mayoría, de toda opinión, filiación y situación, que no han encontrado suficiente apoyo social ni político de las instituciones del Estado para echar del pueblo al matón que a todos acobarda. Además de que en todos los pueblos hay un matón, también suele haber un tonto del pueblo que generalmente le sirve muy bien, pero ese es otro gallinero en el que no voy a entrar. Porque cuando el matón se exhibe orgulloso y desafiante, sin encontrar oposición ni freno, predica con su ejemplo y crea escuela. Y entonces, debajo de las piedras surgen más matones entre los más tontos del pueblo. Y entre todos se ríen las gracias, se palmean las espaldas y se jalean las barbaridades. Pero, insisto, hay otros vascos, la mayoría, de toda opinión, filiación y situación, que no han encontrado apoyo social ni político de las instituciones del Estado para echar del pueblo al matón que a todos acobarda. Así que se han rendido.

Pero la culpa no la tienen ellos, habitualmente no está permitido portar armas en España ni para defenderse de los que te acosan, así que no tienen la culpa. Simplemente el Estado se ausentó del lugar, dejó a los vascos a la buena de Dios y su puesto lo tomaron ETA, sus secuaces, los más brutos de cada pueblo... y aquellos políticos que echando interesadísimas cuentas electorales no han sabido/querido oponerse sólidamente, con valores democráticos (¿o el orden y la paz social no son valores democráticos?) y con la fuerza de la ley a los matones que, a estas alturas, son ya legión. Estos políticos son la representación del Estado y sus instituciones que cobarde, vil y traicioneramente se han entregado al enemigo.

Así que ETA y sus monaguillos creen, con bastante razón, que todo Euskadi es orégano y ponen bombas no sólo con absoluto desprecio del inocente a por el que van, como es obvio en toda organización asesina, sino con absoluto desprecio del inocente... a por el que no van. Como el vecino este que armado con una maza fue a la herriko taberna más próxima a devolverle ojo por ojo los destrozos que habían causado en su casa. Olé sus cataplines, olé sus flores inguinales, olé por la enorme maza que colgaba entre las piernas del personaje en cuestión. Todos deberíamos sacar una conclusión de estos acontecimientos, porque cuando el Estado no te defiende surge la ley del Oeste y entonces el más rápido con el colt se convierte en rey del lugar, en el gallito del OK Corral.

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