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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Toros

Cuatro tauromaquias del mundo

Ignacio de Cossío
Ignacio de Cossío
sábado, 18 de abril de 2009, 11:13 h (CET)
Con motivo de la entrega de los Premios Tauromaquias del Mundo en la pasada XI Feria Mundial del Toro: al matador de toros salmantino Pedro Gutiérrez Moya, a su impecable trayectoria, nexo de unión entre Méjico y España bajo su legado universal a la historia de la Tauromaquia; el Club Taurino de Milán, embajadores de la Fiesta en Italia y todo un ejemplo de afición más allá de nuestras fronteras; al empresario José Cutiño, por unir a las dos aficiones de España y Portugal con su profesionalidad y dedicación hacia nuestra Fiesta y al director de cine madrileño Agustín Díaz Llanes, por su constante referencia en defensa al mundo del toro en sus trabajos cinematográficos.

El maestro Pedro Gutiérrez Moya, más conocido taurinamente por el “Niño de la Capea” ha sido un claro ejemplo de constancia, ambición e inteligencia dentro del panorama taurino mundial. Si en España su nombre fue sinónimo de éxito y poderío cada tarde frente a cualquier rival, Méjico nos mostró otro Capea superior, mucho más templado y cadencioso. Sus trincherazos eran como imágenes enmarcadas para la eternidad.

Su muleta fue látigo y terciopelo en manos del artista salmantino quien, en la década de los 80, puso en cuarentena esa teoría de Domingo Ortega de que sólo a contraquerencia se podía triunfar. El Niño de la Capea con su enorme raza a cuestas y su zurda de hierro, ligó el toreo en redondo incluso en los mismísimos terrenos sagrados del toro. En el recuerdo quedan sus brillantes faenas en San Isidro de 1985 y 1986 en la puerta de toriles.

Italia tiene en la fiesta un primerísimo lugar de honor gracias a su Club Taurino de Milán. Fundado hace veinticinco años por el jurista Helio Barbieri y el aficionado Mario Chinato, actualmente cuenta con más del medio centenar de socios, que viajan sin desmayo cada año por las principales ferias de España en busca del merecedor del premio “A la emoción del toreo”.

Mensualmente el Club Taurino de Milán presidido por Caetano Fortini, se reúne para hablar de toros, torear de salón junto al ex novillero Rico Carbone y elaborar con verdadero entusiasmo su revista semestral “El Coso”. Curiosamente, se da la particularidad de que dicha revista es dirigida por Dario Callardino, antiguo mozo de espadas del maestro Antoñete.

Alguien dijo de él que desde su Olivenza adoptiva se había convertido en el oráculo de los Dioses taurinos. Nadie, ni siquiera los más grandes y veteranos de la profesión, se pueden negar a volver torear en su más de media docena de plazas que actualmente regenta. José Cutiño, siendo ayuda de mozo de espadas del maestro Espartaco, soñó con celebrar corridas de toros desde Olivenza hasta Aracena pasando por Badajoz, además de llevar a grandes maestros de la torería. Nombres como Miguel Ángel Perera, Joao Moura padre e hijo, Antonio Ferrera, Javier Buendía o Fermín Bohórquez confiaron en él.

Han transcurrido casi dos décadas desde que José Cutiño llegó al despacho de su amigo Marceliano Ortiz Blasco en Olivenza, donde continúa dando muestra de profesionalidad y dedicación absolutas. Gracias a él, Olivenza se ha convertido en el primer acontecimiento taurino del año en España y Portugal con sus más de cuatro mil abonados. El tiempo dirá si la Maestranza y Las Ventas le esperaran también…

Agustín Díaz Llanes es uno de los mejores directores de cine con el que cuenta actualmente el panorama cinematográfico español. Sus constantes referencias taurinas en sus películas son una evidencia como son el caso de: “Nadie Hablará de nosotras”, cuando la actriz Victoria Abril enseña a un novillero a liarse un capote de paseo; “Sin noticias de Dios”, donde unos chavales juegan en la misma plaza de toros de Vistalegre; “Alatriste”, con esa forma de liarse la capa a la espalda como si del mismo Ordoñez se tratara, para no mancharse la pared cuando esperaba al inquisidor o esa manera de apuntillar al enemigo en los canales de Flandes; y en la última “Sólo quiero caminar”, se nos aparecen fotos de toreros actuales en la carpeta de un estudiante.

Todas ellas no son más que muestras fidedignas de su amor y admiración hacia la fiesta, heredadas de su padre el gran torero de plata manchego “Michelín” que debutó sin caballos junto a Manolete y actuó con tantas figuras de los años sesenta como Manolo González, Antonio Ordóñez y en especial durante seis temporadas con el maestro Paco Camino. De él Agustín heredó casi todo, su mirada, el arte y la finura en sus muñecas que lo hacen ser un maestro completo de la gran pantalla como lo fuera su padre en el ruedo corriendo a los toros a una mano o colocando aquel genial par de banderillas. Que este premio le anime para que la próxima película taurina que estas haciendo sea la que sigue esperando la fiesta. Felicidades maestro.

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