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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Una sociedad que está perdiendo su propia identidad

Xus D. Madrid (Gerona)
Redacción
jueves, 26 de febrero de 2009, 13:27 h (CET)
El partido en el poder afirma con frecuencia que por encima de la Ley no hay ni conciencia, ni libertad individual, ni verdad alguna. La moral única es la que marcan las leyes, que son las que aprueba el socialismo... en ausencia de todo consenso. Lo cual plantea la gran pregunta que, a su vez, se engarza con la acusación de "hipócritas" lanzada por el propio Zapatero a los políticos que critican su relativismo moral: ¿Está realmente dispuesto el Partido Popular a suprimir, el día que gobierne, todas las leyes nefandas aprobadas por el socialismo? Hace unos días, el Papa Benedicto XVI afirmaba durante su visita a Cerdeña que la política está necesitada de una nueva generación de políticos cristianos, capaces de buscar, con competencia y rigor moral, soluciones a los problemas de nuestro tiempo. Por supuesto, no se trata de aplicar en la vida política la doctrina social de la Iglesia, ni mucho menos de convertir la democracia en una teocracia al estilo islámico. Pero lo que se debe exigir al Partido Popular es que sea mínimamente coherente con ese "humanismo cristiano" que ha asumido en su ideario, y que, en consecuencia, aporte ideas que se opongan a esa otra "teocracia" laicista que trata de imponer el PSOE desde su nihilismo moral.

Al mismo tiempo, habría que exigir a los socialistas que se dicen cristianos (P Blanco…) -¡qué cruel ironía, con lo que está cayendo!- otro mínimo de autocrítica en el seno de su partido para oponerse a la deriva anticristiana de sus dirigentes. Bien es verdad que todo pueblo tiene el gobierno que se merece, en la medida que es fruto de las urnas. Y por ello, también a ese pueblo, que todavía es, en su mayoría, nominalmente cristiano, que sea coherente a la hora de acudir a votar. En este terreno, la Iglesia tiene un gran papel que desempeñar como la voz de la conciencia de una sociedad que está perdiendo su propia identidad.

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