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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Licencia para matar

Antonio García-Palao (Madrid)
Redacción
lunes, 23 de febrero de 2009, 10:28 h (CET)
No hay derecho. Que algunos de los más altos representantes del Estado se dediquen en sus horas libres a matar animales por los campos es un ejemplo claro del deficiente nivel ético al que pertenece esta clase de gobernantes, pero peor aún es el nivel de ignorancia y alienación en que se mantiene el pueblo que lo permite.

¿Qué autoridad moral puede tener un gobierno para proponer una "Educación para la ciudadanía" cuando su Ministro de Justicia se divierte los fines de semana matando animales, tenga o no "licencia"? ¿Qué confianza podemos tener en un juez que pasa sus horas libres ajusticiando con su escopeta a seres vivos inocentes?

Sólo el hecho de matar por matar y disparar por diversión denota el escaso grado de sensibilidad y empatía de estos individuos. Eso sí, cuando se cansan de matar alternan asistiendo en algún ruedo al maltrato y muerte de otros pobres hervíboros cuya única culpa es la de haber nacido rumiantes.

Los animales no son objetos. Los animales sufren. Los animales sienten. Los animales son merecedores de respeto porque no son propiedad nuestra.
Pero claro, ¿cómo se va a pedir respeto por los animales a un gobierno que defiende incluso como un derecho el aborto de sus congéneres? ¿Cómo se puede pedir sensibilidad con el derecho a la vida a unos gobernantes que no reconocen que la libertad de un individuo termina donde empieza la del otro, aunque éste último sea pequeño e indefenso?

Si éstos son los representantes del progreso mal vamos. Si éste es el ejemplo de libertad que proponen nuestros gobernantes es que desconocen la noción más básica de virtud.

No hay más que leer el testimonio de los más grandes pensadores de la historia de la humanidad, en Oriente y Occidente, contra la sinrazón del maltrato hacia otros seres vivos, tengas o no "licencia". No hay más que permanecer un rato en silencio para que la voz interior nos lo recuerde: Somos hijos de la Vida y como hermanos naturales nos debemos un poco de amor y respeto.

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