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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

El nepotismo sin complejos

Mario López
Mario López
viernes, 20 de febrero de 2009, 06:05 h (CET)
Por fin hay noticias de un defensor del nepotismo que lo confiesa sin complejos. El conseller valenciano Serafín Castellano lleva diez años adjudicando obras públicas a unos amiguetes y se siente muy feliz de poder hacerlo; que para eso ha llegado él a donde ha llegado. Que a él no le han regalado nada y que no le debe nada a nadie ¿Cuántos españoles habrán pronunciado alguna vez estas palabras?:

“A ver qué puedes hacer por mi chico” ¿Y quién no ha visto alguna vez a alguien caer en desgracia por el mero hecho de no haber favorecido al hijo de su padre? Sé de uno que tuvo que cambiar de ciudad por este motivo. Serafín Castellano ha puesto el dedo en la llaga. Nos escandalizamos por los casos más sonados de nepotismo, tráfico de influencias, prevaricación y enriquecimiento fraudulento ¿Pero cuántos de nosotros nos hemos negado a recibir o a dar pequeños favores no del todo honorables? El germen de la gran corrupción está en la pequeña corruptela. El catalizador, en la dosis. Y a todas las dosis nos vamos haciendo. Uno empieza enchufando al hijo de Pepe en un curso subvencionado. Luego acepta un encargo de Pepe para hacer una chapuza en el Ayuntamiento de su pueblo y acaba comprando una finca rural que, por arte de birlibirloque, te la recalifican convirtiéndote en multimillonario. De ahí a ser presidente de un club de fútbol o diputado regional no va nada. Luego le presentas a tu niña a un productor de cine o televisión y, en cinco o diez años, ya tienes el sarao montado. Pero para eso debería estar la política: para corregir nuestra natural tendencia al exceso. El Estado de derecho, la democracia y el socialismo deberían de aportarnos justicia social e igualdad ante la ley. Pero hoy por no lo hacen. Y esto es así, entre otras cosas, porque en nuestro imaginario colectivo aún tenemos muy presente la fantasía de llegar a pertenecer algún día al club de la “gente guapa”. Para superar la crisis económica y no volverla a reeditar habrá que proteger al máximo a las PYME’s y a los trabajadores; habrá que poner bajo el control del Estado a la banca y al gran capital; habrá que reformar la administraciones públicas para convertirlas en entes activos, solventes y transparentes. Habrá que hacer muchas cosas. Pero para que todo ello dé su fruto, lo primero y más importante que tenemos que hacer es expulsar de nosotros mismos toda fantasía infame de "ser alguien" y no caer en la menor tentación de nepotismo.

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