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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Los amigos de H.Chávez en España: los del PSOE

Miguel Massanet
Miguel Massanet
miércoles, 18 de febrero de 2009, 11:28 h (CET)
Si mantuviéramos alguna duda a cerca de cómo piensan los del partido en el gobierno de España; si quisiéramos saber cómo entienden la democracia los del PSOE y si nos quedara algún barrunto o sombra de incertidumbre respecto de quienes son sus amigos preferidos y a quienes defienden a capa y espada; estos días hemos tenido ocasión de comprobar la verdadera idiosincrasia de estos “demócratas” que, contra viento y marea, están apoyando al señor Zapatero, aunque sean conscientes de que, el camino que ha emprendido, no lleva a otro destino que a la destrucción de esta nación, tan querida por muchos, que en el mundo, hasta ahora, ha sido conocida como España. El episodio que, recientemente, ha tenido lugar en la Venezuela de Chávez, no por ser una de las habituales patochadas del tirano que la gobierna, de aquel que pretende perpetuarse en el poder, como en su día lo hicieron Stalin o Hitler, –aunque para ello haya tenido que saltarse al Tribunal Supremo y modificar la propia Constitución –; deja de ser un episodio lamentable e impropio de una democracia moderna, que deja al descubierto la forma peculiar en la que, en Venezuela, se entienden hoy en día las libertades y de cómo se respetan los derechos de las personas a expresarse libremente en pro de sus convicciones políticas. Sólo, en un burdo remedo de lo que es una verdadera democracia, se podría entender esta agresión a las libertades fundamentales de las personas que son, por cierto, uno de los rasgos diferenciales de cualquier democracia, que hacen que se distinga de cualquier autocracia, oligarquía, teocracia o tiranía que pretenda suplantarla.

Cuando una persona que ha sido invitada por el partido de la oposición venezolana, don Luis Herrero, interviene en un mitin y expresa paladinamente lo que opina respeto a una dictadura de izquierdas, abundando en la opinión de aquellos huéspedes que le ofrecieron intervenir en la reunión; es vejada, agredida, secuestrada y expulsada sin ceremonia alguna y sin, tan siquiera, permitirle que se pusiera en contacto con la Embajada Española ni pedir ayuda al resto de personalidades españolas y extranjeras que le acompañaron ,en su visita a Venezuela; no creo que sea de recibo el que, en su patria, en España, entre la clase política que debiera, anteponiéndolo a sus propias ideas políticas, darle su completo apoyo por el hecho de ser español y por haberse expresado libremente sobre algo que no es un secreto para nadie, y que ha sido constatado en varias ocasiones, como en el episodio en el que el propio Rey le tuvo que hacer callar y en aquellos otros en los que ha actuado solapadamente en contra de los intereses españoles en aquellas tierras; es decir sobre el hecho incontestable de que el país venezolano está bajo el yugo de un dictador, que se ha esmerado en barrer de su camino a todos aquellos que se opusieron a su tiranía. Por si fuera poco, el personaje que, de tan poco diplomática manera, fue maltratado y expulsado del país, da la coincidencia de ser un euro-parlamentario del PP, por lo que el hecho adquiera un relieve adicional que, por si fuera poco, agrava el hecho de que, por parte del PSOE, se haya aprovechado para echar leña al fuego e intentar desprestigiarlo. Así, la señora secretaria de relaciones internacionales del PSOE, señora Elena Valenciano, siguiendo la estela de inconveniencias practicada por sus compañeros de equipo, ha salido a la arena política para manifestar que:“los observadores internacionales no pueden intervenir en un proceso electoral”. Sin embargo, vean ustedes la falta de información o la torticería de esta señora, al no haber querido enterarse de que, el señor Luís Herrero, no está en Venezuela en calidad de “observador”, sino en concepto de invitado del partido de la oposición venezolana, sin gozar, por lo tanto, del estatuto de observador.

Es evidente, y la trayectoria del señor Hugo Chávez así lo ha dejado acreditado, que cualquier persona, entidad o país que ose diferir o criticar el sistema político defendido por el autócrata de Venezuela y, por añadidura, tenga la valentía de criticar sus métodos o poner en duda la eficacia de un régimen dictatorial –que no ha conseguido más que sumergir a su país, un país rico en materias primas y con grandes disponibilidades de petróleo, en una de las naciones donde más miseria se registra y menos libertades gozan sus ciudadanos – se verá en el punto de mira de la Administración, capitaneada por su presidente que, como ha ocurrido con todos aquellos que no comulgan con sus ideas, será implacable con el opositor que será, sistemáticamente, perseguido, vejado y obligado a plegarse a la voluntad oficial de quienes se han hecho con el poder, explotando, en su favor, la endémica animadversión de la población indígena hacia la ciudadanía blanca y aquellos que colonizaron y llevaron la cultura europea a tierras americanas..

La tímida reacción de nuestro ministerio de Asuntos Exteriores y el nulo apoyo de la Embajada española en Venezuela de la que, al parecer, ningún de sus miembros se personó para apoyar al grupo español de eurodiputados, según información de don Carlos Iturgaiz; hace suponer – como ya se han adelantado a anunciar varias personalidades del grupo socialista entre ellas el propio ZP – que se pretende quitarle hierro al incidente y dejar que, lo ocurrido al señor Herrero, como, en su día, ya sucedió con los insultos del señor Hugo Chávez a S.M el Rey; todo quede en agua de borrajas y aquí paz y allá gloria. Nos podríamos preguntar si un suceso semejante hubiera ocurrido en Israel o durante el mandato del señor Bush en Norte América, ¿qué es lo que entonces hubiera ocurrido? Pues es fácil de imaginar, los de la farándula invadiendo las calles quemando banderas de aquellos países, reclamando contramedidas diplomáticas y acusando a los de la globalización de ser los explotadores de los pobres y los defensores de los ricos. En lugar de ello, vean ustedes, el silencio sepulcral de los faranduleros, el mutismo de los señores de IU y la absoluta pasividad de todos los nacionalistas. Al menos ellos han callado, pero no podemos decir lo mismo de estos socialistas que nos desperdician ocasión de demostrar su “talante” solidario con todos aquellos dictadores que están implantando en sus países prototipos de los regímenes totalitarios característicos de lo que fueron los países comunistas del este de Europa, presididos por la propia URSS. ¡Y estos, señores, son los que nos gobiernan con el consentimiento de tantos nostálgicos de la II República!, sin que, al parecer, sientan vergüenza ni remordimientos de conciencia por los desmanes, asesinatos y torturas que fueron cometidos bajo el beneplácito de los gobernantes socialistas y comunistas de entonces.

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