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En tránsito hacia Babel

Pascual Falces
Pascual Falces
martes, 17 de febrero de 2009, 11:00 h (CET)
La idea que se tiene de Babel es de que fue un castigo-confusión consecuencia de una intención ascendente (errónea) en la historia del hombre. Lo que estamos viviendo en la Historia de España actual, es un hecho cierto parecido pero en sentido contrario; también confusión ¿castigo?... pero, en sentido descendente. Disgregación, independentismo, menor comunicación, insolidaridad, partición, y confusión de lenguaje.

Oteando entre las columnas de columnistas, valga la redundancia, resultan penosas, dan grima. ¿Será la crisis?... o, ¿será un agotamiento de ideas? Resulta insufrible el rebote de la misma idea de columna en columna, de tertulia en tertulia, modificando tan sólo el ropaje de adjetivos, y, a veces, ni eso. La cacería de Jaén, el hecho cinegético, los animales abatidos, el ministro y el juez, el juez y el ministro. Penoso... resultan penosos los espacios de papel, radiofónicos, televisivos y digitales ocupados por un hecho tan simple, tan manido como el consabido goce y disfrute de algunos “señoritos” de la bien cuidada fauna ibérica montaraz para el enriquecimiento de unos avispados, y que resulta tan antiguo como la noche de los tiempos. Añádase la única novedad, tal vez, la desfachatez de un juez que abandona a unos presuntos “chorizos” en chirona y se larga de garbeo con escopeta y macuto.

Si, de acuerdo con que la crisis es universal, global, con más propiedad. Pero, sin duda en España, como todo, quiérase o no, “is different”, mal que pese. Es tan globalizada, que, hasta a Obama le están comenzando a crecer los “enanos”, y le provoca jaquecas. Lo que preveían ocurriría a los seis meses, se ha presentado a las tres semanas. Ahora demostrará la talla de estadista que lleva dentro y la fe que en el pusieron los que le votaron. De los simpatizantes del exterior, ni caso, en su mayoría eran bobalicones que se inclinaron hacia él por no se sabe bien qué motivos. Esos, merecerían que Obama les defraudase a fondo; vamos, que hasta la piel se le blanquease como a Michael Jackson, y este columnista está pensando en la progresía nacional socialista de España, “of course”.

La crisis española es múltiple, y con patética seriedad la están padeciendo no sólo quienes se encuentran cada día con el papel de engrosar las listas del INEM oficialmente o de uno u otro modo, sino el empresario cabal obligado a tomar la decisión de prescindir del número que sea de empleados. ¿Cuándo cambiarán, anhela, las circunstancias para de nuevo volver a contratar personas? Este es el dramático panorama. Más, la “crisis” también, como se decía más arriba, se manifiesta entre periodistas y articulistas, hay crisis ideológica. Como si se hubiera terminado lo que nutría el pensamiento y ha sobrevenido una sequía de ideas. Si se pudieran dejar las columnas en blanco, muchos respirarían aliviados. No hay periódicos cuyo contenido sea de interés nacional; si acaso, todo lo más, el llamado interés autonómico o regional se reduce al local, a visiones tan cortas como el hecho describir la inauguración del cambio de alumbrado en la plaza mayor.

Las autonomías que cultivaron alguna lengua romance cuya evolución no fue la del castellano, conocido como español y por ende hablado en España y entre varios cientos de millones de gentes más en el mundo, la siguen cultivando como elemento de diferenciación en esta hora de la cuesta abajo nacional. En la bíblica Torre de Babel, los que se pasaban ladrillos de mano en mano para ir aumentando la altura de la torre, al no entenderse por la confusión de lenguas, terminaron a ¡ladrillazos!... y el proyecto quedó inconcluso. En la España actual, al no entenderse la gente, corren ese mismo riesgo; tal vez los que siguen hablando la misma lengua, porque tienen una limitación ¡qué se va a hacer!... la de haber nacido en autonomías monolingües, y solo saben inglés, francés o alemán, además de español, tienen que formar “piña” y hacerse con el cotarro para que éste circule hacia alguna parte.

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