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Etiquetas:   Opiniones de un paisano  

Sobre la expulsión de Luís Herrero de Venezuela

Mario López
Mario López
martes, 17 de febrero de 2009, 11:00 h (CET)
Uno de los muchos usos de los miembros del PP que resultan difíciles de digerir para un demócrata, es su indisimulado desprecio a la autoridad del Gobierno de la nación en materia de política exterior. La diligente labor de Aznar encaminada a desprestigiar a nuestro Gobierno en cualquier foro internacional al que es invitado, ha creado doctrina entre los miembros del PP.

Ya en octubre de 2004 el diputado Jorge Moragas ponía en un brete a nuestro Gobierno al hacerse expulsar de Cuba por el Gobierno de Fidel Castro. Hace unos días, la presidenta de la Comunidad de Madrid, volvía a hurgar en la llaga abierta por su colega al participar muy activamente en una manifestación en contra del régimen cubano. Y ahora, don Luís Herrero –supongo que para no ser menos que sus compañeros de partido- se hace expulsar de Venezuela después de acusar a su presidente de ejercer una dictadura tiránica. El señor Herrero acudió a Venezuela en calidad de eurodiputado español, como observador en el referéndum convocado por Hugo Chávez. Su misión era vigilar el desarrollo de la consulta. Nadie le había otorgado la potestad de condenar el régimen venezolano ni de insultar a su presidente. Y, mucho menos, desde su condición de eurodiputado español. Que un ciudadano sin responsabilidades públicas ponga a caer de un burro a Chávez o a Berlusconi es asunto de su exclusiva incumbencia. Allá él. Pero un diputado, lo sea de las Cortes españolas o del Parlamento europeo, está obligado a respetar escrupulosamente la autoridad política de su Gobierno. Si un diputado español crea un problema diplomático al Gobierno de su nación, pierde automáticamente la legitimidad para seguir ejerciendo de diputado. El ministro Moratinos ha actuado con absoluta prontitud en defensa de Luís Herrero. Nada que objetar. Pero, ¿es posible que Luís Herrero no entienda que su actuación ha podido dañar seriamente nuestros intereses en Venezuela y desbaratar una política que probablemente sea fruto de un intenso trabajo realizado por los miembros de nuestro Gobierno? ¿Quién es él para poner en riesgo los intereses de nuestro país en Venezuela y provocar súbitos cambios en la política exterior de nuestro Gobierno? ¿Es posible que el señor Herrero, con la exquisita formación que ha debido recibir a lo largo de toda su vida, no sepa del valor de la prudencia, de la discreción y de la lealtad debida al Gobierno del país del que es nada menos que diputado? Al PP se le llena constantemente la boca con la palabra España, pero no muestra el menor celo a la hora de defenderla fuera de nuestras fronteras.

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