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Etiquetas:   Entrevista   -   Sección:   Entrevistas

"El cómic es el mejor medio artístico, el más inexplorado, un paraíso y una maldición al mismo tiempo"

Diego Agrimbau, Premio Internacional de Cómic Planeta DeAgostini
Redacción
sábado, 18 de abril de 2009, 11:13 h (CET)
Se destapó al fin. El pasado jueves, Planeta DeAgostini, a través de su gabinete de prensa, dio a conocer el fallo de su I Premio Internacional de Cómic organizado por dicha editorial. Muchos originales, mucha competencia, muchos aspirantes, al final un ganador: ‘Planeta Extra’ de Diego Agrimbau y Gabriel Ippóliti, dos artistas argentinos de reconocido prestigio en el mundo del Cómic. Agrimbau, guionista de la obra, ha tenido la amabilidad de responder a nuestras preguntas pocos días después de habérseles otorgado el preciado galardón.





Herme Cerezo / SIGLO XXI

Argentina es tierra de grandes creadores literarios (Borges, Bioy Casares, Arlt) y del mundo del cómic (Héctor Germán Oesterheld, Francisco Solano López, Quino, Carlos Trillo, Domingo Mandrafina...), ¿qué tiene su país que parece fomentar la existencia de tantos y tan buenos creadores?

Es un misterio. Porque justamente no se puede considerar al estado argentino como uno de los responsables de la aparición de semejantes figuras. Las partidas presupuestarias destinadas a estas actividades son muy magras, y en el caso de la historieta, inexistentes. Muy por el contrario, fue el estado argentino el que destituyó a Borges como director de la Biblioteca Nacional para transformarlo en Inspector de Aves y Corrales (bajo el gobierno de Juan Perón) y el que se encargó de matar a Oesterheld y sus cuatro hijas en la última dictadura militar. Tal vez el fomento esté dado en el mismo origen de la cultura argentina, que es resultado de la unión fértil de las ricas culturas europeas con las nativas.

El Cómic, en Argentina arrastra una gran tradición desde antiguo, en la actualidad ¿alcanza una gran difusión o es considerado como un género menor?

Sigue siendo considerado un arte menor (no lo considero un género) por el resto de la cultura oficial, como sucede en casi todas partes del mundo. Pero al mismo tiempo, hay una celebración permanente de su historia política, muy especialmente del martirio de Héctor Oesterheld. A grandes rasgos todas las actividades creadas a partir de la oficialidad tienen un destino de evocación y homenaje, y es muy poco, por no decir nulo, lo que se hace por la historieta actual: la Nueva Historieta Argentina, de la que yo soy parte. Existe toda una nueva generación de autores que no tiene nada que envidiar a las celebérrimas firmas de la gran tradición historietistica argentina. De a poco se va a haciendo patente su talento, tanto sea al sobresalir en las páginas de la revista Fierro, en blogs como el de Historietas Reales, o a través de fenómenos de popularidad que generan autores como Liniers.

¿Qué es el Cómic para Diego Agrimbau?

El mejor medio artístico. El más inexplorado, donde todavía está todo por contarse. Un paraíso y una maldición al mismo tiempo.

Vd. imparte talleres de escritura. ¿el guionista nace o se hace?

Las dos cosas. Antes que nada se nace, pero si el talento natural no se lo encausa más o menos ordenadamente lo más probable es que se malogre. Mi compromiso con mis alumnos es el de buscar su máximo potencial, sin que importe el talento natural de cada uno. Luego cada uno llegará todo lo alto que pueda y quiera.

¿Siempre fue guionista o alguna vez lo hizo todo, es decir, escribió y dibujó?

Alguna vez escribí y dibujé unas historietas autobiográficas en clave humorística. Me gustó mucho hacerlas. Estudié dibujo muchos años, pero a la hora de elegir dibujantes para mis guiones, me gusta contar con los mejores en lo suyo. No descarto volver a dibujar algo yo mismo, pero será algo siempre anecdótico, eventual.

¿Es fácil encontrar un dibujante que plasme en el papel lo que usted escribe?

Es relativo. En Argentina hay excelentes dibujantes por doquier. Hace años que trabajo de esto y la búsqueda de nuevos colaboradores es casi constante. Pero no dejo de maravillarme al encontrar un talento escondido que nunca ha publicado nada y que tiene mejor nivel que el 80% de los dibujantes de cómic en actividad. Y eso ocurre con una frecuencia asombrosa. Pero al mismo tiempo, esos dibujantes tan talentosos, no siempre tienen la conducta profesional que se requiere para dedicarse a esto. Y si la tienen, entonces es muy probable que ya esté trabajando para el exterior con trabajos fijos y sin tiempo para encarar proyectos de alto riesgo como suelen ser los que yo les propongo. Gabriel Ippóliti es un dibujante tan bueno, que hoy podría estar trabajando tranquilamente para múltiples editoriales europeas ganando 300 o 400 euros por página, y saliendo airoso una y otra vez. Pero ha elegido tomar por el camino más difícil pero satisfactorio de involucrarse en proyectos personales, de los cuales es tan responsable creativamente como yo.

¿Comparten Vd. e Ippóliti el guión, es decir, colaboran en la redacción de algunos pasajes o trabajan en compartimentos estancos: usted guioniza y él dibuja?

Generalmente yo guionizo y él dibuja, pero hacemos mucho "trabajo de mesa" durante las etapas anteriores. Hay un trabajo conjunto previo, de ida y vuelta, y una vez que esa etapa germinal se completa, cada uno se dedica a hacer lo que mejor sabe. Por ejemplo, para otro proyecto, que está basado en hechos reales, decidimos irnos de vacaciones juntos a la locación donde tendría lugar la trama. Una vez allí sacamos centenares de fotos, hicimos entrevistas y recaudamos todo tipo de documentación. Y mientras íbamos hablando sobre la trama, el ambiente, la estética. Lo hacemos por principio del placer, sin tener nada asegurado, urgidos por el fervor que nos despierta hacer el tipo de historieta que nos gusta. Después, cada cual a lo suyo.

¿Qué cualidades tiene el grafismo de Ippóliti que no tengan otros dibujantes?

Lo que más me llamó siempre la atención del dibujo de Gabriel es su calidad técnica. Es uno de los pocos dibujantes que parecen ser capaces de dibujar bien todo, sin importar lo que exija el guión. En general los guionistas tenemos que basarnos en los fuertes de los dibujantes y tratar de disimular las impericias. Si no sabe hacer caballos, entonces será mejor que los personajes anden en motos con sidecar. Si no es un as de la anatomía, evitemos los desnudos y escorzos complicados. Si es muy perezoso para los fondos, entonces que todo transcurra en el desierto, la selva, el mar. Jamás tuve que tomar una decisión de este tipo con Gabriel. A eso se le suma que tiene un estilo muy bien definido y personal, una gran plasticidad y un manejo del color increíble.

¿Por qué decidieron Vd. e Ippóliti presentar ‘Planeta extra’ al Premio Planeta y no rodarla por editoriales como sus álbumes anteriores?

En un principio la mostramos a un par de editoriales francesas que la descartaron. Yo estimo que la vieron como algo pasado de moda. A primera vista podían tener razón. Pero nuestra intención es partir de aquellos géneros que encontraron su pináculo de los 80’s, para finalmente llegar a otro terreno narrativo, muy diferente. Claro que todo esto, es materia de la ciencia ficción, porque el libro todavía no existe. Son un manojo de intenciones que intentaremos plasmar lo mejor posible.

Ciento setenta originales se presentaron al concurso y, por lo que se ve, algunos eran tan buenos que la editorial ha decidido publicarlos en el futuro, ¿qué se siente como ganador de este I Premio Planeta?

Me alegra mucho que la editorial decida editar a otros de los finalistas. Eso corrobora que tuvimos competencia seria y que no se trató de elegir al proyecto menos malo. Recibir este premio es un enorme orgullo, pero al mismo tiempo es un compromiso mucho mayor, ya que el libro aún está por hacerse. Cuando lo terminemos y estemos satisfechos con el resultado, recién ahí me dedicaré a disfrutar de este premio en su verdadera dimensión e importancia. Hasta ahora es una gran apuesta por parte del jurado y de la editorial en nuestro trabajo. Ahora la pelota está en nuestro campo.

No abundan los concursos en el universo del Cómic, ¿sería conveniente que, siguiendo la puerta abierta por Planeta DeAgostini, se convocasen más premios?

Siempre es conveniente que existan este tipo de iniciativas. Suelen dar lugar a polémicas y debates, pero a la larga siempre el resultado es que hay más historieta que antes, una mayor y mejor oferta. Y eventualmente, con un poco de suerte, más demanda. Y es igualmente importante que las apuestas partan de grandes empresas como Planeta DeAgostini, cuyo paraguas de influencia, en la prensa y la opinión pública en general, es enorme.

Además del dinero y de la publicación de la obra, ¿qué otras ventajas les reporta a Vd. y a Ippóliti el haber ganado el premio?

Uno de los efectos inmediatos es el nivel de exposición que estamos teniendo, que es totalmente inédito para nosotros. En estos días he contestado varios reportajes, incluso para los medios más importantes de mi país. No sé si es una ventaja en sí, pero es seguro que aporta un gran capital simbólico. Eso puede redundar en nuevas oportunidades de trabajo que antes no teníamos. Pero otra vez, es materia de ciencia ficción. Es un premio que se da por primera vez, y no sabemos exactamente qué consecuencias indirectas puede aparejar. Claro que la mayor ventaja es la posibilidad de concretar una obra a la que tanto Gabriel como yo le estamos dando lo mejor de nosotros.

Hablemos de la obra ganadora, ¿cuánto tiempo han invertido en la realización de ‘Planeta extra’ y cómo surgió la idea?

La idea surgió en el último viaje a Francia que hicimos, a raíz de un premio que ganó ‘La Burbuja de Bertold’. Mientras estábamos por Paris, nos reíamos al comparar el orden y la civilidad parisinas con el caos urbano típico de Buenos Aires. Nos parecía increíble que muchos argentinos al volver de Paris, repitan con cierta satisfacción inequívocamente porteña: "¡Es muy parecido a Buenos Aires!". Y terminamos pensando en cómo sería una historia de ciencia ficción canónica, pero basada en la forma de vida latinoamericana, y más precisamente, argentina. Luego de un tiempo, también reconocí la influencia de muchas experiencias personales que tienen que ver con el exilio de personas cercanas, que por los años 2001 y 2002, partieron hacia Europa en busca de mejores realidades, entre ellos mi hermano y varios de nuestros amigos.

De las viñetas que circulan por Internet y por la sinopsis argumental, parece claro que estamos ante un cómic de ciencia ficción, un territorio en el que Vd. parece sentirse cómodo como lo prueban sus álbumes anteriores, ¿qué le atrae de la Ciencia Ficción?

Siempre escribí ciencia ficción, desde que tengo memoria. Es uno de los géneros que más he leído, tanto en historieta como en literatura. Sin dudas es uno de mis géneros preferidos, aunque no el único. El costumbrismo es otro de mis géneros recurrentes, y creo que ‘Planeta Extra’ está a medio camino entre uno y el otro. La Ciencia Ficción me permite imaginar sociedades, ciudades, mundos, inventar leyes físicas. Mientras que el costumbrismo me permite indagar más y mejor en la psicología de los personajes, su conducta, sus sentimientos.

Sus anteriores obras (‘El muertero Zabaletta’ y ‘La burbuja de Bertold), además de una imaginación desbordante, poseen un claro contenido social. ¿Ocurre lo mismo en ‘Planeta extra?

Si, es muy posible. Me interesan muchísimo los temas sociales, económicos y políticos. Durante años asistí a la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, pero abandoné la carrera cuando decidí dedicarme a escribir y a estudiar dramaturgia. Claro que las inquietudes y las lecturas quedaron y son parte de mis influencias. En el caso de ‘Planeta Extra’, es claro que andan dando vueltas temas como la exclusión, la inmigración, la lucha de clases, pero nunca parto de una premisa ideológica. Son temas que trato más bien como inquietudes, sin demasiadas certezas al respecto.

Resúmanos brevemente el argumento de ‘Planeta extra’.

Es la historia de una familia, presumiblemente argentina, que se encuentra ante la disyuntiva de viajar hacia el espacio en busca de una vida mejor, o quedarse en un planeta que se vuelve inhabitable. La Tierra está siendo abandonada por las clases más pudientes que encuentran en una luna de Júpiter -cuyo nombre es Europa- un futuro más promisorio. Mientras tanto el Tercer Planeta va siendo ocupado enteramente por el Tercer Mundo, con todos sus males a cuestas: contaminación, hambre, pobreza, exclusión, etc.

Finalizamos, ¿vendrán a España para promocionar la obra?

¡Ojalá!

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