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Cartilla abierta a Juan Manuel de Prada
Ángel Sáez
Dilecto Juan Manuel:
Acabo de leer tu artículo “¡Tiembla, Rouco!”, en ABC. Nada debo comentarte en cuanto al fondo del mismo. Empero, en lo tocante a la forma, sí tengo que hacerte, de manera breve al menos, dos o tres escolios.
Creo que, por muchos y grandes que sean los secretos que encierra el Vaticano (y de los que su actual secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, si no los conoce todos, es sabedor, sin duda, de un buen número de ellos, el grueso de los tales), deberías (si me permites que te siga tuteando) haber trenzado “secretario” así, con minúscula.
Acepto de buena gana (y hasta mejor grado) las creaciones de tus vocablos “demogresca” y “clarisisísimo” (éste, en concreto —que sí, sí, sí, de veras—, me parece un hallazgo que merece, por lo menos, aunque obre o vaya entre paréntesis, este panegírico). Ahora bien, el menda los hubiera hilado entre comillas.
Rehúso (como harás tú, seguramente, cuando los adviertas) que hayas escrito “puden” (donde debería haber aparecido “pueden”) y “eclesíastica” (cuando tendrías que haber urdido “eclesiástica”).
Sin otro particular, aprovecha la ocasión para (man)darte un abrazo
Ángel.
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