Gran parte del conocimiento humano se ha transmitido tradicionalmente mediante cuentos que reseñan hechos o anécdotas de algún personaje popular, ya sea real o imaginado, puesto en situaciones de especial sentido aleccionador. Los cuentos –que tan a menudo tratan de lo inefable, ese aspecto de la vida que con tanto ardor buscamos– tienen el poder de despertarnos y de transformarnos, pues, en palabras del poeta T.S. Eliot, “los humanos no pueden soportar demasiada realidad”.
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Portada del libro.
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Así, en todas las tradiciones culturales se encuentra la metáfora de “pasar al otro lado del río”, con la recomendación de que se deje la balsa en la orilla y no se cargue con ella; o bien la de “realizar la travesía del desierto”, abandonando la caravana de camellos y la impedimenta en el caravan sérail; mientras otras aconsejan “hacerse a la mar”, sin olvidar que todos los mares conducen a los puertos de Ítaca; o se sirven de la imagen de “subir una montaña”, pero no para quedarse en ella, sino para regresar a donde conviven los seres humanos.
En este libro, el profesor y periodista José Carlos García Fajardo, infatigable impulsor de proyectos solidarios, nos ofrece una sugerente colección de historias, rebosantes de sabiduría y experiencia vital, que ambientadas en un remoto monasterio de China, fabulan la relación entre un anciano maestro, su atolondrado ayudante y un príncipe de nuestros días que podría habitar en Shanghai, Nueva York, Madrid o Delhi. El hilo conductor de su enseñanza son los cuentos: breves narraciones zen, sufíes o taoístas para entender mejor las “sombras” de la existencia humana. Esas sombras que nos esclavizan y que debemos patear con los pasos de un claqué festivo y consciente, pues de nada sirve la pretensión de ignorarla.
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Miraguano Ediciones, 2008. 253 páginas. PVP: 18 €