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Etiquetas:   OPINIÓN   -   Sección:   Revista-arte

Rodin invita a pensar

Julia María Carvajal
Redacción
domingo, 1 de febrero de 2009, 23:00 h (CET)


Procedentes del Museo Rodin de Paris, las esculturas de Auguste Rodin se han expuesto en las calles de distintas ciudades españolas, en una muestra itinerante organizada por La Caixa. En su viaje el día catorce de Enero llegaron a Bilbao, y hasta finales de febrero, El pensador, sin duda su creación más conocida, y las seis obras que forman el conjunto escultórico Los burgueses de Calais podrán contemplarse en el corazón de la ciudad, en la calle que lleva por nombre al fundador de la villa, Gran Vía de D. Diego López de Haro, y frente al Palacio Foral de la Diputación de Bizkaia. Un equipo de profesionales del Museo Rodin de Paris visitó la capital para buscar el emplazamiento adecuado, valorando no solo el propio espacio público, sino las condiciones del lugar más idóneo para soportar los seiscientos cincuenta kilos de bronce que sobre un pedestal sientan al Pensador.
Francois Auguste René Rodin, Paris 1840-Meudon 1917, escultor que a pesar de ser contemporáneo del Impresionismo, realiza su trabajo enmarcado en la escuela escultórica neoclásica. Considerado el primer artista moderno por dotar de una nueva dimensión a la concepción de monumento y obra pública.

Comenzó su formación en la Escuela de Artes Decorativas de Paris, institución menospreciada por los artistas de la Academia de Bellas Artes de Paris, quienes envidiaban a Rodin y se negaban a aceptar que sus estudios sobre anatomía le permitiesen crear esculturas tan perfectas, como en el caso de “La edad de bronce”, obra realizada en 1875 que le obligó a recurrir a su influyente amigo el pintor Edgar Degas, para demostrar que los moldes no habían sido sacados directamente del modelo, sino de una arcilla hecha por él, como es habitual en la técnica del vaciado en bronce. Este incidente fue doloroso para Rodin , sin embargo cuando todo quedó aclarado, se convirtió en uno de los artistas más importantes de Paris. A partir de ese momento su trabajo marca dos líneas distintas, sus esculturas, como él mismo las definió, “alimentarias”, obras decorativas de las que vive, y las transgresoras, obras puras y transcendentes en la historia del Arte. En esta última línea se encuentran Los burgueses de Calais, esta obra fue encargada a Rodin como monumento conmemorativo de un suceso histórico que se produjo durante la guerra de los cien años, el artista recibió la petición en 1885, trabajó durante casi cuatro años con bocetos, pero no estuvo totalmente terminada hasta la fecha de su inauguración en 1895. La escultura de bronce, de dos metros de alto y casi dos y medio de ancho, se compone de seis hombres de igual altura y vestidos de la misma manera, las figuras forman un grupo compacto pero permanecen libres entre ellos, de hecho se exponen por separado, su aspecto es el de unos hombres angustiados y decididos, el realismo del artista pone de manifiesto la tragedia de los personajes que saben que se enfrentan a la muerte. Esta obra es innovadora para su tiempo, se opone al rígido academicismo del siglo XIX, y a la vez se mantiene alejada de los rasgos del impresionismo y de la crudeza del realismo.




Los burgueses de Calais



La historia de los personajes que inspiraron el conjunto escultórico es ejemplar, Eduardo III de Inglaterra sitió la ciudad francesa de Calais, con intención de dejar morir de hambre a sus habitantes y poder conquistar así un territorio estratégico, como era el puerto de Calais sobre el canal de la Mancha. Cuando las reservas de agua y comida casi estaban agotadas y la situación era insostenible, el alcalde de Calais propuso al rey inglés la rendición de la ciudad a cambio de que permitiera a los ciudadanos salir y quedar en libertad. El rey indignado por pretender imponerle una capitulación con condiciones, se negó, sin embargo sus propios hombres le hicieron ver la valentía de aquellos ciudadanos y la grandeza del perdón. Finalmente el rey consintió en respetar la vida de los pobladores de Calais, pero también con una condición, que seis hombres notables de la ciudad, se rindieran ante él, con las llaves de la ciudad, vestidos con camisón y una soga alrededor de sus cuellos.

A pesar de que el pueblo lo consideró inaceptable cuando el alcalde se lo comunicó, Eustache de Saint Pierre, uno de los hombres más ricos del lugar se ofreció a cumplir las crueles condiciones del enemigo inglés, a cambio de salvar la vida de sus conciudadanos. Pronto otros cinco eminentes compatriotas se unieron a él, Jacques y Pierre de Wisant, Jean de Vienne, Andrieu d´Andres y Jean de Aire. Los seis se entregaron al rey inglés, y aunque este tenía intención de asesinarlos, gracias a la intervención de la reina Felipa de Henao, esposa de Eduardo III, se salvaron de que los colgaran.




El pensador



El Pensador, pieza denominada originalmente “El poeta”, formaba parte de un monumental portal basado en la Divina Comedía de Dante, la estatua representaba a Dante a las puertas del infierno, Rodin quiso crear una figura heroica, un hombre desnudo de gran tamaño, sin duda influenciado por Miguel Angel, que representara no solo a la poesía, sino al pensamiento. La escultura simboliza por excelencia a Rodin y al conjunto de su obra, pues aglutina todas las características de su autor, el artista utiliza la anatomía como una herramienta para la manifestación de la espiritualidad humana. El Pensador traspasa su inicial sentido literario, en base al que fue ideada, y adquiere un significado distinto, trata de expresar algo más universal, se identifica con el destino del hombre, reflexiona sobre la condición humana, la figura en una postura que refleja el acto de pensar, aparece con la cabeza hacia abajo, apoyada en una de sus manos, en una actitud que denota soledad, preocupación. Esta obra se terminó en 1880 y existen más de veinte versiones repartidas por Museos del mundo.

La técnica empleada por Rodin en sus esculturas es el vaciado, y aunque en la actualidad conocemos sus obras realizadas en bronce, elaboraba sus piezas en yeso, material que los escultores usaban como borrador y luego desechaban, él lo vaciaba como critica a la escultura en mármol que era la única reconocida oficialmente, y cuyo resultado era igual de blanco pero de un material considerablemente inferior, así pretendía transmitir el mensaje de que la imagen es siempre superior a la materia de la que está hecha. En cuanto a su legado, se convierte en un artista contemporáneo porque se cuestiona la validez de la formación académica en las Bellas Artes, recurre a aspectos plásticos, como son el uso de la serie, la misma imagen en contextos, formatos y tamaños diferentes, y el collage, unión y separación de las piezas para generar nuevas imágenes.

Auguste Rodin nos invita a pensar, es realmente enriquecedor pasear por una ciudad y encontrarse con el trabajo de uno de esos seres privilegiados, que con su talento nos ayudó a salir desde la oscuridad de la caverna, hacia la luz del pensamiento.

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