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Teología de la Liberación y Amenaza Nazi

Luís Agüero Wagner
Redacción
miércoles, 4 de febrero de 2009, 13:04 h (CET)
El obispo Fernando Lugo, a quien presentaron como exponente de la Teología de la Liberación, sorprendió apareciendo en un acto de propaganda Nazi en Paraguay, a poco de asumir la presidencia.

La Teología de la Liberación es un movimiento de notoria influencia marxista y guevariana que intentó responder a la cuestión que los cristianos de América Latina se planteaban sobre cómo ser cristiano en un continente oprimido.
¿Cómo conseguir que nuestra fe no sea alienante sino liberadora? esa era la principal cuestión para sus exponentes, que buscaban evitar que la religión siguiera siendo un instrumento de dominación de los nativos latinoamericanos y el opio de los pueblos.

También tenía en su bagaje de ideas la pretención de crear un "hombre nuevo" como condición indispensable para asegurar el éxito de la transformación social: El hombre solidario y creativo motor de la actividad humana en contraposición a la mentalidad capitalista de especulación y espíritu de lucro. Esta última era una idea claramente influida por los principios establecidos por Ernesto CHE Guevara.

OBISPO DE LOS POBRES NEOLIBERAL, PRIVATISTA Y NAZI?
La noticia de que el actual clérigo-presidente de Paraguay Fernando Lugo militaba en ese movimiento constituyó una novedad de gran impacto mediático internacional. Curiosamente, nadie sabía en Paraguay de su militancia en tal corriente, así como también era desconocido el supuesto apodo de "obispo de los pobres", que le endilgaron sus publicistas plagiando el apodo del asesinado arzobispo Arnulfo Romero, muerto en El Salvador en 1980.

Las dudas aumentaron cuando se declaró neoliberal y privatista, sometiéndose al FMI al nombrar ministro a Dionisio Borda. Ahora se confirma el giro participando de un acto de propaganda nazi.

ACTO DE PROPAGANDA NAZI
Las dudas se acentuaron ya en setiembre del año pasado, cuando el presunto teólogo de la Liberación tercermundista y obispo de los pobres participó de un homenaje a un dictador Nazi en Paraguay, quien en 1940 impuso una carta política totalitaria de neto corte hitleriano.

"Autoridades, funcionarios, militares y policías participaron esta mañana de un acto en el que se recordó un año más de la muerte del Mariscal José Félix Estigarribia. La celebración se llevó a cabo en el Panteón Nacional de los Héroes, en donde están depositados los restos del ex presidente paraguayo" informaba el diario anticomunista ABC color.

EL DICTADOR ESTIGARRIBIA
José Félix Estigarribia no sólo fue el entregador del área petrolífera del Chaco Boreal a la Standard Oil company y a Bolivia por el acuerdo de paz de Julio de 1938 en Buenos Aires, en la mejor documentada traición de la historia paraguaya. También fue el dictador neo-nazi que con un autogolpe abrió, en febrero de 1940, una oscura etapa de traición y obsecuencia al imperio norteamericano en Paraguay, que sería continuada por Higinio Morínigo y Alfredo Stroessner.

LA PENETRACIÓN NAZI EN PARAGUAY
Las leyes represivas nazi-fascistas que impuso por decreto José Félix Estigarribia en julio de 1940, fuertemente influenciado por Hitler y Mussolini, no eran casualidad en un país donde habían echado raíces las ideas Bernard Foester, quien a fines del siglo XIX intentó crear una colonia de arios puros en este país sudamericano.

Hacia 1939 existía en Sudamérica una incipiente red de espionaje nazi, que tenía en el Brasil su centro de operaciones. Dependiente directamente del Abwehr en Hamburgo a cargo del almirante Wilhelm Canaris, los espías nazis hacían reportes sobre los temas que le interesaban al Tercer Reich.

Uno de sus medios de propaganda ideológica fue el "Deutsche Zeitung fuer Paraguay" (Diario Alemán para el Paraguay), quien en su edición del 1º de noviembre de 1938 saludaba la ocupación nazi de los Sudetes con estas palabras:

"Europa se halla aún en formación. Aquellos dos grandes arquitectos, Mussolini e Hitler, se esfuerzan desde que llegaron al poder en dar a ese continente una nueva y sana estructura. Pero todavía no han llegado al fin de su programa; todavía queda mucho que debe ser limpiado. Los Balcanes tienen que desaparecer. El camino del Danubio y el Mar Negro muestra aquel "Drang Nach Osten (impulso hacia el Este) que siempre ha sido el propósito y la misión de ambos pueblos".

Fuertemente influenciado por la ideas nazis, Estigarribia abrió la dinastía totalitaria en 1940. Poco después falleció en un accidente aéreo, y su labor fue continuada por Higinio Morínigo, quien al finalizar la guerra mundial puso su aparato represivo al servicio del imperio norteamericano, entonces empeñado en blanquear nazis a través del proyecto "Paperclip".

ADVERTENCIAS SOBRE PELIGRO NAZI-FASCISTA
El gobierno del obispo Fernando Lugo podría tomar un rumbo parecido al del general José Félix Estigarribia, quien en 1940 se rodeó de fascistas tras llegar al poder como candidato liberal, afirmó esta semana en su columna el conocido analista Alberto Vargas Peña.

"En el PLRA, la lección de Estigarribia, al que se le dio un cheque en blanco para que gobierne con los enemigos del liberalismo, no fue ni estudiada ni aprendida. 1940 fue la puerta para la derrota de 1947 y la larga dictadura estronista. Estigarribia, el triunfante general, vencedor de la Guerra del Chaco, no era liberal y fue catapultado al poder por el Partido Liberal. Su gabinete se llenó de fascistas y el 18 de febrero de 1940 dio un golpe de Estado contra el Partido Liberal y puso en vigencia la Carta Nazi de ese año" advierte Vargas Peña.

Precisamente el mismo partido que apoyó a Estigarribia para llegar al poder fue el que catapultó a la presidencia al obispo Fernando Lugo. A poco de asumir, el obispo asistió a un acto donde fue honrado el dictador por la plana mayor del ejército y la policía.

EL RECURRENTE FANTASMA DE 1940
La supresión de partidos políticos y su reemplazo por grupos oportunistas provenientes de ONGs derechistas, tal como fue copado el gabinete del dictador Estigarribia, la reivindicación del ideólogo de la dictadura de 1940, Efraim Cardozo, a través de voceros del régimen, y el atropello a la institucionalidad, tiñen de un evidente tinte sombrío el rumbo político del clérigo-presidente Fernando Lugo.

Poco después de asumir el obispo la presidencia, el mismo matutino que hizo de vocero durante su campaña, ABC color, inició una campaña de glorificación del ideólogo de la dictadura Nazi-Fascista de 1940, Efraim Cardozo, publicando sus escritos como si fueran notas sagradas e irrebatibles.

No está demás recordar que el reverenciado Efraim Cardozo fue, además de cronista de sus propias miserias, organizador y partícipe en su momento, de desfiles de adherentes del partido Liberal paraguayo con camisas azules, emulando a los camisas negras de Benito Mussolini.

MEIN KAMPF Y LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN
En Mein Kampf Adolfo Hitler expuso su testamento político haciendo un cóctel con elementos de ideologías cuya praxis había observado en Viena, a las que añadió su particular reciclado de la vieja idea nacionalista alemana de Drang nach Osten: la necesidad de ganar Lebensraum ("espacio vital") hacia el este, y el antisemitismo, entre otras.

Algunas de las observaciones de Hitler en su famoso libro se dedican al problema religioso, elemento sobre el cual el líder Nazi no tenía dudas. En la página 44 de MI LUCHA, escribe: "Las doctrinas e instituciones religiosas de un pueblodebía respetarlas el Führer político como inviolables, de lo contrario debe renunciar a ser político y convertirse en reformador, si tiene para ello capacidad".

No hay dudas que el antecesor de Lugo en la presidencia del Paraguay, Nicanor Duarte Frutos, pasó por alto la advertencia del Canciller del Reich cuando abrazó una religión ajena al catolicismo romano, hecho tomado como un insulto por la jerarquía esclesiástica.

LA LUCHA Y LA FE
"La Teología de la Liberación debe servir para encontrarnos con el pueblo de nuevo", dijo el pastor protestante noruego Berge Ragnar Furre en el Foro de Belem.

En el mismo Foro, el presidente de Bolivia, Evo Morales, que participó el jueves de un debate con sus colegas de Brasil, Venezuela y Ecuador, arremetió contra "grupos de la Iglesia Católica, los jerarcas de la Iglesia Católica, enemigos de las transformaciones pacíficas".

Y, mencionando el lema del Foro Social, "Otro mundo es posible", manifestó: "Yo quiero decir, otra fe, otra religión, otra Iglesia también es posible".

El clérigo-presidente de Paraguay y ex obispo católico Fernando Lugo y varios teólogos de la izquierda latinoamericana como Leonardo Boff llamaron a revitalizar la Teología de la Liberación, en el marco del Foro Social Mundial, en la ciudad brasileña de Belém.

"Estoy convencido que la Teología de la Liberación salvó mi fe (...) Los movimientos sociales en Ecuador (donde ejerció como cura) me enseñaron que es absolutamente compatible la fe con la lucha", concluyó Fernando Lugo su intervención, aunque nunca aclaró cómo llegó a obispo si realmente tenía alguna militancia en la Teología de la Liberación.

También debe acotarse que a juzgar por los aliados que posee, su lucha tiene mucho más que ver con Mein Kampf que con la teología de la Liberación.

Lo cierto y concreto de todo esto es que las observaciones de Adolfo Hitler resultan más útiles para comprender la evolución del luguismo, un abigarrado conglomerado de oportunistas basado sobre todo en el conservadurismo y status quo tan caros al catolicismo por estas latitudes, que cualquier disquisición de Sobrino o Leonardo Boff.

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