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Etiquetas:   La tronera   -   Sección:   Opinión

¡Cállate ya Fidel!

Jesús Salamanca
Jesús  Salamanca
lunes, 2 de febrero de 2009, 09:10 h (CET)
Estaba acostumbrado a no dejar títere sin cabeza. Se creía en posesión de la verdad. Dios los cría y ellos se juntan; ahí tienen a Evo Morales, el 'gorila' Chávez, el propio Castro,... ¡Y no se olviden de la presidenta argentina, Cristina Fernández! ¡Qué cuatro patas para un banco!

La quinta pata, sin orden ni concierto, sería el presidente español, Rodríguez, capaz de meter a España en una crisis sin precedentes, por falta de iniciativa, por inutilidad, dejadez, desconcierto y por incapacidad para formar equipos económicos, como si no hubiera nada más allá de la muletilla: "la culpa es de EE.UU.". Por eso no nos sorprende que dos asesores de Obama hayan calificado a Rodríguez como "el bufón de Sarkozy".

Si hacemos cabe a Ángela Merkel, Rodríguez no solo sería la quinta pata mala del banco, sino un preocupante enfermo. Lo demostró en las negociaciones con ETA, en su apoyo a la banda asesina, en la revitalización de la 'serpiente', en su rechazo a las víctimas del terrorismo, en el abandono a los parados, en la eliminación de miles de becas y ayudas, en la falsedad de sus políticas (igualdad, dependencia, 400 euros, ayudas a la natalidad,...) en su apoyo al terrorismo de Hamás,... y en tantos y tantos temas que han llevado a España a perder su credibilidad en el exterior, al aumento del desprecio al propio Rodríguez y a que quede relegada al vagón de cola de la política internacional.

Pero volviendo al inicio de la reflexión, parece claro que Castro morirá en la cama, como el 'abuelo Pachi', "debido a los caminos divergentes de EE.UU. y la UE", según el primer ministro checo, Mirek Topolánek. A pesar de la férrea y contestada dictadura no han faltado mentes enfermas que han apoyado la represión castrista, como la descentrada y cavernícola izquierda española, capaz de alimentarse del comunismo moribundo, así como de la corrupción y de la ineptitud socialista.

Cuba está como está gracias a Castro. Mejor dicho, por obra y desgracia de Castro, Fidel. En Cuba aún está pendiente la revolución social, política y económica; una revolución que solo podrá llevarse a cabo con la muerte del dictador, el encuentro de los cubanos con el concepto libertad, la ayuda externa y la ilusión mediática de quienes abandonaron la isla en busca de la felicidad y, posiblemente, la negociación.

La encrucijada en que se encuentra Cuba debe dejarse atrás cuanto antes. Ahora no se le ocurre otra cosa a Fidel Castro que criticar a Obama. Hace años que Cuba dejó de estar bloqueada. Durante años se ha engañado al pueblo cubano como si la nación fuera una 'plaza sitiada'; pero lo más triste es que la izquierda española también se lo ha creído. Ese credo externo es algo así como una especie de extendida paranoia o una bandera levantada a destiempo por miedo a la libertad y a la verdad. En los tiempos que corren ya no hay duda: a la izquierda española le asusta la libertad.

Castro, Fidel, ve en Obama el fantasma de George W. Bush. Acusa al nuevo presidente de compartir con el ex presidente "el genocidio contra los palestinos", de la misma forma que 'chochea' al querer ver condicionamiento en la devolución de la Base Naval de Guantánamo.

El egoísmo vuelve a cegar a Castro, Fidel, interfiriendo en las falsas reformas de su hermano Raúl y silenciando el terror sembrado por el ejército cubano ante la disidencia y la aspiración de libertad. El enfermo Castro, Fidel, lo está cada día más; pero en esta ocasión no es solo su cuerpo el que sufre, sino su pueblo, la ilusión por el cambio y la libertad.

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