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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

España y el rifirrafe político

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 31 de enero de 2009, 08:14 h (CET)
Señores, puede que este modesto ciudadano de a pie ya esté sólo para sopitas y permanecer sentado en una butaca, con la manta sobre las piernas, junto al fuego de la chimenea; puede, también, que el concepto que tiene de lo bueno y lo malo esté trasnochado, o sea, falto de ”agiornamento”, como dirían los paisanos de Berlusconi y, no hay que descartar que pudiera ser que estuviera viendo visiones y que lo que cree que está sucediendo en esta España de hoy,. no sea más que una pesadilla de la que cualquier día va a despertar para congratularse de que todo no haya sido más que un mal sueño. El caso es que, mientras tanto, en esta realidad o ensueño virtual, podríamos decir que vamos de bochorno en bochorno, de estupor en estupor y de sobresalto en sobresalto de forma que, cuando salimos de una barrabasada, de estas pergeñadas por quienes no gobiernan; sin tiempo para recuperarnos, nos vemos envueltos en otra de sus “genialidades” sin que, por lo visto, haya fuerza, en esta España de las autonomías y de los despropósitos, que sea capaz de poner remedio a esta serie de incongruencias, cacicadas y desatinos que, por lo visto, se han convertido en esta rutina del Gobierno del señor Zapatero y de aquellas instituciones que le bailan el agua, en algo cotidiano y habitual.

Cuando uno observa que, para decidir sobre algo tan simple y completamente nítido en la Constitución española, al menos para quienes pensamos que basta con saber leer para enterarnos de las leyes ­– una ley que no sea comprensible, clara y asequible a los ciudadanos no sería una ley, sería una trampa saducea en la que quedarían atrapados todos aquellos que no fueran expertos en descifrarla –, como es el derecho de los padres a decidir sobre la orientación moral y educativa de sus hijos; el Tribunal Supremo ha necesitado tres días para decidirse a emitir un fallo, empieza a sentir olor a chamusquina; cuando, entretanto, la señora ministra de Educación, señora Cabrera, se ha dedicado, miren ustedes que casualidad, a hacer propagando de la Ley de Educación para la Ciudadanía. mientras el tribunal deliberaba, el olor a chamusquina ya se convierte en olor a azufre y cuando, por fin, no por unanimidad, sino por mayoría, se acaba pariendo una resolución favorable a la imposición doctrinaria del Gobierno de una asignatura destinada a aleccionar en la doctrina socialista a los alumnos, ya no hablamos de olor ya nos referimos, directamente, al tufo insoportable de huevos podridos que no hace más que reafirmarnos en la desagradable sensación de que, el señor Montesquieu, ha sido definitivamente enterrado, junto al general Franco, en el Valle de los Caídos.

Y lo peor, señores, es que, no solamente es la Justicia la que está desprestigiada (ya podemos prepararnos para una sentencia del TC favorable al Estatut catalán), sino que, miremos hacia donde miremos, no nos encontramos más que con muestras de cómo la sociedad española está entrando en un proceso lamentable de pasotismo y descomposición moral, difícilmente equiparable al de cualquier nación de nuestro entorno aunque, hay que reconocer que, en muchas de ellas, tampoco se pueden tirar cohetes. Claro que todo corre parejo con el gran chasco económico que estamos padeciendo y que, si debemos hacer caso a las noticias que nos llegan de fuera, va a ser mucho peor de lo que tanto el “optimista” señor ZP como el fúnebre señor Solbes están intentando que nos traguemos. Pero, si hay algo que destaque sobre lo demás, si pudiera existir un espectáculo más denigrante, inoportuno y suicida del que lamentarnos, es el que se han empeñado en representar los partidos políticos que, al parecer, lejos de cumplir con su misión de representar a los ciudadanos y trabajar para ayudarnos a salir de la crisis ¡pásmense ustedes! están consagrándose, con dedicación digna de mejor causa, a destrozarse mutuamente y, para mayor vergüenza y oprobio, también empeñados en desmigajarse a sí mismos.

Lo que está sucediendo en el seno del PP, no por haber sido anunciado desde hace mucho tiempo, concretamente desde que don Mariano se cortó la coleta de defensor de los valores del PP para ponerse la toca de monja clarisa para dedicarse a buscar amistades entre los nacionalistas y hacerse el simpático al propio Gobierno de ZP –que se ha aprovechado de las circunstancias para extremar su radicalismo de izquierdas, dar una vuelta más a la tuerca de la limitación de los derechos individuales y dar rienda suelta a sus proyectos estrella, entre los que figura, en primer lugar, la despenalización del aborto –; es de verdadera pena. El espectáculo que, el resabiado señor Gallardón, subrepticiamente y con alevosía, ha montado en la Comunidad de Madrid, apoyado, desde su puente de mando, por el señor Rajoy y con el beneplácito y la satisfacción del PSOE, que ve en todo ello la posibilidad, hace poco inalcanzable para ellos, de hacerse con dicha comunidad; es lo más cercano a hacerse el “harakiri” colectivo sin que, por mucho que nos empeñemos en descubrirlo, podamos encontrar un justificante lógico para que, ante la burda acusación de un periodista, conocido por sus resabiadas invenciones y, por añadidura, perteneciente al desprestigiado y medio en ruinas El País; no hayan cerrado filas alrededor de doña Esperanza Aguirre y hayan hecho causa común con ella, lanzando una verdadera oleada de artículos, denuncias y demandas judiciales contra el osado y lenguaraz vividor que, según se ve, ha encontrado el medio de medrar y hacerse rico injuriando a los demás.

Si señores, los que fuimos simpatizantes, afiliados y firmes defensores del PP; aquellos que lo abandonamos a causa de su nuevo giro y pronosticamos la vuelta de las luchas por el poder, desconocidas en tiempos de Aznar; nos encontramos ante la evidente realidad de que los pronósticos se han cumplido y que, de aquel remozado, potente y eficaz partido que dejó el anterior presidente, hemos pasado a la actual jaula de grillos en la que, los distintos aspirantes buscan la estrategia para situarse en el mejor lugar para suceder a Rajoy ( un cadáver político), tan pronto como éste se estrelle contra el muro de irresponsabilidad que, el mismo, se ha fabricado al salirse de la línea ortodoxa y meterse en la peligrosa senda de la innovación y el chalaneo.

No queda más remedio que aceptar que los malos, a diferencia de lo que ocurría en las películas de hace años, se están haciendo con esta pobre, desmembrada y desconocida España, entregada en manos de aquellos que buscan descomponerla y convertirla en un satélite del neocomunismo que se ha iniciado en los países del Cono Sur, con el señor Hugo Chávez a la cabeza, acompañado por los Evo Morales, Correa, Kirchner y demás aspirantes a tiranos que los rodean. Y lo más triste de todo es que, todo esto ocurre con el beneplácito de aquellos que juraron defender la Constitución y la unidad de la patria. ¡Menuda estafa!

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