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Opinión
Etiquetas:   Opiniones de un paisano  

Escándalos, espías y borrajas

Mario López
Mario López
viernes, 30 de enero de 2009, 08:41 h (CET)
Los vaticinios de la presidenta Aguirre se van haciendo realidad. El escándalo del espionaje de altos cargos en la Comunidad de Madrid, a cuenta del erario público, va a acabar en agua de borrajas. Y esto no sólo va a dejar las cosas como están, sino que va a otorgar al Gobierno de Esperanza Aguirre un blindaje inmunológico a prueba de toda corrupción.

El PSOE madrileño, lastrado por un pasado –ya casi remoto- cuajado de pequeñas y grandes corruptelas, ejerce una oposición silente, culpable. Todos los que hemos trabajado para la Comunidad de Madrid conocemos sobradamente sus muchas deficiencias, su arbitrariedad; la falta de interés de los altos cargos por asuntos que no les aportan relumbrón; la absoluta falta de rigor contable; el estado de abandono al que estamos sometidos sus colaboradores y proveedores. Pero nada se va a poder corregir mientras el Gobierno goce de inmunidad y la oposición siga presa de su mala conciencia. El escándalo de los espías es de una gravedad extrema. Sin embargo, se va a resolver entre amigos, echando un manto de fósforo blanco en las conciencias de todos los madrileños. Este nuevo episodio de degradación política viene a suponer un nuevo bofetón a la ciudadanía y un nuevo golpe en la línea de flotación de nuestra democracia. El Gobierno de la Nación hace mutis por el foro, como queriendo huir de un escenario especialmente molesto. Y los jueces… Los jueces están ausentes, atrapados en sí mismos. Sólo nos queda esperar a que el nivel de deterioro de nuestras instituciones se haga tan sumamente insoportable que a los ciudadanos no nos quede otra opción, por más que nos cueste abandonar nuestra propia desidia, que expulsar a nuestros dirigentes a la antigua usanza, tal como en el famoso motín de Aranjuez. Cuando nos resignamos a que los asuntos nos sobrevengan estamos condenados a padecer los caprichos del calendario. Es la peor solución, pero sólo es cuestión de tiempo.

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