Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Copo   -   Sección:   Opinión

El placer de corregir páginas

José García Pérez
sábado, 20 de febrero de 2016, 10:52 h (CET)
Ayer me entregaron las doscientas veinte páginas de una pequeña Antología poética que recoge un puñado de poemas que escribí hace un determinado tiempo con auto prólogo al canto.

Hace unos años, no demasiados, fue publicada otra -Donde el viento silba nácar- en la que vertí buena parte de mi poesía rimada que recogía todos los palos de la lírica clásica, incluida la sextina en un poema titulado Elegía de romántico que, sin duda alguna, es con el que más identifico.

Durante buena parte de la noche de ayer, tras oler previamente durante más de cinco minutos el papel impreso, dediqué un par de horas a ir paseando mi vista por las pruebas que me habían entregado a la busca y captura de una errata que, por más que me esmere en ello, aparecerá en forma de “duendecillo” de imprenta, pero que en realidad siempre será un error del autor.

Momento bello y trágico, y los que me quedan por pasar, el de leer e ir recordando las causas de aquel poema que escribí en un determinado tiempo y qué me llevó a ello; es algo así como ir descubriendo buena parte de la vida misteriosa que vive cualquier persona común, aunque algunos tengamos la inmensa suerte de transcribirla en forma de lírica.

Tras un malboro y otro, y tras un poema y otro nuestro pasado pasea y revolotea por cada rincón del hogar, de la esquina, de la ciudad, de la estancia donde creció el germen de lo escrito y, aunque cuesta lo suyo darle la vuelta al pasado, este se vuelve presente.

Cuando me prometí no volver a escribir más poesía, pues bastante tengo con este “copo nuestro de cada día”, copo que alcanzará los diez mil de aquí a nada, es aquí que de nuevo el milagro de la poesía la vuelvo a interiorizar y, aunque me empeñe en no verterla al exterior, esta vuelve a brotar y como vivos borbotones se desliza fuera de mí en forma de postrimerías.

Cuando me quedan creo que unos días para dar cuenta de dos o tres lecturas reposadas de las páginas citadas en el primer párrafo de este “copo”, ya atisbo con satisfacción mi próxima publicación si llego a tiempo de ello.

No se me ocurre otra forma mejor de pasar el tiempo que me quede de existencia que escribiendo, aunque no olvido el dorado güisqui o el dulzón pampero que ayuda a que la pequeña diabetes siga viva.
Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

Una guerra que nos ocultaron por ochenta y seis años

Hace ocho décadas estallaba una de las primeras guerras encendidas por la chispa del petróleo, que en las siguientes décadas encendería llamas de avaricia imperialista sin precedentes

Opus Dei: Comentario crítico a una carta (XLII)

Lo que siguió a esto fue una querella criminal contra estos sacerdotes del Opus Dei

Opus Dei: Comentario crítico a una carta (XLI)

Poderoso señor es don Dinero

Cuando ruge la marabunta

Este 18 de julio me ha evocado la película de Byron Haskin (1954)

Límites de la justicia

​Discrepamos del enfoque del abogado Carles Mundó, político adscrito a ERC, respecto a las consecuencias del 155 en el cambio de orientación de las perspectivas
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris