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Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Crisis económica y arrepentimiento

Octavi Pereña
Octavi Pereña
jueves, 29 de enero de 2009, 08:31 h (CET)
Robert Solé escribe en Le Monde del 13 de octubre de 2008 un comentario titulado ‘arrepentimiento’ que tiene que ver con la actual crisis financiera que sacude la economía del mundo capitalista. El periodista, refiriéndose al presidente alemán Harst Kijhler que pide a los banqueros que pidan excusas por su responsabilidad en la crisis financiera, le gustaría oírles decir. “Sí, hemos cometido errores y los asumimos”.

El periodista afirma que es una buena idea la del presidente Kijhler, pero va más allá. No es suficiente con que el arrepentimiento lo hagan los banqueros alemanes. En este mundo globalizado, en el que se hacen muchas cosas en común, el arrepentimiento se impone a un nivel europeo e incluso mundial. La confesión de culpa deberían empezar a hacerla los banqueros americanos que han arrastrado a sus compañeros a hacer cosas que las finanzas reprueban.
Robert Solé se pregunta: “¿Tendremos derecho a las excusas de aquellos que han pecado de pensamiento, de palabra y sobre todo por sus actos? ¿O a una proclamación colectiva ‘es mi falta, es mi falta, es mi falta más grande’, recitada con la cabeza inclinada , dándose tres golpes al pecho?”

El comentarista de Le Monde continua diciendo. “Estimados banqueros, está bien pasar la esponja, perdonar las ofensas, condonar los pecados, incluso los más graves… Se ve con buenos ojos la absolución total, de no guardaros el más mínimo rencor, resumiendo, todo borrado, todo olvidado, pero con una condición: ¡restituid!

Cuando el periodista pide a los banqueros que ‘restituyan’ está reclamando una exigencia bíblica para que pueda ser perdonado el infractor. “Cuando una persona pecare e hiciere prevaricación contra el Señor, y negare a su prójimo lo encomendado o dejado en su mano, o bien robare o calumniare a su prójimo…, entonces, habiendo pecado y ofendido, restituirá aquello que robó, o el daño de la calumnia, o el depósito que se le encomendó, o lo perdido que halló… lo restituirá por entero a aquel a quien pertenece, y añadirá a ello la quinta parte, en el día de su expiación” (Levítico,6:1-5).

Se debe destacar “cuando una persona pecare e hiciere prevaricación contra el Señor”. Las ofensas que se cometen contra el hombre no sólo se hacen a una persona. El texto que subraya “prevaricación contra el Señor”, expone con toda claridad que la ofensa también se ha cometido contra Dios. Es por ello que una vez realizada la restitución con la compensación indicada, el infractor debía presentar en el altar un sacrificio de expiación “y obtendrá perdón de cualquiera de todas las cosas en que suele ofender” (vv.6,7).

A pesar de que lo que dice Jesús en Mateo,5:23-26 sólo es de aplicación en el judaísmo, la enseñanza moral que contiene las palabras del Señor es perfectamente aplicable en los cristianos. Un concepto de cristianismo muy arraigado es el de ‘dominguero’ que aísla el primer día de la semana de los restantes seis días laborables. La piedad que se manifiesta en la iglesia se queda en ella cuando se sale por la puerta del templo. Al ver la luz del sol se manifiesta la persona real. Lo que Jesús nos dice en el texto citado es que si alguien sabe que sus trabajadores tienen una queja contra él porque les paga salarios bajos, les obliga a trabajar jornadas largas sin pagarles las horas extras que les corresponden. Si sabe que ha extorsionado a alguien cobrando intereses de usura y no facilitándoles el pago de la deuda en caso de dificultad. Si sabe…Antes de ir a la iglesia para manifestar una piedad de la que carece, ha de resolver las quejas de sus trabajadores o de aquellos que han recibido dinero en préstamo. A pesar que es una instrucción que se encuentra en la ley de Dios dada a través de Moisés, no estaría de más que junto con el importe defraudado se le añadiese la quinta parte. Entonces sería creíble su profesión de fe cristiana.

Cuando alguien se convierte a Cristo las exigencias de la ley de Dios por lo que hace a la restitución debe cumplirse. Zaqueo, era un cobrador de impuestos al servicio de los ocupantes romanos. Siendo pequeño de estatura , para poder ver a Jesús tuvo que subirse a un árbol. Cuando Jesús llega allí en donde estaba Zaqueo, levanta los ojos y le dice. “Zaqueo, date prisa, desciende porque hoy es necesario que pose en tu casa”. Quienes vieron hacia donde se dirigía Jesús “murmuraban diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador” Sin hacer caso de lo que murmuraban, Zaqueo dice a Jesús: “He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres, y si en algo he defraudado a alguien, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa…Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas,19:1-10).

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