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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

La familia, el mejor sitio para crecer en valores

Ana Carmen Trujillano
Redacción
lunes, 26 de enero de 2009, 06:51 h (CET)
La intimidad propia de la familia es la que centra al hombre. En ella potencia su humanidad, la enriquece, la equilibra, le añade densidad. Esto es lo que necesitamos para estar centrados y no dispersos.

Hoy día, por aquello de que la mujer trabaja también fuera de casa, parece que no hay tiempo suficiente, y sí es cierto, a veces no nos da la vida. Pero todo es cuestión de organizarse, proponérselo, no enchufar ese aparato que se llama "televisión" al llegar a casa. La comida, la cena, son momentos en los que tendríamos que coincidir, pero si la pequeña pantalla habla, nosotros tenemos que callar para escuchar esas cosas que la mayoría de las veces no nos interesa.

No lo digo por experiencia, porque mis padres en casa, procuran casi a diario comer reunidos, con mis hermanos y mis abuelos maternos que viven con nosotros. Por lo que decía antes del trabajo, que a veces alguno no coincide a mediodía, -pero si en la cena- procuramos dialogar y cada uno aporta como le ha ido el día, que ha hecho, que ha dejado de hacer, que planes se nos ocurren proyectar entre todos (…) Deseamos que lleguen los fines de semana para compartir más tiempo con los que queremos. Esa mirada de mi padre/madre, esa sonrisa u otro gesto, a veces es más que un discurso, hace que nos conozcamos más, hay complicidad en nuestros gestos. A todos nos interesa lo del otro, qué le pasa, qué siente, qué necesita o qué busca. El hecho de estar reunidos, ya es una fiesta para nosotros, no es necesario celebrar algo para reunirnos.

Creo que mere ce la pena pararse un poco y pensar cuánto tiempo se pierde en la calle, porque tal vez a lo mejor no valoran cuánto nos necesitan en casa, en la familia

La familia, las raíces, es lo que necesitamos para reconstruir una juventud con principios y valores que se están perdiendo. Los seres humanos se edifican a sí mismos y crecen en el interior cuando se les apoya y corrige con el testimonio familiar, ayudando a sus miembros a que sean personas libres y ricas en valores humanos.

Vale la pena proponernos esta meta, de seguro que desaparecería o disminuiría tanta violencia en nuestras calles, en nuestra sociedad.

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