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Celtiberia show
Antonio Pérez Gómez
Don Luis Carandell, autor ilustre, escritor celebérrimo, dueño de una prosa limpia y concisa y gran glosador de la vida política española de finales del siglo XX, escribió un libro en 1970 con el título que encabeza este artículo. El libro en sí era un “escaparate en el que se muestran las hazañas, andanzas, milagros, ejemplos, decires, gracias, desgracias, ocios y negocios de los celtíberos de ayer y de siempre”, como se publicitó en su día.
Celtiberia show. Esa y no otra es la frase que se me viene a la cabeza cuando repaso mentalmente la trayectoria del R. Madrid en los últimos 5 añosdesde su cúpula directiva. Menudo circo. Algunos me pueden decir que el “pitorreo presidencial” es la nota dominante en los consejos de administración de todos los clubes de primera. Y lo concederé. Pero el Real Madrid, es el mejor club del siglo XX, es una referencia mundial para todo el planeta del fútbol, es el equipo referencia de dentro de nuestras fronteras, el club que más seguidores tiene en España y aún en el mundo y, desde luego, no puede permitirse el devastador desgaste de su imagen que está sufriendo el último lustro. Si Santiago Bernabeu, alma mater de este equipo y, ideologías de la época al margen, gran gestor de la casa blanca, levantara la cabeza, me parece a mi que sacaba la escoba y echaba a más de uno de la expeditiva forma que merece.
No se puede consentir el desaguisado en un equipo que, aunque para algunos diste mucho de estar en su corazón, no podemos dejar de admitir que es el mayor represente de España en el extranjero. El patético esperpento del Madrid nos salpica a todos. Seamos del Racing, del Almería o del Valencia. La imagen de improvisación, de república bananera, de chapuza en primer grado, de pepe Gotera y Otilio (o, para los más jóvenes, Benito y Compañía) está llegando a todos los rincones de la Europa futbolística como representación de todo lo casposo y rancio de la leyenda negra sobre la incompetencia y chapuza hispana.
El mayor responsable y, aunque tan sólo sea subsidiariamente, culpable de estos últimos desaguisados es Ramón Calderón. El ex presidente del Madrid (o el “mandamal del pelo blanco”, JM García dixit), ha buscado refugio en esa auténtica central de la chapuza, esa casa de “Tócame Roque”, esa ruina institucional que es la Federación Española de fútbol y en el lobby del villarato más rancio y caduco. Huyó de la presidencia del Madrid tras protagonizar el mayor escándalo social de la centenaria historia del club más laureado de España. Según demostró un diario deportivo, amañó los votos de la última asamblea de socios del Madrid (memorables, históricas las palabras de Schuster el día previo: “Está chupada”. ¡Joder, chupada! Menudo oráculo, tú). Pero esta asamblea, que fue el “limes” de su presidencia, no debe esconder el mayor bochorno y muestra de incompetencia que se ha dado en un club de primer nivel en Europa: Los carísimos fichajes de Lass y Huntelaar para echar una mano en la Champions (ya que le liga, obviamente, se considera perdida) cuando, por ley, sólo uno de ellos puede jugar esta temporada en dicha competición. De Órdago. Y más de órdago el hecho de que ninguno de los reconocidos y reconocibles culpables haya rendido su cargo, aunque sea por vergüenza torera.
Ahora se vitorea a Florentino. El magnate que convirtió al Madrid en una marca, en el rival a batir en toda Europa. El potentado presidente que lleno de joyas el collar sobre níveo cuello de los merengues. El que se fijó más en el fulgor de las estrellas que en hacer un equipo de fútbol, que miró más por la venta de las camisetas que de quien ponía la pierna, olvidando que los equipos se componen de hombres, no de nombres. Nadie parece recordar los estertores del florentinato, sucios y viciados. Con tres años en blanco (la primera vez en la historia que sucedía) y una resabiada y acomodad plantilla con 6 mediapuntas y dos centrales.
Feo panorama se vislumbra en este retorno del péndulo.
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