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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Palestina y los intelectuales israelíes

Alfonso Goñi
Redacción
miércoles, 21 de enero de 2009, 09:26 h (CET)
Cuando lees las declaraciones o los artículos de ciudadanos israelíes vinculados a la izquierda intelectual o política te das cuenta de la terrible dicotomía que atraviesan cuando tienen que disociar su visión del mundo al analizar el problema o la realidad del conflicto palestino , entonces las omisiones , las excusas o las defensas de sus argumentos justificativos , -- no todos por supuesto , existen admirables pero contadas excepciones -- , los sitúan en ese punto común de la sociedad judía donde la gran mayoría apoya sin reservas cualquier daño que se inflinja a los árabes en general y a los palestinos en particular .

Me refiero a políticos como Shlomo Ben Ami , mente lúcida del Partido Laborista o intelectuales de la talla de David Grossman , Amos Oz o Abraham B. Yeoshúa .
Este último , escritor laico que pertenece a la izquierda israelí desde hace más de 40 años , en declaraciones al diario El País utiliza básicamente dos justificaciones en su discurso : una políticamente torticera y la segunda moralmente lamentable .

Cuando analiza la reciente crisis , explica que la campaña militar sobre Gaza está justificada porque lo intolerable es la actitud agresiva de Hamás disparando cohetes a diario sobre suelo israelí , por lo que es una “decisión moralmente correcta” . Defiende que el gobierno siempre ha estado dispuesto a negociar y reconoce que Israel quebrantó la frágil tregua el 4 de noviembre : “No diré que Israel no violó la tregua , pero ellos también dispararon antes . Ellos dicen que no fueron ellos , que fueron grupos como la Yihad Islámica” .

El discurso le lleva inevitablemente al sacrosanto principio del derecho de Israel a su defensa , principio nunca negado por la comunidad internacional . Pero olvida , curiosamente siempre se olvida en sus discursos , la ocupación de los territorios anexionados en 1967 en la Guerra de los Seis Días cuando invadió Cisjordania , Gaza , Jerusalén este , el Golán sirio y la península del Sinaí egipcia , en una auténtica guerra preventiva , y la retirada de tales territorios según la Resolución 242 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas , que nunca , ni antes ni ahora , pretenden cumplir en su totalidad .

Es evidente que si no existiera la ocupación la actitud ni sería ni podía ser agresiva al no existir la causa que la motiva . La creación del Estado de Israel en 1948 no se cuestiona por la comunidad internacional ni tan siquiera por la Autoridad Nacional Palestina pues la OLP reconoció al Estado de Israel durante la primera Intifada en la cumbre de Argel en 1988 y luego en 1993 cuando Yasir Arafat lo hizo efectivo en una carta oficial enviada al Primer Ministro israelí Isaac Rabin .

Pero la ocupación que jamás llega a su fin , si que produce tensión , disputas , terrorismo , agresiones y guerras . Provoca la creación de grupos radicales hijos de la frustración y la desesperanza que como Hamás ganan las elecciones democráticas en el 2006 que la comunidad internacional forzó a realizar .

¿Cómo pueden pretender estos afamados intelectuales hebreos que un país ocupado no conteste militarmente con todas las fuerzas de que pueda disponer a la acción agresora?. ¿Cómo pueden pretender que se mantenga una calma perpetua que posibilite las negociaciones , cuando esa ocupación se consolida y protege constantemente con los asentamientos de colonos y con la ampliación del muro de separación?

La historia está jalonada de ocupaciones territoriales donde ya no importan las razones , sino el concepto de que la acción invasora se ha producido por la fuerza . En España lo vivimos durante la invasión francesa de 1808 , donde las ideas ilustradas que exportaba el ejercito imperial no tenían significado en tanto en cuanto eran impuestas por la fuerza a los países ocupados , y recientemente lo hemos comprobado en Afganistán con los soviéticos o Vietnam e Irak con los norteamericanos .

La segunda de sus justificaciones , encierra en si misma una visión inmoral y perversa de la realidad de un pueblo . Explica Yeoshúa que a la comunidad internacional le parece una respuesta brutal y desproporcionada , David contra Goliat , pero “Hay que darse cuenta de que la capacidad de sufrimiento de los palestinos es mucho mayor y eso les hace más fuertes . Por eso nuestra respuesta tiene que ser mucho mayor , porque hay que hacerles entender que tienen que parar los cohetes . Una respuesta moderada no les impresionaría . Cerramos los pasos fronterizos , cortamos la electricidad y eso no les hizo pensar en parar los disparos” .

Claro y explícito argumento , ni los nazis lo hubieran expresado mejor , cuando un pueblo lucha contra una ocupación para poder formar una patria , la respuesta a esa tenacidad tiene que ser desproporcionada para que “entiendan y cesen la lucha” . Durante la II Guerra Mundial en los países ocupados por el Ejército Alemán se castigaba con un escarmiento conscientemente desproporcionado las acciones de sabotaje que los nazis definían como terroristas , para que no volviesen a producirse , se fusilaba a numerosos civiles indiscriminadamente por cada alemán muerto .

Y su exposición de que una causa que justifica la desproporción es la mayor capacidad de sufrimiento de un pueblo , implica una actitud racista y fanática , como están acostumbrados a sufrir hay que pegarles más duro . No nos dice Yeoshúa hasta donde puede y debe , según él , llegar la desproporción si la constancia en su lucha y la capacidad de martirio se alarga en su ímpetu y en el tiempo , acaso hasta “la solución final” del gueto de Gaza .

Es descorazonador comprobar como este escritor vinculado a la izquierda del Meretz y otros muchos intelectuales israelíes similares no defienden otras vías más allá de la violencia para resolver el conflicto . Sería básico un mayor esfuerzo de todos ellos para poder trasmitir a su pueblo opiniones equidistantes distintas de las oficiales .

Como bien explica Miguel Ángel Bastenier esta es una guerra conceptualmente asimétrica y el equilibrio sólo puede recuperarse con el restablecimiento del “statu quo” anterior a la guerra de 1967 .

El desmantelar los asentamientos en Cisjordania , el destruir este nuevo muro de la vergüenza , y la voluntad clara y diáfana de retirarse de los territorios ocupados , sería un inicio que facilitaría unas negociaciones donde mutuas cesiones abrirían el camino para una paz duradera.

Pero como advirtió el presidente Rodríguez Zapatero al primer ministro israelí Ehud Olmert después de solicitar un alto el fuego: “No hay solución militar” . “Éste no será el camino que lleve a la paz y a la seguridad de su pueblo” .

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Alfonso Goñi Comendador es Economista. http://alfonsogoni.blogspot.com

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