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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Y ahora, ¿quién va a pedir perdón a los ciudadanos?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
miércoles, 21 de enero de 2009, 09:21 h (CET)
Es inevitable hacer mención, una vez más, de la temeridad, ligereza y torticería con la que el gobierno socialista del señor Zapatero se ha enfrentado, rectifico, ha esquivado, negado, menospreciado e ignorado, de forma alevosa y dolosa todos aquellos síntomas, indicios, atisbos y advertencias que, desde hace más de un año y medio, conocía y tenía sobre su mesa; mucho tiempo antes de que el resto de ciudadanos llegáramos al convencimiento de que España estaba en peligro de padecer una crisis de dimensiones desconocidas. Y es que, el hecho verídico y constatable de que, tanto por parte del señor Presidente, como del señor Solbes y de la señora vicepresidenta Fernández de la Vega, se tratara a todos los que elevaban sus voces, para advertir de lo que se avecinaba, de alarmistas, antipatriotas, descerebrados e ignorantes, valiéndose de sus sicarios de la farándula y del inefable Pepiño Blanco, para poner de chupa de dómine, tanto a los españoles, que denunciaban la situación, como a las prestigiosas instituciones que,desde Europa y América, vaticinaban el impacto del derrumbe de las sub prime en la economía global. No les convenía que, unos meses antes de las elecciones, se derrumbaran las predicciones maximalistas del señor ZP acerca del empleo, de la bondad económica y del futuro “esplendoroso” que le esperaba a España bajo la “prudente” y “sabia” dirección del PSOE.

De aquellos polvos estos lodos. Ni el engaño ni el camuflaje ni el retraso en informar ni el empeño en atribuir las culpas de todo al gobierno anterior del PP, han logrado que la ciudadanía se librara de los resultados del derrumbe de la Burbuja Inmobiliaria, ni de los efectos de la crisis global; aquella que se negó repetidamente por el Gobierno, en una primera instancia, se admitió parcialmente en una segunda, con la salvedad de que España era la nación mejor preparada para superarla, sin apenas daño económico, y ahora, cuando tanto el BCE como nuestro Banco de España, lo han declarado expresamente, pintando las perspectivas para este 2009 con nubarrones de tormenta tropical y olas de recesión económicas,suficientes para desarbolar a nuestra nación y dejar en desempleo a cuatro millones de conciudadanos; es cuando ha salido a la palestra el señor vicepresidente segundo del Gobierno para entonar el mea culpa, con golpes en el pecho, para anunciarnos que nos preparemos para lo peor, que nos fajemos los cinturones y nos dispongamos a capear el tifón tal y como Dios no de a entender; porque, lo que es el Gobierno, está desbordado por los cuatro costados con un déficit espeluznante, una deuda saliéndose de madre, unas dificultades de financiación externa preocupantes, debido a la mala calificación que se le está atribuyendo a nuestra deuda, y unas perspectivas de decrecer un 1’6 por ciento, en lugar de lo que se nos anunciaba para el presente año, por boca del señor Solbes, sólo hace unos pocos meses, pronosticando un crecimiento del 1% ( recordemos las previsiones optimistas de un 3%).

A tiro pasado resulta que aquellas profecías de pleno empleo para el 2009 se han convertido en una predicción de un 16% de paro y por ello, ZP, se está curando en salud anunciando a bombo y platillo los efectos curativos de su plan de obras municipales dotado con 8.000 millones de euros que, no obstante, sólo tendrá un efecto provisional ( la mayor parte de las obras programadas son de poco duración y se limitan a la creación de escalextrics, cercados, instalación de césped, farolas, pistas monopatines, ect.) o sea, pan para hoy y hambre para mañana. En todo caso, el número de puestos de trabajo que se calcula que se van a crear con este remiendo del Gobierno no sobrepasará, seguramente, los 64.000 empleos que, si los comparamos con los 3.128.000 registrados en diciembre del año pasado y los 700.000 de incremento, previstos para este año, no deja de ser una cifra ridícula que, para nada va a influir en la gran masa de parados que se va a generar. No olvidemos que el Gobierno sigue sin explicar como se las va a agenciar para que le cuadren los números. Ya sabemos positivamente que los presupuestos que se empeñaron en aprobar el Gobierno y el señor Solbes, para este 2009, no sólo estaban desfasados cuando los propusieron al Parlamento para su aprobación, sino que, en la actualidad, no se sostienen por ninguna parte y han pasado a ser inviables y obsoletos, hasta tal punto que, de hecho si no de derecho, van a tener que ser modificados para adaptarlos a la realidad vigente.

Parecería que todos aquellos que hicieron mofa de las predicciones de empeoramiento de la economía, de la llegada de la crisis, del derrumbe del sector de la construcción, de las críticas a la forma con la que el Gobierno se enfrentaba a la llegada de la recesión y de su pasividad interesada para evitar que en las elecciones se les pasara factura; ahora, ante la evidencia de que sus descalificaciones eran infundadas; ante el hecho irrefutable de que España está sufriendo la crisis más grave desde antes del advenimiento de la transición; ante la flagrante evidencia de los graves errores cometidos por el Ejecutivo y su maliciosa y tendenciosa información sesgada para conseguir instalarse de nuevo en el poder; ahora, que la evidencia les ha quitado la razón y se la ha dado a los “antipatriotas” y las instituciones económicas que, como el BCE, la FED, los Bancos Centrales y demás entidades financieras, pronosticaban la caída de España en recesión; deberían pedir perdón, disculparse y tragarse sus insultos y chacotas. Me refiero, especialmente, a los faranduleros de la ceja, a los Almodóvar, Bardem, Diego Botto, Ana Belén y su marido, Victor Manuel, y demás chupópteros beneficiados por las subvenciones gubernamentales, por el Cánon Digital y los contratos en las TV oficiales; personajes sin ninguna preparación en cuanto a cuestiones económicas que, no obstante, supieron jalear todas las actuaciones del Gobierno, pintándolas como acertadas y favorables a las clases débiles. Sería oportuno que les explicaran la bondad de las medidas gubernamentales a los tres millones de parados y a los que, en breve pasarán a serlo y, también, les dieran razón, a los pequeños empresarios, de cómo el Gobierno ha permitido, con su pasividad maliciosa, que cientos de empresas quebraran por falta de ayudas económicas y créditos bancarios,procedentes de aquellos famosos 30.000 millones de euros que se les entregaron a la banca para tales fines. ¡Qué fácil es la crítica basada en el fanatismo y la ignorancia y qué difícil es reconocer los errores y pedir perdón! ¿No es así, señores de la farándula?

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