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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Política   -   Sección:   Opinión

La estructura política en España ¿una bomba de relojería?

Con un gobierno débil, si Europa mantiene sus actuales estructuras, estarían condenados al fracaso
Miguel Massanet
jueves, 11 de febrero de 2016, 08:38 h (CET)
Decían que el general Franco tenía una obsesión con la masonería y que, quizá fuera uno de los que más lucho contra ella, de tal modo que, en España, a partir de 1938, en el territorio dominado por los nacionales no quedó vestigios de aquellas logias tan importantes durante la II República. Recientemente, un importante escritor ruso, Daniel Estulin, residente en la actualidad en España, escritor e investigador (trabajó como agente de contraespionaje del Servicio Federal de Seguridad) y autor de obras como “La verdadera historia del club Bilderberg”; se mostró contundente cuando dio su opinión sobre el grupo político Podemos. Sus palabras textuales al respecto fueron las siguientes: “El manifiesto de Podemos es masonería pura", "Podemos guía a una masa claramente descontenta por las políticas aplicadas actualmente, una masa que de no tener un líder generaría un caos social. Esa masa está guiada y controlada por una asociación oculta que está creciendo a pasos descomunales" señaló Estulin. Para el escritor es evidente que, si Podemos no tuviera un apoyo de estos grupos ocultos (masones) no se hubiera atrevido a decir lo que dijo por la TV.

La realidad es que, en España, desde que se implantó la democracia y se permitió que estas asociaciones medraran como setas, cada vez van surgiendo grupos nuevos, tanto masculinos como mixtos o femeninos, que van siguiendo los ejemplos y las reglas de las antiguas logias masónicas. Parece ser que se ha establecido una simbiosis entre masonería e izquierda en España. Los presidentes de la II República fueron masones y, también muchos de sus ministros. Se dice que muchos de los líderes de ERC son masones y también lo es el anterior jefe del gobierno, señor Rodríguez Zapatero ¡Vayan ustedes a saber cómo logró colarse en una organización en la que se pasa por el cedazo a cualquiera que aspire a entrar en ella! Se dice que, en Europa, existe una logia de parlamentarios que deciden a quien hay que promocionar. Todos saben que el señor Maduro ha intentado impulsar en los foros mundiales un nuevo orden universal, un sistema anticapitalista en el que las izquierdas se ocuparían de que todo el mundo fuera feliz, bajo la dirección y la vigilancia de un estado omnipresente que sería, al estilo soviético, quien dirigiera este nuevo orden.

Lo cierto es, señores, que nos enfrentamos en España a la evidencia de que las izquierdas tienen la intención y la posibilidad de hacer una alianza de partidos para dar la investidura al clásico cabeza de turco, representado, en esta ocasión, por un fanático, el señor Pedro Sánchez, empeñado contra viento y marea a eliminar de un plumazo a un partido que representa a 7 millones de españoles, el PP. Lo malo es que, para lograrlo, ha de aliarse con una serie de formaciones políticas de izquierdas, pero cada una con sus propios objetivos. El principal apoyo con el que pretende contar Sánchez es el del señor Pablo Iglesias de Podemos que, si es cierto que para apoyarlo en su investidura, es posible que lograra mantener unidos a las formaciones políticas con las que ha conseguido sus escaños en el Parlamento, es obvio que, en cuanto empiece esta legislatura, le va a ser muy difícil a la dirección de Podemos hacer que todos pasen por el ojo de aguja al que pretende someterlos. Las Mareas de Galicia, B.enComú de Cataluña o Ahal Dugó y Podemos Euskadi de Navarra y Euskadi, respectivamente, todas ellas formaciones que han sido marcas blancas de Podemos con las que, el partido de Pablo Iglesias, concurrió a las últimas legislativas y que le proporcionaron 69 escaños; ya le han empezado a causar problemas a la directiva de Podemos. Ada Colau ya está buscando el apoyo de ICyV para formar su propio partido con el que competir con el resto de partidos catalanes sin olvidar que, ella ha sido la que se ha manifestado a favor de la independencia de Cataluña. Otra de las preocupaciones de P.Iglesias la constituyen las gestoras, las primarias y las dimisiones que parecen haberse convertido en una cuestión endémica de algunas de sus direcciones territoriales. Su secretario de organización ha anunciado el nombramiento de “una gestora tanto en Galicia como en Cantabria” debido al “fracaso colectivo” de los actuales componentes “incapaces de encauzar” la situación en Galicia.

Para no ser menos, también ha sido necesario convocar primarias en La Rioja y País Vasco luego que, el anterior equipo, presentó la dimisión por discrepancias en las listas electorales. En Cataluña, la dimisión de Gemma Ubasart, secretaria general de Podemos en dicha comunidad, condena a Podemos, como ya hemos indicado, a unirse a Ada Colau en lo que parece que va a ser un nuevo proyecto, dentro de Cataluña, independiente del grupo Podemos. Todo este tinglado nos lleva a la consideración de que, un gobierno formado por un rompecabezas de partidos minoritarios de izquierdas está condenado irremisiblemente al fracaso.

El señor Sánchez puede sacar pecho pero, en realidad, la coalición que podría conseguir con los apoyos señalados y la posible inhibición de DyL y ERC en las votaciones de investidura; no sería más que una percha de la que colgarían diversas prendas distintas que, llegado el momento, actuarían cada una de ellas según sus conveniencias, siendo muy difícil que comunistas ( compuestos de varias asociaciones diferentes, de territorios distintos y de objetivos, en muchas materias, completamente distintos y hasta opuestos), socialistas y, eventualmente, Ciudadanos; pudieran coincidir en materias tan importantes como en nuestras relaciones con el resto de Europa; la implantación de nuevos impuestos o la forma de encarrilar nuestra economía y el medio para conseguir financiación de inversores foráneos. Tampoco podrían poner en marcha las reformas de la Constitución, muchas de las cuales constituyen el eje de las propuestas del señor Sánchez y, sin duda, uno de los objetivos estrella del dirigente de Podemos, que basa una parte importante de sus propuestas, precisamente, en la reforma de la Carta Magna algo que, evidentemente, le sería imposible sin la colaboración y aceptación del PP, que todavía ostenta el número de parlamentarios suficientes para impedirlo en la Cámara baja y, si esto fallara, la mayoría absoluta en el Senado.

Un gobierno débil, que ya nacería condicionado, expuesto a perder sus propuestas parlamentarias, precisamente por la división en el seno de su grupo y con políticas exteriores que, si Europa mantiene sus actuales estructuras, estarían condenadas al fracaso y, como le ha sucedido a Grecia y a Syriza, que han debido renunciar a sus desafíos para plegarse a la voluntad de los hombres de negro ( BCE,.FMI y Comisión Europea), que les obligaron a cumplir con sus compromisos europeos y a llevar a cabo políticas contradictorias a las que quisieron poner en práctica dentro de su país. Mucho nos tememos que las elecciones que ahora les parecen inoportunas y nadie quiere que se repitan, con un gobierno formado por socialistas, comunista de Podemos y el PNV, con los apoyos de IU y otras formaciones menores, duraría muy poco tiempo, acosado por la necesidad de conseguir financiación (algo muy difícil por la desconfianza de los inversores que se abstendrían de hacer inversiones en España) o, si llegaran a querer asumir el riesgo, el coste de la deuda pública volvería a subir a niveles insoportables, como ya ocurrió una vez en la que la prima de riesgo española sobrepasó los 600 puntos y los intereses que pagábamos ya bordeaban el 7% y seguían subiendo.

Así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos con gran preocupación como se pierde la oportunidad de mantener, en líneas generales, las políticas económicas y laborales que tanto éxito han tenido, en cuanto al comienzo de una recuperación de nuestra economía y de nuestras exportaciones, la reafirmación de nuestro prestigio europeo y la confirmación de la confianza de nuestros inversores extranjeros y, lo principal de todo, el poder seguir cumpliendo con nuestros compromisos con nuestros acreedores y conseguir los créditos de las bancos europeos y, en su caso, del FMI, cuando tuviéramos necesidad de ellos. Un gobierno débil, poco sólido, con distintas tonalidades políticas, dominado por comunistas bolivarianos, es evidente que poco se va a conseguir como no sea el echar por la borda todo el terreno conquistado a base de sacrificios y privaciones. O esta es nuestra opinión sobre tan escabroso tema.
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