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Etiquetas:   Lencería fina   -   Sección:   Opinión

Letizia repite poco armario

Teresa Berengueras
Teresa Berengueras
@berealsina
lunes, 19 de enero de 2009, 05:49 h (CET)
La Princesa de Asturias despierta comentarios diversos por dónde va, últimamente se habla de su vestuario, la hemos visto en la recepción al cuerpo Diplomático con un vestido de terciopelo rojo que ya se puso en otra recepción parecida, el día de las Fuerzas Armadas lució un vestido dorado que ya se había enfundado en otras dos ocasiones anteriores, desde estas líneas aliento el buen hacer de la princesa y teniendo en cuenta que en los años que lleva casada con el Príncipe Felipe ya ha tenido tiempo suficiente para hacerse un buen fondo de armario ¿para qué gastar más?, hemos visto como la princesa sabe “customizar” sus trajes, el cuerpo rojo de terciopelo con una falda negra, el vestido que llevó en otra ocasión en Nueva York, falda amplia bordada en blanco y negro recordando un mantón de Manila y una blusa camisera de satén blanco más tarde y en otro momento combinó dicha falda con un cuerpo blanco de confección dura que estrechaba su fina cintura. Es decir la Princesa ya sabe lo que es sacarle provecho a las prendas y aunque su anterior jefe diga que de la Letizia de los informativos no queda nada a mi me da la sensación que haber pasado por la Universidad como una estudiante normal y corriente y haber comprado en el quiosco de al lado de casa los fascículos semanales es una cosa que siempre queda, es un saber ahorrar innato y no por ello le van a caer los blasones y los títulos aristocráticos que le han otorgado tan sólo por ser la mujer del heredero a la corona de España. A la Princesa de Asturias la hemos visto repetir poco, pero lo hace mucho más que todas las otras princesas que, como ella, se enamoraron y se casaron con príncipes herederos como Felipe de Borbón, Mary Donaldson, a la que ponen de ejemplo en todas las revistas de Dinamarca por haber conquistado el corazón de sus ciudadanos aparte del de su marido y por su saber estar, su simpatía, vaya la princesa ideal, nunca me he fijado si repetía, pero creo que no, Matilde de Bélgica, ojos azules y sonrisa delicada, viste como una gran dama y siempre estrena aunque tiene el detalle de enfundarse modelos belgas y la tercera princesa, para no alargarnos, es Máxima de Holanda, antes Máxima Zorreguieta, y que llegó a la corte holandesa desde el cono sur, una mujer de sonrisa amplia, simpatía a raudales y acostumbrada a comprar ya que vivía en Nueva York y llevaba un buen tren de vida. Si Letizia se casó con un vestido diseñado por el gran maestro español Manuel Pertegaz y Mary Donaldson iba vestida por el danés Uffe Frank, discípulo del gran Armani, Máxima vistió un espectacular traje de novia firmado por Valentino, en el día más hermoso, dicen, de toda mujer, las princesas no reparan en gastos y por lo visto Máxima fue la que más, en Holanda, como en todas partes, hay modistos excelentes pero, claro, una gran firma de toda la vida parece hacer más feliz las mieles de una boda principesca. A Máxima, elegante entre las elegantes, nunca la he visto con trajes repetidos, claro está que no coincidimos las veinticuatro horas del día. De Máxima existe una leyenda buenísima para ella, dicen que caló tan hondo en el pueblo holandés que eclipsó a la Reina Beatriz, ésta, enojada, la mandó unos días de vacaciones.

De las princesas me voy a la reina de corazones, Isabel Preysler, que lleva una temporada larga vistiendo espectaculares vestidos de noche firmados por Marta Rota, de Tot Hom, tienda barcelonesa que atiende a la más selecta y burguesa clientela, esto no me sorprendería si su hija siguiera casada con Ricardo Bofill, pero eso se acabó hace ya muchos años, he preguntado y me han contestado que Isabel sigue manteniendo amistades en Barcelona y que alguna de esas amigas le presentó a Marta, la llevó un día a su tienda donde hubo mucha sintonía entre ambas y Marta empezó a hacerle bocetos de vestidos para las fiestas que Isabel iba a protagonizar, especialmente las de Porcelanosa. Isabel nunca cambia de talla y mucho menos tiene un michelín, el cumplir años representa para Isabel un paso más hacia la belleza, Marta Rota recibe todos los años puntualmente la solicitud de bocetos para asistir a diversos actos, Isabel acude a Barcelona si su agenda se lo permite y si no es así Marta Rota viaja a Madrid le enseña los bocetos e Isabel elige color, modelo y diseño hasta verla luciendo en una fiesta al lado de George Clooney con fotos que luego se publicitan para Porcelanosa y se distribuyen a los medios de comunicación, como el vestido negro largo, escote palabra de honor con el que pasea con el sexy y atractivo Clooney por las playas de Malibú o bien el rojo espectacular de la portada de Hola que compartió con la gélida y enigmática Nicole Kidman y el torero Cayetano Rivera Ordóñez. Ignoro si Isabel repite estos espectaculares vestidos, imagino que no, es más que nadie piense que no paga, lo hace religiosamente, Marta experta y atenta le hace un precio especial, nada más, y algunos de los “trabajos” se cargan a la cuenta de los maestros del azulejo en Castellón de la Plana. También su hija Tamara luce vestidos de Marta aunque más espaciadamente, en uno de los últimos reportajes en que la vimos vestida de blanco y de noche el traje era de Tot Hom. Isabel es elegante se ponga como se ponga y lo que se ponga, nunca la hemos encontrado en un renuncio, seria noticia de portada, ella sabe cómo vestir en cada una de sus salidas, muchas de ellas como representante de las firmas de las que es imagen, y cuando sale a cenar con su marido Miguel Boyer siempre viste de negro por lo que es difícil saber si el top o la falda los ha combinado en otras ocasiones. Tamara es y parece, hoy por hoy, su más digna sucesora, ello no indica que ya esté instalada en la meca del saber estar y saber hacer, el vestido blanco del que hablamos antes es a mi manera de entender muy poco adecuado para una chica tan joven como ella, sin duda algo mucho menos “puesto” nos hubiera parecido más adecuado a pesar de que la fiesta fuera muy de tiros largos. Tendrá tiempo Tamara para lucir espléndidos y palaciegos trajes por mucho que en el Hola escriban que estaba espléndida, lo estaba, sin duda, pero no era adecuado. Coco Chanel dijo reiteradamente que menos es más y en eso, Isabel, es la reina, ¿cómo su hija no sigue sus pautas?

Y sigamos con la moda, veo en las revistas del ramo espectaculares diseños que quedan maravillosos en las modelos y en las actrices más conocidas, sus precios por las nubes, ya son años los que me fijo en estas revistas y en el desfase existente entre sus propuestas y la gente normal de la calle. Ignoro si estas revistas, que venden miles de ejemplares, van destinadas tan sólo a la mujer de ingresos altos, no creo que sea así y parece todo muy desproporcionado cuando nunca o casi nunca sus propuestas se dirigen a las mileuristas de este país, una mujer trabajadora nunca se podrá comprar una chaqueta de mil cien euros aunque la luzca toda la vida, es demasiado, ni una camiseta de setenta y cinco euros o ciento noventa euros. Tengo una máxima la que no tenga tiempo de confeccionar su vestido en casa lo mejor es que acuda a los mercadillos donde hay conjuntos de lencería monísimos, sugerentes y todo lo que se quiera añadir por seis euros, las ciudades “outlet” son otra alternativa, aunque hay que andarse con cuidado y mirar mucho el euro para saber qué se puede y que es lo que no se debe comprar, y luego hay otra opción, las tiendas de ropa de segunda mano que en América es lo más de lo más y aquí en España la gente todavía es reacia a llevar lo que antes vistió un desconocido. Y atentos todos cuando vean fotografiadas a las modelos, actrices y gente popular en los premios Goya, los Globos de Oro, Oscar y otros eventos más con espléndidos vestidos de diseñadores carísimos, con joyas de muchos miles de euros y peinadas por manos expertas a precios de petrodólares, todo es mentira, a todas ellas las han escogido para ser esa noche la pantalla expositora de marcas que prestan todo a cambio de una imagen esplendorosa.

Una vez más el Hotel Hesperia Tower nos da cita para presentarnos una de sus jornadas gastronómicas, en esta ocasión los menús “Tiempo de caza” y “Quesos y vinos” que se pueden degustar en el restaurante Bouquet instalado en el Hotel de Hospitalet hasta el próximo 28 de febrero y bajo la dirección de Santi Santamaría junto con los chefs Ismael Delgado del Restaurante Gourmand Tierra del Hotel Valdepalacios, Ismael Alegría del Restaurante Evo sito en lo más alto del Hesperia Tower y con la colaboración de Paolo Alvés chef del restaurante Bouquet que fue el lugar elegido para la presentación de esta nueva propuesta gastronómica en la que se aúnan diversión, creatividad y trabajo en equipo para deleitar a los comensales con los mejores manjares de caza, una estupenda selección de quesos y un variado recorrido enológico por una buena selección de caldos. Santi Santamaría, siete estrellas Michelin entre todos sus restaurantes, fue el maestro de ceremonias y nos explicó que la idea de estas jornadas nació del deseo de llevar la cocina del Gourmand Tierra toledano a Madrid y Barcelona y aunque la tarea no era fácil lo atractivo de la propuesta les ha llevado a ello con éxito. Para Santamaría en estos tiempos de zozobra económica los cocineros con un nombre ya hecho tienen ante sí el reto de seguir manteniendo la calidad de los productos y hacer propuestas acordes con la nueva situación, para ello en estas jornadas se ha marcado un precio de 39 euros en el que el vino va incluido: “el consumidor paga la comida y nosotros le invitamos a descubrir los vinos”. Se trata de seguir manteniendo la cultura gastronómica y de que el placer de la buena mesa no esté marcado por la pertenencia a una determinada clase social. Mientras un camión descargaba unas vacas a la puerta del hotel, como homenaje a los quesos y sus productores, nosotros pudimos degustar algunas de las propuestas con las que los chefs se han atrevido y algunos de los quesos-más de 150 referencias-que se han preparado para estas jornadas con la colaboración de Poncelet, todo ello con el acompañamiento de unos excelentes vinos entre los que recuerdo el chileno Viña Tabalí, los de las Bodegas Ateca y los de Cellers Trieda. Habían muchos mas pero si los hubiera probado todos es posible que a estas horas todavía estuviera cantando: “Asturias patria querida”.

Conforme me acercaba el pasado viernes al Palau de la Música Catalana en Barcelona iba notando que para muchos era un día de fiesta grande, eran muchas las parejas que en su día, hace ya algunos años, se arrullaron con las canciones de Dyango y que hoy, acicaladas, iban con un fervor casi religioso a escuchar al culpable de muchos de sus primeros besos y arrumacos. El teatro estaba lleno y nada más aparecer el cantante en el escenario el público prorrumpió en aplausos mientras los gritos de “guapo” de las más atrevidas resonaban en las paredes modernistas del local. Dos horas y media de canciones, que a todos se nos hicieron cortas, dieron para mucho, Dyango dio un amplio repaso a sus 43 años en el mundo de la canción y a sus 49 discos. Sus temas de siempre, románticos, apasionados, su forma especial de entonar boleros y tangos se ganaron a un público que ya estaba con él desde el principio. La sorpresa llegó cuando se caló las gafas para poder leer la letra de algunas de las coplas que interpreta en su último disco, Dyango ha sabido llevar a su terreno las coplas que tantas veces hemos escuchado en otras voces. Al final un guiño a la “terreta” con la interpretación en catalán de “La mare” y “Rosò” para pasar por Aznavour y Pino Donaggio antes de decir adiós con el violín que junto con la trompeta fueron sus primeros instrumentos antes que esa voz que todavía conserva como en sus mejores tiempos. Al salir las caras de las gentes reflejaban una alegría nostálgica que les había llegado gracias a las canciones de José Gómez, Dyango ayer hoy y siempre para el mundo de la música.

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