Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

El lamento de Portnoy

Mario López
Mario López
lunes, 19 de enero de 2009, 05:49 h (CET)
La novela “El lamento de Portnoy”, de Philip Roth, es un clásico de la literatura mundial. Es un terrible alegato a favor de la libertad individual, tal y como se dice en la contraportada del libro editado por Bruguera. El argumento trata de un adolescente que fracasa en su intento de ser feliz, aplastado por el insoportable peso de los tabúes y prejuicios de su familia judía. A mí, personalmente, no me simpatiza en absoluto la familia tradicional judía, como tampoco la cristiana o la islámica.

Todas las familias tradicionales me parecen aterradoras. Pero eso no me convierte en antisemita. Como no me convierte en anticristiano o anteislámico. Estoy en contra de las tradiciones que quieren imponernos los fundamentalistas de estas tres religiones, pero no de una manera beligerante. Creo que todo es cuestión de exigir el respeto que se debe a cada uno y convivir sin el nefasto ánimo de pretender imponer a nadie una forma de pensar diferente a la que le es propia. Hace ya muchos años alguien nos advirtió de que el futuro vendría marcado por dos terribles amenazas para la convivencia: los nacionalismos y los fundamentalismos religiosos. No se equivocó. El futuro de nuestra especie pasa por solucionar estos dos graves problemas. Mientras los nacionalismos centralistas no establezcan una relación adecuada con los nacionalismos periféricos y, poco a poco, el sentimiento nacionalista se vaya desvaneciendo sobre el fondo de una convivencia nueva, en la que conceptos como raza, idioma o frontera carezcan de significado, no nos acercaremos a la solución del problema. Del mismo modo, hasta que las religiones no abandonen sus pretensiones políticas y decidan dedicarse exclusivamente a dar un sentido transcendente a la vida para aquellos que lo necesitan, en el ámbito exclusivo de sus vidas privadas, tampoco daremos con la solución al problema. Y sin solucionar los problemas del nacionalismo y el fundamentalismo religioso, no tenemos futuro. El salvaje holocausto protagonizado estos días por Israel es una muy buena prueba de lo que digo.

Noticias relacionadas

Xavier Domenech, ni una cosa ni la otra

Perfiles

Reinicio del Sporting

La plantilla del Sporting representa también a Gijón

Penumbras cuánticas

La farándula nos hipnoyiza si no prestamos atención a las conexiones perversas que subyacen

Rajoy, el francés Valls, Piqué y Cataluña

Los tres se ocuparon de ella

Leticia esclava de su imagen y aguijonazos electorales

“Con los reyes quienes gobiernan son las mujeres y con las reinas son los hombres los gobernantes” Duquesa de Borgoña
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris