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Cuando se nace sin estrella
Antonio Pérez Gómez
Carlos Sainz es un piloto de rallys sin suerte. No, mejor, no es que no tenga suerte. Es que tiene una dosis de mala suerte (así, como suena, pura mala suerte, cenizo, bahío, gafe…) superior a cualquier otro deportista de las cuatro ruedas.
Esta aseveración, en frío, en un medio serio como es Siglo XXI, parece baladí y no carente de superficialidad. Ciertamente, los que nos gusta y hemos practicado un poquito de deporte, sabemos que la mala suerte como tal no existe, es tan sólo una manida excusa de perdedores.
Pero, en serio, lo del madrileño no es normal. Es más, la casuística que concurre en cualquier prueba en la que Sainz participa es tan extrema y obstinada contra el veterano piloto español que no queda más remedio que rendirse ante la evidencia: Carlos Sainz no tiene ángel, algo que es imposible obviar.
El bicampeón del mundo de rallys acumula una serie de incidentes a lo largo y ancho de su carrera que son imposible obviar. Estas incidencias serían mínimas, o al menos no tendrían la trascendencia que han tenido siempre en los medios españoles, si no fuera porque la mayoría le han sucedido cuando iba primero, muy bien clasificado o con el liderato de la prueba en la mano. De todos son conocidos los problemas en los años en los que disputaba el campeonato del mundo de rallys: la salida de pista en la última especial cuando iba líder, el atropello de una oveja en Nueva Zelanda cuando iba a ganar el rally o el archiconocido problema mecánico a 200 metros de la meta del último tramo de la última etapa del último rally del campeonato de hace casi una década. Ya saben: “Trata de arrancarlo Carlos, por Dios” y todo aquello.
Bueno, pues Sainz ha recuperado su pulso competitivo en al Dakar. Ha reverdecido viejos laureles, y también ha reverdecido viejas leyendas negras. Si el año pasado tuvo que abandonar por problemas mecánicos, este año se cayó por un barranco cuando iba líder destacadísimo. El barranco era de más de de cuatro metros en el kilómetro 79 de la especial del día rally Dakar, en su nueva edición americana. Además, su copiloto, Michel Perin, resultó herido en un omóplato y ambos tuvieron que ser evacuados al vivaque de Fiambalá, según informa la organización. El accidente se produjo, al parecer, por una mala indicación en el libro de ruta que también hizo que el coche que seguía al de Sainz se quedase colgando del barranco.
Es una pena que todos estos incidentes hayan generado una corriente un tanto burlona y irrespetuosa hacia el bicampeón, Yo deseo romper una lanza por él. Por un piloto que ha dado gloria al deporte del motor en España. Un hombre que nos dio laureles sobre las 4 ruedas mucho antes de que Alonso irrumpiera. Confío en que se recupere y e año que viene pueda ganar el Dakar, tal y como se merece.
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