Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Parlamento: “cerrado por insuficiencia democrática”

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 17 de enero de 2009, 22:27 h (CET)
Si partimos de la base de que un régimen democrático está basado en que la voluntad de la ciudadanía se manifiesta a través de unos comicios libres, secretos y celebrados bajo las condiciones más estrictas de imparcialidad y legalidad; mediante los cuales el pueblo delega en unos compromisarios que los van a representar ante las más altas instituciones del Estado que, en el caso de nuestro país, se concretan en el Parlamento o Congreso de Diputados y en el Senado. El Gobierno que surge de las elecciones es quien asume la labor de dirigir el rumbo de la nación, a través del poder Ejecutivo, contrarrestado por el poder Legislativo o sea el que tiene la facultad de legislar, que queda materializado en el Congreso de diputados y el Judicial, el tercer pilar del Estado, a quien le corresponde cerciorarse de que se apliquen y cumplan las leyes que se aprueban en el Legislativo y que éstas se ajusten a lo dispuesto en la Constitución.

Cuando, por las causas que fueren, uno de estos tres pilares deja de cumplir con sus funciones, el país entra en una dinámica de deficiencia democrática; es como si, en un análisis de la sangre de una persona, resulta que faltan glóbulos rojos o leucocitos, lo que pone en situación de alerta a la persona que padece esta disfunción para evitar que tal anomalía pueda degenerar en una enfermedad de más gravedad. Es por esto que se debe denunciar la forma irregular en la que se produce la actividad democrática en nuestro Parlamento, desde que, en el año 2004, los socialista obtuvieron la mayoría y, con el apoyo de los nacionalistas y comunistas, se constituyeron en los dueños absolutos del Congreso, los únicos capaces de llevar adelante sus proyectos legales y de cualquier otro orden; dejando a la oposición de las derechas, que ha representado a 10.000.000 de votantes, amordazada, aherrojada y apartada por completo de cualquier posibilidad de llevar adelante ni uno sólo de los proyectos que ha presentado, ante tal institución. Es evidente que, si bien es lícito el que se formen coaliciones parlamentarias para gobernar cuando no se tiene mayoría absoluta, todos sabemos que, el uso abusivo y cicatero de un poder, de una ley o de una facultad, puede convertirse en algo ilícito y reprobable, sobre todo cuando, de ello, se puede causar un daño al país y a sus habitantes.

Si, hoy en día, nos quisiéramos fijar en el uso que se hace de este foro de discusión y de elaboración de las leyes; de la tribuna desde la cual los parlamentarios exponen sus proyectos, defienden sus enmiendas o aportan ideas nuevas susceptibles de reportar un bien a la ciudadanía; nos daremos cuenta de que es nulo. El rodillo de la apisonadora constituida por el partido en el Gobierno y sus rémoras nacionalistas y comunistas, no dejan que ningún proyecto legislativo, proposición no de ley ni propuesta alguna hecha por la oposición, independientemente de su utilidad, solvencia o interés para la ciudadanía, sea aprobado y, en muchos casos, es rechazado antes de que, tan siquiera, pueda ser presentado a discusión. Si a ello añadimos el poco interés en asistir a las sesiones, dado que los congresistas ya saben que lo único que vale es la votación final; la actividad parlamentaria ha entrado en una fase de degradación tal que, lo único que consigue animar un poco a sus señorías, es escuchar a la señora ministra de Fomento como intenta explicar que su mente va más deprisa que sus palabras y uqe, por eso, no da pie con bola.¡ Patético! Este grave deterioro de la institución parlamentaria ha dado lugar a que el señor ZP haya conseguido evitar ir a dar explicaciones en la sede de la Soberanía nacional y, aprovechando su poder sobre los nacionalistas, evitar tantas veces como le de la gana, su comparecencia en ocasiones, como la en que le hubiera estado obligado a comparecer esta semana, en una sesión extraordinaria solicitada por el PP, para dar explicaciones sobre el grave incremento del desempleo durante el pasado año 2008.

Lo que ocurre es que, el señor Presidente del gobierno, se olvida de que todos los españoles tenemos derecho a ser debidamente informados sobre la marcha del país y de que queremos que se haga pronto y, precisamente, en el Parlamento; para que el resto de partidos puedan hacerle las preguntas pertinentes y pedirle las aclaraciones oportunas. No nos vale que acuda antes a una cadena amiga de TV para que le hagan preguntas una serie de ciudadanos debidamente aleccionados, con las materias controladas y con una clara predisposición a que el señor presidente salga de la prueba, reforzado y exultante. Sin duda alguna España está, en estos momentos, en una difícil encrucijada provocada, especialmente, por la falta de respeto de nuestros gobernantes por los derechos de los ciudadanos y por esta tendencia tan poderosa de los partidos de izquierdas en convertir su paso por el poder en algo irreversible y ajeno por completo a todo hábito democrático.

No hay duda de que existen terribles carencias democráticas, que se vienen manifestando de forma ostentosa con la evidente politización de la Administración de la Justicia, por la forma anárquica en que los fiscales actúan, según sean las instrucciones que reciben, en cada caso, del Gobierno; el comportamiento de escándalo protagonizado por el TC, un órgano específicamente constituido para velar por el cumplimiento de la Constitución, que lo único que ha venido haciendo desde su implantación ha sido buscarle salidas al Gobierno para incumplir, uno a uno, los preceptos de la Carta Magna que le ha convenido obviar. Basta, como ejemplo, el vergonzoso retardo en resolver sobre la constitucionalidad del Estatut catalán; la falta de diligencia en resolver sobre el contencioso de la lengua española impidiendo, con ello, que miles de familias españolas castellano parlantes puedan educar a sus hijos en castellano en determinadas comunidades. La humillante imposición, por parte del Gobierno, de una asignatura de adoctrinamiento socialista. EPC, donde se tiran por la borda todos los principios de la moral cristiana, siendo sustituidos por moralinas relativistas y enseñanzas más propias de un lupanar que del aula de un colegio. Pero aquí nadie reacciona, como si esta nueva epidemia que nos está invadiendo, donde lo mas antinatural se convierte en aceptable y recomendable; donde el derecho deja de serlo para favorecer a los infractores de la ley ( véase que para desalojar a un intruso que ha invadido ilegalmente una vivienda se precisa un periodo de un año y medio), donde el Estado de Derecho se convierte en una broma de mal gusto ante la evidencia de cómo, desde las autonomías se violan, sistemáticamente, los principios constitucionales por los mismos encargados de defenderlos y se dejan sin cumplimentar las resoluciones de los tribunales, sin que ninguna instancia de la Administración de Justicia sea capaz de poner coto a tal estado de cosas. Estamos en un caos y la perspectiva que se nos presenta ante la vista, no nos permite esperar más que ahondar más en él. Y la oposición de vacaciones.

Noticias relacionadas

Miquel Iceta, el Travolta de la rosa

Perfiles

¿Hasta dónde llega el cáncer separatista dentro de España?

No nos creamos que el proyecto del separatismo catalán se reduce a Cataluña

La difusión de Norberto Gil es bienvenida

Ya lo decía el famoso arquitecto La casa debe ser el estuche de la vida, la máquina de la felicidad

Palestina y la "banalización de la maldad" por parte de Israel

¿Hacia un régimen teocrático-militar en Israel?

España se romperá... o no

El pueblo se ha despertado. Los españoles no están dominados
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris