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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Excesos verbales peligrosos

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 17 de enero de 2009, 07:51 h (CET)


El peaje que se debe pagar habitualmente por expresarse tal y como los sentimientos le dictan a uno, sin importarle un comino si lo que se dice molesta o les levanta ampollas a una parte de los políticos o si se la repamplimfla a determinados sectores de la sociedad, de los progresistas o del Gobierno; es que se le veta la entrada en algunos medios de expresión o que algún lector indignado te envíe una filípica que te deje tieso. En definitiva, nada importante que no se pueda soportar porque, gracias a Dios, ya he llegado a un punto de mi trayectoria vital en el que he conseguido blindarme contra muchas de las represalias que el poder puede ejercitar sobre el ciudadano. Sin embargo este privilegio del que gozo, esta patente de corso que ejerzo para poner sobre blanco y negro todo lo que creo que debo decir, sin parar mientes en si ello pueda molestar a fulano o indisponerme con mengano, no todo el mundo puede permitirse utilizarlo.

Es evidente que un presidente de un gobierno sigue siendo presidente aunque esté celebrando un acto electoral o sea entrevistado en una TV. Una de las servidumbres del poder es que todo lo que se dice, todo aquellos sobre lo que se opina o cuanto se deja de decir en un momento determinado, se contabiliza, tanto por la opinión pública del país como en el ámbito diplomático que representa al resto de naciones con las que un país tiene relaciones; como declaraciones que afectan, corresponden y son responsabilidad de la máxima autoridad de dicha nación y, por consiguiente, no se toman como opiniones personales de quien las emite, sino que se interpretan como declaraciones institucionales en cuanto el portavoz refleja la opinión de toda una nación. Es por ello que cuando hemos tenido ocasión de escuchar al señor Rodríguez Zapatero, no sólo en TV, sino en el fagor y euforia de un acto electoral celebrado en Galicia, despotricar sin tasa ni medida contra el estado de Israel, poniéndose a la misma altura que todos estos representantes de la izquierda, del progresismo y del mundo de la farándula y gays, que han tomado las calles de Madrid y Barcelona para protestar, con pancartas, pintadas y pedradas contra la embajada de Israel para insultar al pueblo judío, –a aquellos que fueron víctimas del holocausto nazy, y que, en un éxodo bíblico, tuvieron que refugiarse en lo que es el actual Israel por mandato de la ONU – llamándoles “genocidas”; nos da la medida exacta de la catadura del personaje, de su inconsistencia intelectual, de su temeridad en la ignorancia y de su fanatismo frente populista.

Yo no sé lo que esperará el señor ZP del señor Obama. No sé lo que espera tan ansiosamente toda esta izquierda que nos envuelve y gobierna opimiendo nuestras libertades, desgajando nuestra unidad patria y llevándonos a la ruina económica; pero si lo que se suponen que va a hacer el señor Obama, nuevo presidente de los EE.UU, es enfrentarse al poderoso lobby judio que tanta influencia tiene en toda la nación, me temo que están equivocados y que, y ,miren en qué día lo digo, y no sólo en el tema judío, sino en otros temas de relaciones internacionales y de política económica. Por ejemplo cuando el señor Zapatero se está negando radicalmente a la rebaja de impuestos como uno de los factores básicos para reanimar el repunte de nuestras empresas; el señor Obma ya está contemplando, entre otras medidas, la reducción de los mismos.

Y es que el antiamericanismo español, especialmente el de estas izquierdas resabiadas que no les perdonan a los americanos que frenaran la expansión del comunismo en Europa, se ha querido plasmar durante años en las figuras de sus presidentes republicanos, especialmente en el señor Bush, sobre quienes han descargado las acusaciones de ser los culpables de todo cuanto malo ha acontecido sobre la faz de la Tierra. Ahora, ante la aparición del señor Obama parece que han quedado desarmados y ya no les queda el recurso de ir quemando banderas americanas por las calles porque,¡claro!, el señor Obama es un demócrata, pero también un patriota y me temo que no se tomaría como un cumplido que un grupo de mastuerzos ignorante pisotearan el símbolo de su nación. Es por ello que ahora toda esa pléyade de inconformista, antisistema, progresistas y libertarios está esperando, confía,, anhelan con toda su alma ( pero ¿qué digo?, si estos no creen en ella), rectifico, con todo su cerebro, que el señor Obama entre a saco con el capitalismo el liberalismo e implanten el neocomunismo defendido por el señor Chávez, Correa, Morales y toda esta suerte de “intelectuales” que están ejerciendo su tiranía en las naciones americanas del cono sur. Lo malo es que va a ser que no. El señor Obama puede ser un demócrata (que en EE.UU pude ser algo así como una de la UCD del señor Suárez) pero no es tonto, ni un indocumentado ni, mucho menos, un fanático y, por consiguiente sabe lo que le conviene a su país y con quien deberá estar en sintonía y, mucho me temo, que no esté entre sus prioridades en establecer una gran amistad con un sujeto, como Zapatero, que adopta una postura de enfrentamiento radical con Israel tradicional amigo y protegido de los norteamericanos.

Pero es nuestro sino. Con un Moratinos a la cabeza de nuestra diplomacia y con un ZP como jefe del Gobierno, nuestras máximas esperanzas en nuestras relaciones internacionales son estar a bien con los de Hamas; besarnos con los tiranos de Suramérica y camearnos con el sultán de Marruecos, señor Mohamd VI. Lo malo de estas equivocaciones, lo terrible de la falta de visión política de ZP y lo espeluznante de que el pueblo español, a pesar de todas las barrabasadas que aquel ha cometido con nuestra nación, las veces que nos ha mentido y el fracaso de su política económica (que nos ha llevado a superar con creces los tres millones de parados); a pesar de todo esto resulta que le sigue apoyando. Será verdad aquello que alguien dijo respecto a que “cada país tiene el gobierno que se merece”. Y a la vista de lo que parece que nos está sucediendo en España uno tiene muchas dudas de si el pueblo español, en general, está verdaderamente preparado para vivir en democracia o si lo que, en realidad, pretende es que se de bula a cada ciudadano para hacer lo que le pase por las narices, arreglándose cada cual como mejor le pluguiese. A este sistema, por si alguien no lo recordare, se le llama anarquismo puro y duro. Al parecer este es el camino que llevamos.

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