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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

¿Y los sindicatos?

Jesús Molíns (Zaragoza)
Redacción
sábado, 17 de enero de 2009, 07:51 h (CET)
Llevamos ya muchos meses desde que se inició la actual crisis económica.

Se inició con el hundimiento de las empresas constructoras, continuó generalizándose con la crisis de los mercados financieros y cada vez ha ido ahondando más en todo el entramado industrial y las estructuras económicas.

Todo ello ha derivado en un espectacular aumento de los ya famosos ERE (expedientes de regulación de empleo, todos ellos aceptados por las inspecciones de trabajo) y también en un vertiginoso aumento del paro.

El INEM se colapsa de gente, diariamente se pueden observar largas final en cualquiera de sus oficinas; de hecho el año pasado han aumentado las inscripciones en un millón de personas; a día de hoy España registra 3.128.963 parados y esta dinámica no tiene visos de acabar a corto plazo, parece que al menos durante los tres primeros trimestres del 2009 continuará dicha sangría, pudiendo alcanzar a final de este año los casi cuatro millones de parados. Esta situación ha hecho que el INEM haya agotado su presupuesto y necesite de fondos extraordinarios para cubrir sus prestaciones y subsidios.

Y ante este panorama ¿los sindicatos qué hacen?.

En un principio, permanecieron impasibles, no reaccionaron a tiempo o tardaron en hacerlo, parece como que les sorprendió la magnitud y alcance de esta crisis.

Comenzaron durante el verano advirtiendo de la situación que parecía avecinarse, sus posibles consecuencias y de los porqués de la repercusión de la misma en nuestra economía. Pero no tomaron la iniciativa de presentar y forzar la aplicación de medidas rápidas y urgentes a aplicar para paliar en lo posible la situación con el menor coste laboral. Y sobre todo no se han movilizado rápidamente ni ellos mismos ni a los trabajadores para forzar la aplicación de dichas mediadas y en defensa de la clase trabajadora, de los puestos de trabajo, de la estabilidad y dignidad de los mismos.

Ahora poco a poco se inician campañas sindicales de información, presentación de propuestas y posibles movilizaciones; pero aunque parezcan tardías, más vale tarde que nunca, siempre que se lleven a cabo con total decisión.

¿Servirá de algo? Dependerá de la convicción que los propios sindicatos tengan en sus propuestas y sobre todo en la decisión y disposición de luchar por conseguir que la administración las lleve a cabo; en definitiva, que realmente se pongan en marcha en defensa de los trabajadores, del empleo y de la economía productiva y que no sea un simple teatrillo ficticio que se realice únicamente para hacer ver que se está y justificarse ante los trabajadores.

Pero ¿porqué han tardado tanto en reaccionar, en asumir su autentico papel? (digan lo que digan para los trabajadores y sobre todo para los afectados han tardado una eternidad). La respuesta está en la propia trayectoria sindical de los últimos 20 años.

Durante este tiempo, los sindicatos han desarrollado políticas de diálogo, concertación y acuerdos entre Gobierno y Organizaciones Empresariales (adoptando como propia la misiva: “Más vale un mal acuerdo que una ruptura o un conflicto”).

Esta dinámica les ha llevado a acomodarse en lo que yo llamo “sindicalismo de despacho”, pero que a la larga les ha hecho perder su pulso de lucha y movilización, y separarse del contacto real y directo con el interior de las empresas y de la clase trabajadora que cada vez ha ido viendo como perdían derechos laborales, como se abarataban sus despidos, como no se les protegía ante la ambición desmesurada de insultantes beneficios empresariales, como no se luchaba activamente contra el abuso de muchísimos ERE injustificados.

Todo ello en definitiva viene como consecuencia de la perdida ideológica que se ha venido produciendo (que es la verdadera esencia ó doctrina de su existencia) y al perder o dejar a un lado las ideologías (con el fin de poder abarcar un espectro muchísimo mas amplio de afiliación y representación) les ha llegado casi a convertir en meros gestores laborales.

Lo mismo a pasado en los partidos políticos, igualmente han desechado las ideologías con el objeto de moverse en el limbo del “centro” (con el fin de conseguir mas votos) convirtiéndose en meros gestores de las administraciones públicas.

Y ahora, ¿Qué posicionamiento deberían tomar los sindicatos?.

Pues a mi entender, recuperar, simple y llanamente, su base ideológica y su fin, que no es otro que la lucha por la defensa e intereses de los trabajadores.

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