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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¡Cuidado, nadie se fía de nuestra Deuda Pública!

Miguel Massanet
Miguel Massanet
viernes, 16 de enero de 2009, 00:31 h (CET)
Les propongo una adivinanza: “¿Quién es el que más ofrece, el que más promete y el que con más ahínco y verborrea se esfuerza en mostrase seguro de si mismo y de un proyecto en el que quiere que crean sus interlocutores?, pues, puede ser que se trate de alguien que tiene entre manos algo efectivamente bien planeado y con perspectivas de ser un verdadero éxito o, también, se puede dar el caso de que sea alguien que tenga al agua hasta el cuello, no le vea salida al fangal en el que se ha metido, no sepa justificar sus errores y, para salir airoso, ganar tiempo y esperar que, la misericordia del Altísimo, le saque del atasco; se decida a dar el salto al vacío y se lo juegue todo a una carta, la de la demagogia, el engaño y la charlatanería. Como habrán adivinado fácilmente el que está cogido, atrapado y aherrojado por las consecuencias de su política errática, de improvisaciones y evidentemente equivocada, es nuestro presidente del gobierno, señor Rodríguez Zapatero.

Y ya que estamos en tertulia, les voy a invitar a que reflexionemos juntos sobre algunos aspectos de la actualidad nacional, pero me va a perdonar que, al no ser un economista experto ni un político sagaz, utilicemos el ábaco en lugar de la calculadora electrónica o el sistema de “la cuenta de la vieja” en lugar de los complicados, enrevesados y aburridos términos económicos. Así pues, veamos. Tenemos en España una crisis, renunciemos a repartir culpas por no haberse previsto a tiempo o por haberla ocultado a los ciudadanos, porque esto no nos sirve para solucionar los problemas de los ciudadanos de a pie. Según nuestros gobernantes que. por fin, han reconocido que sí existe, el método adecuado en insuflarles 30.000 millones de euros a los bancos para que estos, a su vez, les presten a las empresas necesitadas, especialmente a las Pymes, los créditos que precisen para salir de sus apuros No obstante, ante la sorpresa general, pasan los meses y los bancos siguen sin prestar un centavo. En consecuencia, las empresas siguen suspendiendo pagos y quebrando. Si las empresas desaparecen los puestos de trabajo también y así nos encontramos con que, el desempleo, ya ha llegado a los 3.128.000 trabajadores, más aquellos que no figuran en las listas y tampoco trabajan. Sin embargo, el señor Zapatero nos habla de que su preocupación principal es el desempleo y que a ello va a dedicar todos sus esfuerzos. Nosotros preguntaríamos, ¿cómo lo va a conseguir? Pues, es probable que nos conteste que generando empleo público, promocionando con 8.000 millones más obras a ejecutar por los 8.100 ayuntamientos españoles. Pero, incluso suponiendo que se iniciaran estas obras, que todo saliera como él propone (que no va a ser así ya que ni todos han acudido a presentar proyectos ni los que quieran hacerlo puede que puedan hacerlo dentro de plazo). Debemos observar que son muchos los ayuntamientos que ya están al borde del colapso económico y que precisan el dinero no precisamente para iniciar obras nuevas, sino para tapar agujeros y pagar a sus proveedores y sociedades de servicios. En todo caso, los empleos que se pueden crear no pasarán, de los 64.000, ¡no está mal!, pero uno piensa que el remedio previsto es algo así como querer curar un cáncer con metástasis con una aspirina.

Pero sigamos. ZP ha descubierto cómo satisfacer a todas las autonomías y ha pasado de café para todos a ofrecer solomillo con patatas para todas las autonomías. No quiere que nadie quede quejoso, y ha conseguido la cuadratura del círculo dándoles a unos lo que piden por el aumento de población, a los otros por su escasa población y a los restantes para que no se quejen que ¡España es rica y puede con todo! (ha habilitado 3.000 millones más para este menester) Así y tratando por separada a cada una de ella ha conseguido que no le hagan salir los colores como, sin duda, hubiera ocurrido si se hubiera hecho con luz y taquígrafos. En fin, que la bolsa del señor ZP no tiene fondo y por su agujero se escurre, como el agua por un colador, todo el Patrimonio Nacional y el doble si lo tuviera. Así y todo, los catalanes ya se quejan porque no quieren de ninguna manera que se les trate igual que a los demás, aunque se les de lo que venían pidiendo ¡cuando se es rácano se es rácano y se axabó!

Lo que sucede es que, haciendo la cuenta de la vieja, miren ustedes, resulta que no nos salen los números y, si no me creen, vean ustedes las previsiones del señor Solbes hechas en base a que España creciera un tres por ciento en el 2008 y, ahora resulta que, la pobre, está en recesión. Nos preguntamos si el señor Zapatero tendrá algún as en la manga con el que sorprendernos pero, miren por donde, nos enteramos hace unos días que el señor Trichet, del BCE, ya había anunciado que no piensa comprar más deuda pública y que convendría que los gobiernos se ajustaran los cinturones para evitar que toda Europa salte hecha añicos por no adaptarse al Pacto Europeo de Estabilidad y Crecimiento. Y es que, si han de cumplirse las promesas del señor Zapatero en cuanto a la financiación autonómica, a las necesidades crecientes de la Seguridad Social para atender las crecientes demandas de prestaciones de desempleo, (lo que obliga al Estado a ir inyectando millones de euros para poder atenderlas); a las promesas electorales de mejoras sociales ( pisos para jóvenes, ayudas para alquileres, ley de Dependencia, etc.) o a despilfarros de dinero como ocurre con el invertido en la famosa Alianza de Civilizaciones o los 5 millones de euros que le entrego al señor Mahmut Abas para que se fuera contento de España; se precisará, ineludiblemente, acudir a la Deuda Pública.

Hoy en día resulta que en, Europa, ni Alemania, que es la mejor situada de las naciones del viejo continente, puede vender toda la deuda pública que emite; en España, en cuanto a la Deuda interna, es evidente que, según se ha demostrado en las últimas subastas, no es suficiente para que se cubran las enormes necesidades de capital que se precisan para cubrir los planes megalómanos del señor Zapatero. Pero, cuando queremos acudir a la colocación de nuestra Deuda en el extranjero, no hay manera de hacerlo ni, con prima, que es lo que se ha venido haciendo hasta ahora. Y, por si fuera poco, hoy hemos leído una noticia que, me temo, habrá causado impacto en la Moncloa. La agencia de calificación Standard and Poor’s han puesto en entredicho la calidad de la deuda española a la que considera peligrosa (la caja estatal tiene un déficit de 13.000 millones de euros) por lo que “ha sido puesta bajo vigilancia”. No se fían de nosotros ni de de la política errática de nuestro Gobierno.

Estos son los problemas que deberían preocupar al señor ZP, en lugar de empecinarse meter la pata en el tema de Oriente Medio, dónde ya nadie le quiere. Sabemos que son cortinas de humo, pero es que, los temas económicos, son como el tiempo, no se paran o modifican por voluntad de las personas, sino que siguen inmutables sus ciclos que conducen, ineludiblemente, a unos resultados determinados. El señor Zapatero, no lo ha entendido así y por ello sufre las consecuencias.

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