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Etiquetas:   Política   PSOE   -   Sección:   Opinión

Pedro Sánchez, ¿es constitucionalista?

Por sus frutos los conoceréis
Manuel Villegas
domingo, 7 de febrero de 2016, 03:09 h (CET)
No nos cabe duda, por lo menos así lo creemos, de que el PSOE es un partido que se ajusta y acata la Constitución y consideramos que, desde la Transición ha dado buenas muestras de ello, pero ¿lo es también su Secretario General actual?

A la vista de cómo está actuando consideramos que no, pues son muchas las razones que nos dan muestras de ello.

Por lo pronto vemos que le importa un bledo la unidad de España, cuando ha cedido a los partidos independentistas catalanes ERC (la formación de Junqueras) y DL (la nueva denominación del partido de Arturo Mas) cuatro senadores socialistas para que ambos puedan formar Grupo Parlamentario en la Cámara Alta. Con ello lo que logra es fomentar la posibilidad de independencia de Cataluña, cosa que va en contra de la Constitución. Por tanto aquí tenemos una de las razones por las que no podemos contemplarlo como que actúa dentro de la Ley de leyes que los españoles nos hemos dado.

Con esta actitud ha usado como pulidor anal el mandato del Comité Federal Socialista recién transcurrido.

Pero el colmo del descaro está en que su portavoz en el Senado, Oscar López ha manifestado con toda desfachatez que se trata de “una cortesía parlamentaria” ¡Vamos, vamos ¡ ¿Es que se cree este hombre que todos los españoles tenemos carné de tontos? Puede que algunos sí, pero el resto no ¿Desde cuando se puede considerar cortesía impulsar la independencia de alguna de las regiones de nuestro País?

Esos partidos han declarado públicamente y sin ambages que su último fin y propósito es no acatar la Constitución, ni prestar lealtad al Rey de España, cosa de la que ya ha dado buenas muestras muy recientemente cuando el independentista Carlos Puigdemont, al tomar posesión como nuevo Presidente de la Generalidad, no mencionó ni a la Constitución ni al Rey, pero sí manifestó que cumpliría sus obligaciones con fidelidad a la voluntad del pueblo de Cataluña representado por su Parlamento, o sea, ni palabra de la Constitución, ni del Jefe del Estado.

Bien, bien, para este hombre está claro que su anhelo es la ruptura con España, sin tener en cuenta que hay más catalanes que no son independentistas que los que sí desean la desunión con ella.

Contrasta claramente la actitud de Pedro con la de Rajoy que ha manifestado palmariamente que respecto a Cataluña no le va a dejar pasar ni una a los que están por la ruptura.

Además ha encargado a sus servicios jurídicos que elaboren un informe y, según lo que diga la Abogacía del Estado, se actuará o no judicialmente contra Carlos Puigdemont.

Pero aquí viene el colmo de la desfachatez y del descaro por parte de Sánchez. Se queja de que Rajoy no le ha consultado esta decisión. ¿En qué quedamos? Durante incontable tiempo no ha querido hablar con él al que ha tratado, poco más o menos como a un apestado, y ahora a quien, mal que le pese, sigue siendo el Presidente del Gobierno, aunque sea en funciones, ¿le pide explicaciones?

Sánchez, aún eres nada en cuanto al regir a España, simplemente tienes un encargo que no sabemos si podrás cumplir, y tendremos que volver al punto de salida, es decir, nuevas elecciones, en las que, según las últimas encuestas, perderás más votos todavía, y serás adelantado por Podemos. Pero es tal tu ansia de poder que te obnubila la mente y no te deja que te des cuenta del lugar que ocupas, por eso pretendes detentar un oficio que aún no posees.

Contemplemos ahora la prepotencia y soberbia de este inexplicable Pedro. Este hombre se ha creído que, porque el Rey le ha encargado formar Gobierno, ya está investido de los poderes de Presidente.

Esta persona ignora que para ocupar tan alto cargo no hace falta ni pertenecer a ningún partido político siquiera. Los requisitos para llegar a ello son los siguientes: Ser español, mayor de edad, disfrutar de los derechos de sufragio activo y pasivo, así como no estar inhabilitado para ejercer empleo o cargo público por sentencia judicial firme.

Así que Sánchez, tu todavía no pintas nada, simplemente se te ha encomendado la función de formar Gobierno que podrás realizar o no, según quienes se unan a los votos con los que cuentas.

Seguimos con la pregunta: Pedro Sánchez es constitucionalista? Continuamos opinando que no, ya que pretende, a toda costa, formar gobierno con Podemos, partido que con sus múltiples cabezuelas es de corte marxista leninista y lo que busca es la desmembración de España. La soberbia de Iglesias tampoco tiene límites, pues ya ha tenido la osadía de diseñar parte del Gobierno que, si llega el caso, lo compondrían ambos partidos, más los votos o abstenciones de nacionalistas e independentistas.

Pero la mente de Sánchez está tan nublada que no se da cuenta de lo que pretende Iglesias es fagocitar al PSOE, por ello le ha pedido humildemente a éste que reconsidere su postura exclusiva y excluyente. ¿Se puede caer más bajo en la humillación, no ya personal, sino de su partido al que, por ahora representa?

Además, es para reírse, si no fuese la situación tan trágica. Ha manifestado: “Seguimos con la mano extendida a todas las fuerzas”. ¿En qué quedamos? ¿Quieres tratos con el PP también, o ¿acaso éste con la consecución de 90 escaños y siete millones de votantes, no tiene fuerza ninguna? ¡Aclárate, por favor, y dinos a qué fuerzas te refieres!

Caso de que los independentistas se abstuvieran en su momento, ya le harían pagar bien caro este apoyo, porque “el que regala bien vende, si el que recibe lo entiende”. ¿Cuánto cobrarían por ello, a qué límite de exigencias no llevarían al Gobierno que presidiese Pedro Sánchez?

Que no piense que va a recoger buenos frutos de estas connivencias y apoyos, pues nunca los olmos han dado peras, que el peaje que habrá de pagar, si lo consigue, nos va a salir bien caro a todos los españoles.

Veremos a ver cómo se comporta la Economía, la creación de empleo (ya ha dicho que va a derogar la reformas de Rajoy), la Deuda pública que habrá que emitir y a qué interés habría de ser colocada.

¡Ojala el destino de España no sea volver a la situación en la que se encontraba con el nefasto Presidente nefelibata!

Consideramos que hemos expuesto con suficiente claridad que Pedro Sánchez no es constitucionalista, sino un individuo, al que sólo lo mueve su desmesurado deseo de poder, sin importarle un ardite ni el bien de los españoles ni el de su partido.
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