Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Amigos de Dios y de los hombres

Josefa Morales (Valladolid)
Redacción
martes, 13 de enero de 2009, 05:25 h (CET)
Cualquier cristiano tiene la obligación de afirmar su esencia cristiana con su vida. ¿Por qué? Porque la fe no debe esconderse ni en las palabras ni en las obras, que han de ir parejas. Apremia hoy el apostolado de los laicos. No se puede ser apóstol-obligación de todo bautizado- sin el silencioso elocuente del ejemplo.

Muchos se han convertido, antes y ahora, por el atractivo de vida entregada del cristiano. Impacta porque el cristianismo es atractivo cuando se ve reflejado en una persona que vive su fe de modo coherente. Tenemos la obligación de ser santos, santos alegres ( "un santo triste es un triste santo", decía San Francisco de Sales), amigos de Dios y de los hombres, sin que nos sea extraña la necesidad ajena. A colación con lo dicho, vienen al pelo las palabras de Monseñor Munilla sobre el testimonio de los santos: "Las virtudes heroicas que el Espíritu Santo ha suscitado en los santos, maravillan y cuestionan a todos aquellos que buscan la verdad y están dispuestos a seguirla una vez encontrada. En la historia de la Iglesia hemos podido comprobar frecuentemente que el testimonio de los santos ha ganado más almas para Dios que la erudición de los sabios". Como dice el refrán, "Las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra".

Noticias relacionadas

Lazos de sangre gitana

La institución de la familia es para nosotros el eje central a través del cual discurre toda nuestra vida

Opus Dei: Comentario crítico a una carta (LXX)

Mirar solo a la propia felicidad es una forma de egoísmo

¿No hay sitios más baratos que Barcelona para la vivienda pública?

“La demagogia es la capacidad de vestir las ideas menores con las palabras mayores” Abraham Lincoln

Hiroshima y el acto de la “banalidad del mal”

La bomba a Hiroshima es un crimen impune

Opus Dei: Comentario crítico a una carta (LXIX)

Mala cosa es enseñar los galones solamente; o peor, vivir de las rentas
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris