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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Política   -   Sección:   Opinión

España: mira a Portugal y ¡pon las barbas a remojar!

“No vayas por caminos desusados; sigue las huellas de los que acertaren” J.Setanti
Miguel Massanet
martes, 2 de febrero de 2016, 00:38 h (CET)
Es evidente, señores, que España ha entrado en una situación que podríamos definir de precatastrófica en la que parece que, una parte importante de la ciudadanía, se ha dejado arrastrar por las voces de sirenas de determinados grupos políticos que han conseguido difundir sus doctrinas demagógicas entre una audiencia que, harta de años de crisis, deseosa de recobrar pasados esplendores ( una utopía que ya está claro que, con toda probabilidad nunca volverá a producirse), y predispuesta a creer a aquellos que les ofrecen paraísos utópicos y reinos de Jauja, mediante el simplista procedimiento de prometer que los ricos serán los que pagarán más impuestos para que los, pobres, aunque no tengan trabajo y sin esforzarse, gozarán de las subvenciones precisas para vivir sin necesidad de dar golpe. Por desgracia las cosas no funcionan así y, queramos reconocerlo o no, estamos metidos dentro de una UE que se rige por unas reglas que, en nada, se parecen a las que los Socialistas, Podemos, IU y los de la CUP tienen recogidas en sus respectivos programas de gobierno.

Lo que sucede es que estos señores de Podemos, los Pablo Iglesias, Errejón y Monedero, se presentaron ante la ciudadanía como portadores de milagrosos remedios, revestidos del aura de la honradez, la defensa de los pobres y paladines de la lucha en contra de la corrupción. Al principio se callaron que habían estado colaborando durante años con el señor Chávez de Venezuela y con su dictadura. Continuaron al servicio de Nicolás Maduro, aconsejándoles como deshacerse de sus adversarios políticos y como mantener con puño de hierro su dictadura sobre los venezolanos. Lo que ha sucedido es que el petróleo, el único producto que los bolivarianos utilizaban para salir del paso en su errónea política económica, les ha jugado una mala jugada en el preciso momento en el que la oposición ha sido capaz de ganarle las oposiciones a Maduro y hacerse con una importante mayoría en el Parlamento de Venezuela. Ahora Venezuela está al borde de la quiebra y la miseria cada vez se hace más patente incluso con la carencia de las medicinas más necesarias para preservar la salud de la ciudadanía.

Curiosamente, en España, aprovechándose de que el resto de partidos políticos no supieron apreciar a tiempo el peligro que entrañaban estos sujetos de fácil oratoria de Podemos, que consiguieron el apoyo de cadenas televisivas como la TV6 y la TV4, desde las cuales lanzaron sus soflamas apoyados por periodistas como J.Cintora y otros antisistema, de la izquierda más rencorosa y leninista. Así pues, estos comunistas bolivarianos han conseguido un éxito inesperado que les ha llevado a obtener un resultado electoral en los últimos comicios por encima de los 5 millones de votantes. El PSOE, que hoy se hace el gallito, apenas los superó en unos 200.000 votos.

En ocasiones los españoles hemos sido capaces de las gestas más maravillosas, de las hazañas más sonadas y de los sacrificios más humanos, pero ello no obsta a que, también, seamos capaces de cometer las estupideces más sonadas como ha sido, precisamente, darles a estos vividores revolucionarios de Podemos, la suficiente cuerda para que se hayan introducido en las instituciones, formen parte del Parlamento de la nación y pugnen, con ciertas posibilidades de éxito, por formar parte del futuro gobierno de la nación; con la amenaza de que, el señor P.Iglesias, ocupara el cargo de vicepresidente. No es la primera vez que España se enfrenta a la amenaza de caer en manos de un soviet, como sucedió durante la Guerra Civil de 1.936, con el Frente Popular, los comisarios soviéticos, las checas de Madrid, Barcelona y Valencia; ni, tampoco, sería la primera en que los españoles nos enfrentáramos, unos con los otros, vertiendo sangre española de los dos bandos sobre la tierra que nos vio nacer a todos.

No ha servido de nada, por lo visto, el ejemplo de los colegas bolivarianos de Grecia, sus alardes, su toma del poder sustituyendo, precisamente en un momento en que las políticas del anterior gobierno griego, el gobierno socialista del PASOK, del señor Papandreu, apoyado por las derechas, empezaban a dar señales de dar sus frutos. Cualquiera con un mínimo de sentido común, con elementales conocimientos de la política y de lo que representa en una Europa un intento de introducir el comunismo, con una mayoría de naciones en las que predominan conceptos como libertad de mercados, sistemas capitalistas, democristianos, socialdemocracias moderadas y un Parlamento Europeo que establece las normas por las que debe regirse la UE y, una moneda única, que no puede estar al albur de sistemas políticos que pongan en duda su solidez y mucho menos de aquellos que quieran introducir, en su seno, neo comunismos que ataquen las mismas esencias de los sistemas económicos vigentes en la mayoría de países de occidente.

España debiera mirarse en el espejo de Grecia. El fracaso de la táctica griega, representado por Tsipras y Varufakis en su enfrentamiento con sus colegas europeos; su fracaso total al pretender conseguir un trato especial para su nación y su posterior repliegue, cuando se dieron cuenta de que, si no conseguían el nuevo rescate de la CE, su país quebraría y, con toda probabilidad, apartado como miembro de la UE. Incomprensiblemente los comunistas bolivarianos instalados en España, no han aprendido nada de lo ocurrido en Grecia, es más, han pretendido desentenderse como si lo que ellos llevan en su programa no se tratase de una copia fidedigna del programa que tenía Syriza, preparado para si le salían bien sus negociaciones con la UE. No lo consiguieron y, fruto de su fracaso, ha sido que han tenido que aceptar condiciones más duras, hacer recortes más importantes en su sistema de pensiones (del orden de un 30%) han tenido que privatizar parte de lo que habían nacionalizado y respetar la autonomía del sistema bancario, si es que pretenden continuar recibiendo apoyo de la CE, aquella misma de la que querían prescindir.

No nos faltan argumentos, a los que no vemos otra salida a esta endiablada situación, derivada de las elecciones de 20D, que pedir que los partidos políticos constitucionalistas se dejen de personalismos, se olviden de rencillas absurdas y se preocupen, por el bien de España y de sus ciudadanos, formando un bloque, que con los acuerdos y cesiones precisos, sean capaces de cambiar lo que fuera preciso cambiar, pero también de mantener la política de reformas laborales, económicas, financieras y de relaciones internacionales que, hasta ahora, viene dando un buen resultado; consiguiendo que nuestra nación vaya viendo luz respecto a su futuro y, el empleo, principal preocupación nacional, empiece a dar señales inequívocas de que empieza a remitir, con perspectivas de ir mejorando a medida que nuestras industrias y comercios van saliendo del marasmo de la crisis.

El último ejemplo de lo que puede suceder a aquellos países en los que las izquierdas, sin respetar a los partidos más votados, se empeñan en coaligarse para impedir que aquellos gobiernen; lo tenemos, señores, en nuestra vecina Portugal, si contemplamos como esta nación (que el señor Pedro Sánchez del PSOE visitó para mantener una entrevista y pedir consejos a su actual presidente de gobierno, del PSP, el señor Antonio Costa) acaba de recibir el aviso de sus propios ciudadanos que, según las encuestas celebradas entre los portugueses, existe un descontento creciente de los votantes por haber sido desplazado del poder el partido más votado. Pero llueve sobre mojado, ya que las subidas impositivas, canalizadas a través de recargos y gravámenes indirectos, han acrecentado la reprobación del pueblo portugués y, por si todos estos percances no fueran suficientes, Bruselas no ha dado el visto bueno al proyecto de presupuestos para el 2016 lo que, evidentemente, significará que las promesas de “austeridad”, que las izquierdas prometieron al pueblo, se pueden convertir en agua de borrajas. Tampoco, a juicio de Bruselas, Portugal cumplirá con sus objetivos de déficit público. ¿Es este tipo de gobierno y de medidas en las que, el señor Sánchez, piensa basar los fundamentos de un nuevo gobierno? ¿Será posible mantener la mente abierta y el sentido común despierto si los comunistas de podemos entran en un gobierno socialista, con sus proyectos de nacionalizaciones, sus ataques a los bancos o su política intervencionista y obstruccionista respecto a la iniciativa privada?

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, no nos queda más remedio que criticar a aquellos que, por meras cuestiones de sentimientos personales, antipatías, rencores, ignorancia, irracionalidad o, simplemente, odio; están permitiendo, nolens volens, que la política de unos irresponsables pueda acabar por llevar a nuestra nación, España, a despeñarse desde la roca Tarpeya de una administración incapaz y fraudulenta. Hay que meditar sobre ello.
Comentarios
Tiago Amado 02/feb/16    13:17 h.
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