Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

De la Vega predicando ética en la India

Miguel Massanet
Miguel Massanet
jueves, 8 de enero de 2009, 05:44 h (CET)
Cuando escuchamos a nuestra Vice de la Vogue, y digo nuestra porque, ni regalada, habría país que se la quisiera quedar, expresarse en términos tan perifrásticos para incidir en la sempiterna cancioncilla de la izquierda sobre los previsibles “desastres” que nos esperan como consecuencia del “cambio climático”, este que tanto se empeñan en querer que se produzca los de las izquierdas, precisamente en momentos en los que se habla del crecimiento de los glaciares y que, en España, lo del calentamiento se queda para el estío y lo del frío para el invierno, o sea, lo natural, como se está demostrando día a día durante estos últimos meses en los que hemos pasado de las “catastróficas” sequías, que nos auguraban los gurús de las izquierdas, –provocadas por el “mal uso” que los hombres hacemos de los logros de la civilización –, a las lluvias, benditas y abundantes, que han llenado nuestros embalses y han regado, más que abundantemente, nuestras tierras de labradío; dejando el fatídico fantasma de las restricciones que, con tanta fruición, nos anunciaban los contestatarios de siempre, los eternos descontentos, en poco más que un simple mal recuerdo.

Y uno no puede menos de preguntarse, ¿qué será tan importante, en la India, que requiera la presencia de la señora De La Vega? Al parecer le ha tomado el gusto a esto de viajar por cuenta del Estado, con gastos pagados, para, desde las quimbambas, decir aquello que, en Madrid, podría haber dicho sin tanto costo ni floreo. Veamos, señora ministra, ya que tanto alardea de lo que hacemos en España para combatir la contaminación atmosférica, quizá que fuera bueno que nos lo explicase antes a los españoles, para que nos enteráramos. No sé si la señora ministra se ha paseado por las calles de Barcelona a pié, no sé si ha tenido ocasión de respirar el apestoso olor de los tubos de escape de los miles de coches que las recorren y tampoco sé si se ha tomado la molestia de circular por algunas zonas de la urbe en las que no se puede dormir a causa del escándalo de las sirenas de ambulancias y coches de bomberos que, sin duda, sobrepasan y hasta doblan los decibelios permitidos por la legislación urbanística.

“Construir una globalización ética”, ¡Vayan ustedes a saber lo que habrá querido decir, doña Mª Teresa, con una frase tan rotunda! ¿Ética? Pero ¿desde cuando los socialistas del señor ZP pueden hablar de ética, sin que se les caiga la cara de vergüenza?. ¿Se han olvidado de la “ética” con la que ocultaron las negociaciones con ETA; o aquella con la que dijeron que se habían terminado y luego resultó que seguían en ello de “tapadillo”, o aquella en la que nos endilgaron lo de que la crisis de las sub–primes era cosa de los americanos y que, a España, no llegaría o, lo del pleno empleo para el 2009, ¿recuerda usted señora ministra? No hace tanto tiempo de ello y, sin embargo, ahora nos habla de la ética globalizada. ¿Será que la quiere enviar en globo a la estratosfera? La técnica del charlatán de feria, la de la picaresca arrabalera, usada para engañar, vender aquello que no vale nada a precio de bueno. En España, señora ministra, en estos momentos, el tema del calentamiento global, para no decírselo con una frase procaz, es algo que nos la repampinfla; los hipotéticos males que nos pueda acarrear las variaciones climáticas (supuestas, por descontado) de aquí a un siglo o dos, los vaticinios que se nos hacen desde un organismo tan inútil, desacreditado y descafeinado como es la ONU; no harán que los ciudadanos españoles desviemos nuestra atención de los temas que, verdaderamente, acaparan nuestra inmediata atención, que son los que, precisamente, ustedes, los del Ejecutivo, los que debieran haber comenzado a actuar hace un año y no lo hicieron, han agravado con su estúpida y reprobable pasividad.

Vayan a contarles lo la capa de ozono a los tres millones de parados, cada día engrosados con nuevas incorporaciones, o explíquenles lo de la desertización de Andalucía ( donde, por cierto, este año está lloviendo a caudales) a las empresas grandes, medianas y pequeñas o a los autónomos, que cada día están cayendo a centenares bajo la implacable piqueta de la depresión sin que, ustedes, los socialistas, hayan atinado a establecer unas medidas que contribuyan a salvarlas de las faltas de créditos a las que las tienen sometidas unos bancos a los que se les dieron 50.000 millones de euros para que los dieran y ellos, en lugar de hacerlo, parece que se los han quedado para tapar los agujeros de sus propios balances. Muchos alardes de ZP en Washington; muchas escarapelas para nuestro sistema financiero; muchos chistes y guiños de ojo para luego, a su regreso de la capital americana, tener que reconocer que estábamos con el agua hasta el cuello, endeudados hasta el límite y con nuestras emisiones de deuda pública obligadas a ser primadas para poderlas colocar, mal que bien, en el extranjero. Ahora puede que ni con primas.

Nos hablan de contención de los gastos, nos dicen que tenemos que moderarnos, refrenar nuestras legítimas aspiraciones a mejores retribuciones pero, en todo lo que es la parcela pública, parece que no rigen las mismas reglas que para los ciudadanos de a pie, porque, todos estos señores que nos gobiernan, no parece que estén por la labor de acortar sus dispendios ni disminuir sus sueldos ni restringir sus viajes; no, señores, estos políticos que nos gobiernan nos dan ejemplo de estulticia al no asistir a las sesiones del Parlamento, donde se discuten temas que hacen referencia a la vida de los ciudadanos; estos señores tienen pluriempleo, sin que parezca que ello se considere un impedimento para ejercer un cargo público de tanta responsabilidad; estos señores, que permiten que aumenten las tarifas del transporte, los billetes de RENFE, las tarifas eléctricas y el agua, están a salvo de las repercusiones de tales subidas, porque tienen dietas para el transporte, tienen coches de alta gama y van a hoteles de cinco estrellas con dietas pagadas.

Pero a nuestra escuálida vicepresidenta, con su cara adusta y gesto de persona que tiene razón, no le importa decir vaciedades como que: “España está manteniendo una posición activa y decidida en el establecimiento de metas exigentes tanto a nivel europeo como mundial” ¿Ustedes han entendido lo que ha querido decir?, pues yo tampoco y, ella, mucho me temo, que todavía menos. Pompas de jabón, política exterior del ratón que quiere comerse al gato, ineficacia y pérdida de tiempo. Y es que, estos socialistas de ZP, tienen por objetivo arreglar el Mundo, poner las piedras de una nueva forma de enfocar la economía, un mayor peso del Estado en ella, e imponer sus tesis totalitarias a todas las naciones, a toda Europa y, si cabe, a toda América ¡por pedir que no quede! Mientras, dejan para el consumo interno de los españole, su incompetencia, sus errores, sus doctrinas relativistas y su desconocimiento de cómo sortear una crisis económica. Fuera no les hacen caso y dentro, tampoco, ¡pero nos los tenemos que tragar!

Noticias relacionadas

Xavier Domenech, ni una cosa ni la otra

Perfiles

Reinicio del Sporting

La plantilla del Sporting representa también a Gijón

Penumbras cuánticas

La farándula nos hipnoyiza si no prestamos atención a las conexiones perversas que subyacen

Rajoy, el francés Valls, Piqué y Cataluña

Los tres se ocuparon de ella

Leticia esclava de su imagen y aguijonazos electorales

“Con los reyes quienes gobiernan son las mujeres y con las reinas son los hombres los gobernantes” Duquesa de Borgoña
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris