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Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Huir de la destrucción

Octavi Pereña
Octavi Pereña
jueves, 8 de enero de 2009, 05:44 h (CET)
El Proyecto Milenium que consiste en una red mundial de instituciones de más de 100 países vinculados a la ONU, el 5 de agosto de 2008 publicó un informe muy estremecedor. El documento menciona 15 desafíos mundiales. Los primeros que deben abordarse son: el agua, la energía, el crimen organizado y la ética. Destaca que la mitad del mundo es vulnerable a una inestabilidad social y a la violencia ocasionada por el precio de la energía, de la alimentación, de gobiernos débiles, a la falta de agua, del cambio climático, por la disminución de las reservas energéticas y de alimentos, de la desertización y del aumento de los desplazados.

Según el dictamen, El Centro Americano de Análisis Navales ha identificado 46 países (dos mil setecientos millones de personas) que se encuentran en situación de alto riesgo de conflictos bélicos. Otros 56 países (mil doscientos millones de personas) se hallan en riesgo de inestabilidad política. Hasta mediados del 2008 el informe americano ha contabilizado 14 conflictos.

El documento que se basa en datos aportados por la FAO, destaca que 37 países afrontan una crisis de alimentos debido a la gran demanda de los países emergentes, al aumento del precio de la energía y la utilización de productos agrícolas para la fabricación de biocarburantes, los costes de los fertilizantes, y la especulación. El mismo informe revela que los precios de los alimentos básicos se ha doblado. El precio del trigo y del arroz ha aumentado un 129% desde 2006. “Con casi tres mil millones de personas que viven con menos de 2 dólares diarios, un conflicto mundial a largo plazo parece ser inevitable si no se dan políticas más serias con respecto a la alimentación, progresos científicos notables y cambios en la alimentación”, dice el estudio.

La perspectiva no es nada halagüeña, pero no sorprende ya que el descalabro que se avecina tiene una causa. En el pasado, en áreas más restringidas, los peligros de los que avisa la ONU ya se presentaron y fueron la causa de la caída de los grandes imperios para dar paso a otros que emergían y que también tuvieron el mismo fin. Pero las amenazas que anuncia el informe de la ONU no se limitan a zonas restringidas, sino que tienen un alcance mundial. Lo dice la ONU y como el diagnóstico está basado en informes técnicos realizados por especialistas en materias diversas es creíble y se ponen en marcha proyectos para eliminar las causas del peligro, que no significa, ni mucho menos, que vayan a realizarse.

A esta conclusión llegó Jesús hace dos mil años cuando alerta a sus discípulos de acontecimientos futuros. Les advierte de la aparición de muchos falsos mesías y de estafadores religiosos. Pero lo que ahora nos importa, comparte con ellos: “Y oiréis de guerras y de rumores de guerras, mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca, pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y habrá pestes, y hambres, y terremotos en distintos lugares. Y todo esto será principio de dolores” (Mateo,24:6-8).

El contexto de esta cita tiene que ver con las señales que anticipan el fin del mundo actual con la venida gloriosa de nuestro Señor Jesucristo para instaurar su reino eterno. El “principio de dolores” que anuncia Jesús, que la situación actual lo avala, es suficiente como para que no se le preste atención. En el pasado, Dios anunció un Diluvio conocido como universal porque abarcó toda la Tierra y sólo 8 personas sobrevivieron a la catástrofe porque se refugiaron en el arca que Dios mandó a Noé que construyese. Creyeron el anuncio profético y se salvaron. Hoy, vuelve a anunciarse la destrucción de toda la Tierra. Aviso que va acompañado de claras evidencias de que la catástrofe va en serio. Hoy, el medio de salvación no es una arca de madera de gofar, sino el mismo Jesucristo en quien encontrará refugio y se salvará todo aquel que crea en Él .

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