Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Perspectiva de Levante   -   Sección:   Opinión

Cuba: 50 años de una Revolución fracasada

Domingo Delgado
Domingo Delgado
martes, 6 de enero de 2009, 18:27 h (CET)
Se conmemora el cincuenta aniversario de la toma del poder por parte de Fidel Castro con sus insurgentes en la isla de Cuba, dándonos una perspectiva de la trayectoria real de esa revolución política, que no puede ser precisamente un ejemplo a seguir, por más que muchos lo postulen.

Puesto que en el ámbito de lo social, nada surge por generación espontánea, habremos de hacer memoria de lo que representaba el régimen cubano de Batista, derrocado por Castro, ya que era un modelo de dictadura militar sudamericano, mantenido por el vecino del norte, en el que las elites económicas vivían en abundancia, y las clases populares sobrevivían como podían; dándose en la isla una gran diferencia social y económica entre ricos y pobres. La Habana, precisamente era una ciudad de ocio, repleta de casinos, cabarets, y hoteles, con un nivel de vida homologable a cualquier ciudad occidental. Pero esas diferencias económicas y sociales no se soportaron bien por la sociedad cubana de la época, y en un entorno de guerra fría, Cuba podía representar un papel extraordinario dentro de la geoestratégica soviética para el seguimiento y hostigamiento de EEUU, por lo que el régimen comunista de la URSS no dudó en apoyar la sublevación castrista.

Tal apoyo, unido a la situación económica y social de la isla, a la demagogia de Fidel, al desconocimiento real de la situación de los regímenes comunistas y al “resentimiento antiyankee” cubano, hizo el resto, en un régimen corrupto como el de Batista.

Así que la llegada de Castro generó una ilusión en las clases populares, de que se cumplieran esas promesas redentoras de los pobres, pero pronto se tornó en una profunda desilusión, por lo que supuso la instauración de una dictadura comunista, con todas sus consecuencias (ausencia de libertades públicas, economía centralizada, gobierno totalitario, encarcelamiento de disidentes, exilio de muchos cubanos, y atraso económico), con lo que se llegó a una sustitución de unas elites políticas prooccidentales por otras comunistas, dependientes de la órbita de Moscú.

No obstante, mientras existió la URSS, Cuba tuvo cierto trato de favor por parte de los gobiernos soviéticos, ante el papel desestabilizador que le propiciaba en un área estratégica de primer orden, que tuvo su momento álgido con la “crisis de los misiles”, tras el fracaso de “bahía de cochinos”, y que generó una tensión que mantuvo a la humanidad pendiente de una confrontación nuclear entre las dos superpotencias.

Entre tanto, las oleadas de cubanos al exilio fueron frecuentes, manteniéndose una numerosa colonia en Miami, contemplando la evolución de los acontecimientos de la isla de sus prósperos negocios norteamericanos, mientras que la falta de medios de vida, de posibilidades para varias generaciones de cubanos se iban truncando en la isla, dando lugar a sucesivos episodios de “balseros en fuga”, que ponían de manifiesto la pobreza y el atraso económico y social del pueblo cubano, donde solo viven los adeptos al régimen. Situación que se agravó con la caída de la URSS, en que se acababa la ayuda soviética al régimen castrista, y se generaron las conocidas crisis económicas donde faltaban bienes de primera necesidad, medicinas, etc. De forma que más allá de la propaganda castrista, en el orden social se había conseguido establecer unos servicios públicos de primera necesidad (como la sanidad o la educación), que aunque tuvieron el mérito de su gratuidad, sin embargo adolecían de los suficientes recursos para que pudieran desarrollar sus objetivos con eficacia.

Y aunque el país se postula como un destino turístico referente en el Caribe, por la necesidad de divisas que tiene, vuelve a repetir tímidamente y de manera deficitaria, la situación de Batista, contra la que se sublevaron los castristas, con una disociación considerable entre el mundo del turismo de lujo, y el mundo de la vida real cubana, entre los que no hay parangón.

Por consiguiente, se ha de hacer una valoración real sobre los logros de la revolución cubana, más allá de la propagandística del régimen o de la progresía militante, y me temo que no resultaría nada favorable a las tesis castristas de progreso y justicia social, pues ni lo uno ni lo otro han conseguido, y por el contrario, el exilio, el Estado policial, la pobreza, y la falta de horizontes colman la visión de cubanos y no cubanos.

Así que ante tal fracaso utópico, ante la desaparición pública de Fidel, de su máximo mentor, -que cual sátrapa medieval ha dejado su “trono” a su hermano para que vigile y controle el “cotarro”-, se impone una “perestroika cubana” que lleve a este País a la órbita de los Estados libres del mundo, y que finalmente “Cuba libre” sea algo más que una bebida.

Noticias relacionadas

Xavier Domenech, ni una cosa ni la otra

Perfiles

Reinicio del Sporting

La plantilla del Sporting representa también a Gijón

Penumbras cuánticas

La farándula nos hipnoyiza si no prestamos atención a las conexiones perversas que subyacen

Rajoy, el francés Valls, Piqué y Cataluña

Los tres se ocuparon de ella

Leticia esclava de su imagen y aguijonazos electorales

“Con los reyes quienes gobiernan son las mujeres y con las reinas son los hombres los gobernantes” Duquesa de Borgoña
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris