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Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Pájaros libertarios

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
lunes, 5 de enero de 2009, 14:20 h (CET)
Me refiero hoy a los pájaros libertarios de la Humanidad, como las aves, protagonistas de la libertad personal, en su ejercicio más genuino, alejados de las manipulaciones. Frente a los liberticidas, que destruyen la libertad, desde su raíz a sus múltiples facetas y diferenciados de los libertinajes, dominados por el desenfreno incontrolado.

José Bergamín escribió sobre “La cabeza a pájaros”, que es otra cosa bien distinta. Sin embargo, allí se refiere una historieta clarificadora del verdadero SENTIDO LIBERTARIO. Cuenta la recepción de Herodes a los Reyes Magos. Una fiesta, pirotecnia y agasajos, como en cualquier alcaldía moderna o en campañas institucionales de alto copete. Con una pretensión subyacente, ladina y poco confesable; la obtención de un servicio, de una información, por parte de los agasajados. ¿Dónde está la estrella que os guía? ¿ Dónde hallaréis a ese mesías? Ha surgido la malicia encubierta antes por los oropeles. Con la respuesta de los Magos libertarios, en boca del Rey negro, “La que tenemos pendiente de un hilo, señor, es la estrella maravillosa”, mostrando los picos dorados que asomaban entre sus ropajes. Con su magia y oportunidad, salen al paso de la crueldad del tirano, de la dominación de los bárbaros; al poner de manifiesto una espléndida libertad personal, esa a la que hacía referencia al principio.

Uno puede ir a remolque de los acontecimientos, dejando aparcadas sus inquietudes, con un mínimo de cavilaciones personales; con el motor al ralentí, sin el desarrollo de sus cualidades. Esa es una vida roma, sin altibajos, sin satisfacciones propias; demasiado próxima a la nulidad. No se entiende una vida así, ensimismados, como una bola inerte con la que todos juegan. Es menester un viaje, un exilio, para comunicarse con los de fuera de uno mismo. Es decir, frente a la rutina ramplona, una COMUNICACIÓN de la riqueza personal, participando con las emisiones venidas de fuera; con chascos y delicias, inevitables en las condiciones de esta vida. Sin esas vibraciones personales, quizá no estemos hablando de vida, apenas de un simulacro.

A partir de lo dicho, el surtido de posibilidades ya no cesa; cada uno establece contactos y escoge, según sus tendencias. No cabe duda de los impedimentos o limitaciones que sobrevienen a diario. Pero reluce también esa capacidad de apertura que cada persona llevamos dentro, desde la niñez en adelante, en cada vicisitud. Aquí apreciamos tres actitudes muy contrapuestas. Las maliciosas y destructivas, que no respetan nada. Las necias, que sólo recogen para una acumulación estéril. Y las SEMBRADORAS de inquietudes en busca de los mejores destellos. Parece más fascinante la adhesión a esas inquietudes de la tercera opción. A lo Walt Whitman, asumiendo los placeres y empeñados en la transformación de los tormentos, en su traducción a nuevos lenguajes. Con Ortega y Gasset, propulsando un juego de la vida, lúdico y con el desarrollo pleno de las potencias humanas. Visto lo que se nos muestra cada día, no abundan los sembradores.

De tanta libertad como se presume, se nos obturan los canales del mejor discernimiento. Del todo vale, arribamos a la locura colectiva llena de incógnitas. Así perdemos los puntos de apoyo. Necesitamos de los CONTRASTES para el establecimiento de nuestra posición en cada acto vital. Eso supone esquemas, leyes de la Naturaleza y normas. López Quintás propugna “La revolución oculta”, basada en la resolución de ese dilema. No pueden entretenernos con esa falsa igualdad entre la inmensa lista de los conceptos y valores. Sin normas ni límites no se consigue libertad ninguna; campan por sus derroteros los más bestias y corruptos, lo estamos sufriendo en todos los puntos cardinales y en todos los aspectos personales.

También corremos el riesgo de una mirada demasiado profunda hacia atrás, anclados en la memoria o vueltos hacia caminos ya transitados. La RECAPITULACIÓN ofrece ventajas y riesgos, dependerá de la actitud adoptada. Bergamín escribió, “¿Volver? ¿Para qué volver, si vuelvo a más soledades?”; en un tono pesimista que agravará con sus actitudes finales que luego citaré. Esa vuelta atrás puede ser beneficiosa o un puro desliz, a veces grave. ¿Dónde nos ubicamos, qué elegimos? Se consigue un aprendizaje y a veces una corrección de los defectos. Uno testifica también de lo ocurrido en ese pasado, como testigo fiel, con ocultamientos y, lo que es peor, con perversidades. En ese caso, más que un testigo, será un malversador. Desde luego, un regreso sin mejoría, no vale la pena.

Esa BRASA con afanes de libertaria, que todos llevamos en el interior, en unos muy candente y en otros como un mínimo rescoldo; no llega a las últimas definiciones de la existencia. Desde lo oculto, aparece como una sugerencia, como un impulso. Es portadora de esa reserva de belleza, de autenticidad y de armonía; ya que aún no ha perdido la inocencia en los avatares de la vida. Por eso mismo, algo tiene de germen de la batalla, roza con todas las circunstancias. Hasta la PAZ envidiable se gestará con sus chisporroteos inevitables. Lo espontáneo, las encrucijadas y la armonía, actuan al unísono.

Quizá todas las ramas musicales lo sean, pero el JAZZ, como ninguna otra, representa un buen resumen de esa trilogía comentada; de lo espontáneo, de las normas y de la melodía generada. El impulso de los intérpretes no es un mero soplido, se genera desdes los sentimientos hondos, inexplicados y mágicos; es un estado de ánimo con facetas variadas, entroncadas con la personalidad y el ambiente. Aquí se precisa ese DUENDE necesario para las grandes expresiones. Se puede colaborar con él, pero nadie lo domina, es una entidad propia de aquellas profundidades citadas. Con ello se puede apreciar claramente la imposibilidad de prescindir de toda norma. La ESCALA de notas y las leyes de la armonía, son una pieza clave para el resultado final. Los instrumentos inertes marcan otra pauta para la generación de sonidos. Aún así, ¡No es suficiente! El colofón final exige unos niveles comunicativos. Sea una velada entre amigos, aficcionados y paracticantes; se trate de actuaciones multitudinarias. Las técnicas de difusión, el ambiente provocado y los recursos necesarios, se agrupan en torno al fenómeno peculiar del Jazz. Pocas actividades como esta, reflejan ese ensamblaje del pájaro libertario con las demás circunstancias.

Aunque se deduce de lo comentado, conviene que prestemos una cierta atención a la posible CONFUSIÓN de los términos. Por que la “Cabeza a pájaros”, una expresión muy bergaminiana, no tiene ninguna relación con el espíritu de la libertad. Sin entrar en combates íntimos, el propio Bergamín se refugió en las razones de Herri Batasuna, en una culminación poco afín a la libertad. La vida y los demás valores importantes, no pueden marginarse.

Para volar como uno de estos pájaros libertarios que presento hoy, no vale cualquier disposición, ni artimañas. Supondrá una reconversión de las penalidades y angustias; para ello seguiremos rebuscando en la profundidad de las personas.

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