Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Etiquetas:   Desde un córner   -   Sección:  

Murió el 2008, viva el 2009

Antonio Pérez Gómez
Antonio Pérez Gómez
sábado, 3 de enero de 2009, 15:29 h (CET)
Se nos fue el 2008. Sólo queda ya su pesado hálito de tren del tiempo que abandona para siempre la estación de nuestras vidas, cargadito hasta la arriba de dichas para unos, desgracias para otros. Es la conocida mecánica de la vida. Se trata tan sólo de un segmento de 365 días cualquiera, pero esta convención es el paradigma, la representación encorsetada de la fugacidad y quizás la futilidad de nuestra propia existencia. Desde Jorge Manrique hasta el Indio Comas, todos se han dolido y han glosado esta blando fluir de la pulsión en nuestro ser. Nunca volverá a existir un 2008. Jamás habrá un año semejante, unos meses así, unas semanas que nos envejecieron a unos y maduraron a otros.

Como se suele decir, todo tiempo pasado es mejor. Es mentira, naturalmente. En realidad, todo tiempo pasado es tan sólo pretérito.

Pero, hablando de la actividad deportiva, el año 2008 es el sumum de esta noble actividad en cuanto a deportistas nacidos en este país aún llamado España. Voy a enumerar tan sólo algunos de los éxitos de todos los atletas, jugadores o pilotos españoles en este año 2008. Es una tarea propia de las fechas (ahí está la miríada de artículos al respecto). Pero nunca una lista de éxitos puede trasmitir la idea de cada uno de sus componentes por si solos, del esfuerzo, de la dedicación, de las lágrimas derramadas, de los sinsabores y frustraciones, de la hiel que se convierte en miel al acariciar los laureles del triunfo, de la sensación que el deportista triunfante paladea y que, cosas de la vida, nos transmite a los distantes y alejados telespectadores por mor de una identificación por el origen patrio del españolito de turno.

Yo quiero evocar hoy, ante la visión de las cenizas aún humeantes del año 2008, las sensaciones de euforia, de alegría desbordada que han supuesto para cada uno de nosotros la visión del triunfo español en algunos deportes. Recuerdo como Contador entró en el olimpo de los dioses del ciclismo con la seguridad de los elegidos, como Sastre nos llenó de estupefacción al ver como, poco a poco, sin ruido, se plantó en los Campos Elíseos ante la incredulidad de propios y extraños. París fue conquistada con brillantez de nuevo con nuestro Superman Nadal. Se esperaba el triunfo, pero la alegría en todos los que nos consideramos seguidores del manacorí fue inmensa. Pocos días antes ya habíamos tocado el cielo con un triunfo de los que contaremos a generaciones posteriores, al igual que nuestros mayores nos han dicho: “Yo vi el trinufo de España en el 64”, nosotros podemos ya por fin decir lo propio a nuestros hijos y nietos. La sensación de vencer a Italia con sus mismas armas cerraba un ciclo kármico en muchos de nosotros. El ver a nuestro país jugar como siempre, pero esta vez venciendo como nunca es algo imborrable. El cielo nos lo debía. Pero no se cerraría el año sin otra lección de Nadal. Esta vez en Londres, en Wimbledon, ante el mejor tenista de todos los tiempos, Federer, en su torneo favorito y en su superficie preferida. Servidor no recuerda una final más épica, más titánica, más agónica y más feliz. Además, tuve la oportunidad de verla en París en una inmensa pantalla gigante y les aseguro que allí se notaba que estábamos siendo testigos a un relevo generacional que sólo la gallardía y la calidad del suizo estuvieron a punto de frenar. Tras la maravillosa participación de la escuadra española en algunos deportes en los Juegos Olímpicos de Pekín, vino de nuevo el refrescón de Contador, esta vez ganando la Vuelta y adjudicándose así una página en la historia del ciclismo. Cuando parecía que no se podía esperar más, Alonso hizo unas actuaciones fuera de todo pronóstico que le ha valido la contratación para dentro de un par de campañas en la mítica Ferrari y seguramente su elevación a la categoría de mito. Y por fin, llegamos a Diciembre, cuando el equipo español de la Davis se proclamó en suelo extraño y hostil campeón del mundo de Tenis por equipos, al vencer contra pronóstico y sin Nadal a Argentina en el particular “inferno” que nuestros hermanos allende los mares nos prepararon allá.

En definitiva, un año mágico, irrepetible, imposible de olvidar, que lo que hace es solapar o incluso ensombrecer otros aspectos de nuestras vidas que a lo peor no alcancen el fulgor del deporte español en el mundo.

Noticias relacionadas

El lado golpista del Frente Guasu

Los seguidores del cura papá Fernando Lugo acusan de golpistas a varios entes, empresas y medios con los cuales siguen vinculados

Telecinco condenada por el Tribunal Supremo por realizar publicidad encubierta

Clemente Ferrer

Empecemos a soñar con Madrid 2020

Los votantes del COI tienen un sentimiento de deuda con la candidatura española

Se acabó la Liga escocesa

Habrá que acostumbrarse a ver como el dueto Madrid-Barcelona, nuevamente, lucha por ganar la próxima Liga, mientras que los demás juegan y pelean por la “otra liga”

¿Cristiano o Messi? Y tú ¿De quién eres?

María Xosé Martínez
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris