Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

El Camarada Stalin, Trotsky y la sotana del obispo

Luís Agüero Wagner
Redacción
lunes, 5 de enero de 2009, 16:37 h (CET)
La polémica entre comunistas acomodados con la teocracia clero-fascista del obispo Fernando Lugo y trotskystas, sigue y aumenta de temperatura en la idílica república burguesa del falso obispo de los pobres.

El Partido Comunista es acusado de haberse se acomodado en el gobierno del clérigo-presidente Fernando Lugo, donde obtuvo algunos puestos menores y secundarios, a cambio de avalar la brutal represión contra campesinos y desheredados que ha desatado el "nuevo régimen", tras suscribir acuerdos en materia represiva con Alvaro Uribe.

"Coco Arce y Ronald León parece que transmiten en la misma o parecida onda trotzkista, que calumnian al PCP pero mantienen buenas relaciones y reciben ayuda de Taiwán, enclave imperialista en Asia, que fuera uno de los principales socios de Stroessner, junto con Sudáfrica racista y Corea del Sur, incluso cuando ya Norteamérica lo había abandonado porque estaba muy gastado" había señalado el Partido Comunista paraguayo en un comunicado. Sin embargo, los comunistas no mencionan que se acomodaron en el gobierno merced a los buenos oficios del senador Carlos Filizzola, uno de los más férreos defensores de Taiwán en el equipo de Fernando Lugo, al punto de haber incluso falsificado en una oportunidad una sesión de honor a los chinos de Formosa con el personal de limpieza del Parlamento, cuando los senadores se negaron a asistir a la sesión por él convocada.

El clownesco senador Carlos Filizzola fue uno de los principales aliados del ex-presidente Nicanor Duarte Frutos durante su gestión como gobernante, y a pesar de ello nuevamente logró convertirse en figura importante en el gobierno continuísta del obispo Fernando Lugo, quien también cuenta como ministro de Hacienda a Dionisio Borda, otro leal servidor de los corruptos gobiernos colorados anteriores además de agente del FMI.

El PCP también invoca a sus mártires para escudarse de sus despropósitos presentes, siendo su pasado reciente un nebuloso laberinto de puñaladas por la espalda y delaciones. Entre los documentos más reveladores al respecto se cuenta a una declaración del 4 de diciembre de 1975, extraída a Miguel Gregorio Chase Sardi, quien asistido quizás por sus conocimientos de antropología, había logrado engañar tanto a Stroessner y al PCP como a los mismos jerarcas de la Unión Soviética, fingiéndose un convencido comunista. Habiendo visitado Moscú en varias oportunidades y siendo favorecido de Eugen Vladimrovich, encargado para el Paraguay del Partido Comunista de la URSS , Chase Sardi llevaba bastante tiempo actuando de doble agente e informando también a la embajada norteamericana sobre las actividades del comunismo paraguayo, recibiendo 500 dólares mensuales por el servicio.. Este hecho era ignorado por el Jefe de Investigaciones Pastor Coronel, quien ordenó su arresto y sometimiento a los acostumbrados masajes, hasta que acudió en su auxilio la "diplomacia" estadounidense.

POLÉMICAS HISTÓRICAS
A una réplica de Ronald Leon señalando la colaboración del Partido Comunista con Higinio Morínigo, los comunistas paraguayos respondieron enfáticamente negando las acusaciones. Sin embargo, nunca se ocuparon de desmentir su participación en la dictadura previa de José Félix Estigarribia, documentada por Alfredo M. Seiferheld.

El dirigente del PT Coco Arce realiza en una carta una crítica a la incapacidad de recibir críticas -valga la redundancia- en el seno del Partido Comunista Paraguayo, hoy aliado con la ultraderecha en el gobierno del clérigo-presidente.
http://arkansas.indymedia.org/newswire/display/23251/index.php

Ronald Leon había redactado a su vez una dura crítica al colaboracionismo comunista con el régimen teocrático y clero-fascista de Lugo, aliado a la ultraderecha del Partido Liberal:

http://arkansas.indymedia.org/newswire/display/23235/index.php

UNA VIEJA HISTORIA
El obispo Fernando Lugo no es el primero en aglutinar el apoyo de nazis y comunistas en la historia del Paraguay. Ya en 1940 una carta política fascista se impuso por decreto con anuencia marxista-leninista..

BREVE CRÓNICA DE ALIANZAS COMUNISTAS CON EL PARTIDO LIBERAL

Uno de los más serios historiógrafos que desarrolló su obra en la absoluta orfandad que impone el ambiente paraguayo a quien quiera abocarse a la producción intelectual, Alfredo M. Seiferheld, escribió un interesante libro titulado "Nazismo y Fascismo en el Paraguay", donde habla de la alianza que sellaron los miembros del Partido Comunista Paraguayo con el grupo cuarentista del Partido Liberal, que llevó al país a la dictadura nazi de José Félix Estigarribia en 1940.

En la página 194 de su libro Seiferheld explica que el apoyo comunista a la candidatura de Estigarribia se dio a través de la Confederación de Trabajadores (dominada por el partido comunista en ese momento), según un extraño documento fechado el 8 de julio de 1939, donde los seguidores de Lenin autóctonos incluso llegaban a ensalzar al mismo Franklin Delano Roosevelt, de la misma manera que hoy nuestra izquierda imprime afiches en desagravio al embajador James Cason.

Con un pragmatismo digno del Partido Colorado, en su documento los comunistas afirmaban textualmente que el contacto de Estigarribia con la política panamericanista de Roosevelt, basado en el empréstito (dólares pellizcados por el jefe del ejército del Chaco en Washington con la excusa de la amenaza expansiva del Tercer Reich, como más adelante el justificativo sería la URSS) y expresado en declaraciones progresistas y en promesas de gobernar democráticamente, aseveraban la justeza de apoyo comunista al Partido Liberal. Con un antológico doble discurso añadía que el Partido Comunista era un partido de orden y de democracia, que cumplía un deber patriótico al salvar al Paraguay de la vergüenza bochornosa del fascismo y de la oligarquía, aunque se arrojaba a los brazos del partido de la oligarquía y catapultaba a quien inauguraría la dinastía de dictadores neo-nazis al servicio del imperio norteamericano en Paraguay.
En ese momento histórico, con similitudes que se perciben en el presente, el liberalismo paraguayo acató con sumisión la orden del norte de alinearse detrás de un proyecto que contravenía sus propios principios idelógicos. El mismo caso se da hoy con el apoyo de cierta izquierda al proyecto del obispo Fernando Lugo.
De acuerdo a la misma fuente, este espectacular viraje del comunismo criollo permitió al mismo rescatar algunos presos que tenía y conservar la dirección de la Confederación de Trabajadores. Barthe, Aurelio Alcaraz, Tomás Mayol y otros fueron liberados a raíz de un entendimiento al que llegaron con el Ministro de Gobierno y Trabajo cuarentista, Alejandro Marín Iglesias, de tal suerte que la confederación adhirió públicamente al gobierno de Estigarribia siguiendo la disciplina comunista. El único disidente comunista, Oscar Creydt, desautorizó cualquier soporte del comunismo paraguayo al imperialismo norteamericano pero como se encontraba en México, su opinión era lo de menos.

Lo que siguió es historia conocida; el 18 de febrero de 1940 Estigarribia dio un autogolpe, ordenó el silencio de los partidos políticos, amordazó a la prensa, intervino a la universidad y a mediados de año promulgó por decreto una constitución totalitaria de nítido corte nazi-fascista. Curiosamente, el Partido Comunista siguió apoyando al gobierno Nazi del generalote favorecido por Washington, lo que nos hace parafrasear a un periodista de la época que clandestinamente publicó un artículo diciendo que el comunismo había arribado a la trágica y cenital conclusión de que el fascismo era la única salida, la única forzosa solución.

Los seguidores de Marx y Lenin habían descubierto así que el bárbaro, retrógrado y despótico modelo de Hitler y Mussolini era el inexorable refugio final de la íntegra energía liberadora del pueblo paraguayo, la que afirmaba su personalidad y culminaba su destino. Poco faltó para que reemplacen la hoz y el martillo por la svástica.

Tan consubstanciado llegó a sentirse el gobierno líbero-comunista con las ideas que llegaban desde Europa que partidarios de Estigarribia como J. Wasmosy y su grupo presentaron en el parlamento un proyecto para prohibir la inmigración de judíos al Paraguay. Los comunistas siguieron apoyando al gobierno de Estigarriba hasta su fin, aunque el dictador haya prohibido incluso la difusión de las sagradas escrituras del partido, las obras de Marx y Lenin.

Esta táctica amoral de comunistas y liberales terminó como tenía que terminar: creando en el sustrato social paraguayo las reales y objetivas condiciones para el totalitarismo fascista que conocimos después, y que tras heredarlo fortuitamente los colorados y el dictador Alfredo Stroessner poco se esforzaron por enfrentar.

Noticias relacionadas

Leticia esclava de su imagen y aguijonazos electorales

“Con los reyes quienes gobiernan son las mujeres y con las reinas son los hombres los gobernantes” Duquesa de Borgoña

Cataluña a la deriva (y 3)

Entre lo emocional, caótico y ridículo

Hipatia, filósofa de Egipto

Es una mujer dedicada en cuerpo y alma al conocimiento y a la enseñanza

Hipnosis colectiva

La capaña representa uno de los capítulos más esperpénticos

Inés Arrimadas, la chica del 17

Perfiles
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris