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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

La segunda oleada, ¡más madera, traed más madera!

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 3 de enero de 2009, 15:24 h (CET)
No quieres taza, ¡pues taza y media! Y es que, lo que está ocurriendo con el tema de la inmigración parece ser que se está convirtiendo en una enfermedad endémica de nuestro Gobierno, que es evidente que no se conforma con que en España ya tengamos censados a más de 5’2 millones de nuevos “españoles”, sino que, vayan ustedes a saber por qué oscuros designios, se han sacado de la manga un nuevo método para traerse de allende los mares un nuevo contingente, en este caso de repatriados, formado por todos aquellos que son descendientes de los que a causa de haber pedido la Guerra Civil se tuvieron que exiliar o prefirieron exiliarse en lugar de quedarse en España para afrontar las consecuencias de sus actos, como miembros o simpatizantes de la República de febrero de 1936 o lo que es lo mismo, aquella que eligió el llamado Frente Popular y que no supo, no quiso o no pudo mantener el orden en el país, permitió las hazañas separatistas del señor Companys y dio carta blanca a la chusma anarquista para que sembraran el terror en ciudades como Barcelona, Madrid o Valencia y en muchos otros lugares donde proliferaron, como nunca, los actos criminales sobre los religiosos, los de derechas y aquellos que, por cualquier otro motivo, estaban en el punto de mira de las bandas incontroladas de criminales que se hicieron los amos de las calles durante aquellos meses de verdadero terror.

Es obvio que los socialistas están sufriendo un cierto desgaste a causa de la crisis económica que nos afecta. Está claro que la gente, por muy fanática que pueda ser, llega a apercibirse de que, cuando se la está engañando repetidamente, se niega la realidad temerariamente y se ocultan los errores del Gobierno, aunque ello signifique que miles, cientos de miles o millones de personas tengan que soportar sobre sus espaldas los efectos perniciosos de tales hechos, llega a un punto en que empieza a dudar. Es muy probable que, las encuestas internas llevadas a cabo por el PSOE, no sean tan optimistas respeto a las perspectivas electorales como el señor Zapatero y su Ejecutivo quisieran y que, un cierto pánico, esté cundiendo por entre todos aquellos paniaguados que han organizado su vida fiados en continuar viviendo de los puestos políticos que actualmente ocupan, gracias a la victoria del PSOE en las pasadas elecciones de marzo del 2008. Nadie puede ignorar que una de las jugadas de marqueting, promovidas por el señor Zapatero y su equipo, especialmente organizada por el señor Caldera, fue la regularización de más de un millón de inmigrantes que habían entrado en España por la puerta falsa y que, qué duda cabe, contribuyeron a mejorar sus resultados electorales.

Sin embargo, a estos nuevos españoles se les exigía un plazo para poder votar y esto no es lo que necesita el PSOE en la actualidad, él precisa gente que pueda prestarle un auxilio en breve plazo, gente que ya venga con derecho a voto y que, además, sea de tendencias republicanas, que vean en las derechas a sus enemigos viscerales y que les aseguren un buen puñado de votos en las próximas elecciones. Si con ello logran, de paso, contentar a su clientela habitual, a sus amigos progresistas, a sus colectivos gays y de lesbianas, a los chupópteros de la farándula y a las mesnadas de separatistas radicales, miel sobre hojuelas. Es por ello que, según parece, en el Consejo de Ministros, se aprobó una disposición por la que se va a permitir que los hijos, nietos y demás familiares descendientes de los exiliados de la Guerra civil, sean considerados ciudadanos españoles, con derecho a voto y, no quisiera equivocarme, pero pienso que incluso con una subvención de unos 800 euros, si se trasladan a España.

Uno, como ciudadano de a pie, no puedo menos de pensar si es este, precisamente, el momento más oportuno para meterse en semejante fregado; si, dadas las condiciones por las que estamos atravesando, la crisis que nos afecta; la falta de trabajo; el paro agobiante que se va extendiendo por todo el país; el endeudamiento externo que amenaza con hipotecar a nuestra nación por una serie de años; la caída de las afiliaciones a la seguridad social; aumento imparable del coste por las prestaciones de desempleo; el número de inmigrantes que están sufriendo, en primera fila, las consecuencias de la recesión etc.; si el momento de plantearse si, en realidad, desde la más elemental prudencia y desde el pragmatismo que debe regir las actuaciones del Gobierno, el promover que otra oleada de personas, procedentes de otros países, que estaban viviendo tranquilamente en ellos, sea lo más sensato, oportuno y necesario. A la vista de un observador imparcial se podría llegar a creer que, desde quienes nos gobiernan, se ha promovido esta operación, se ha establecido esta estrategia; más motivados por la necesidad de dar un golpe de efecto; por alimentar las ansias de revancha de una parte de su electorado o por asegurarse un apoyo incondicional en los próximos comicios, antes que atendiendo a la conveniencia del resto de ciudadanos.

Estamos tan acostumbrados a que nos den baqueta, a soportar los bandazos de la política errante del gobierno, de soportar sus leyes disparatadas y de sentirnos ninguneados en nuestros derechos fundamentales, que ya no nos sorprende el que, dejando a Maquiavelo en el lugar de un aprendiz, se hayan liado la manta a la cabeza y hayan decidido cortar por lo sano, en este camino al que nos conducen de restablecer la República, el estado federal y el totalitarismo autocrático de la izquierda, aprovechando para ello un momento de desconcierto tanto de la ciudadanía, preocupada por la crisis económica como de la absoluta inoperancia del partido de la oposición que anda dando tumbos, sin ideario alguno, vendido a sus aspiraciones de poder, desprovisto de carisma alguno y abandonado por muchos de los que buscaron en él el amparo, la defensa y la reivindicación de los valores que dieron lugar a su fundación. Mucho deberán de hacer los actuales dirigentes del PP para convencernos a sus antiguos votantes, de que lo que han hecho con el partido no ha sido la mayor traición posible a sus bases.

Debería, el escurridizo señor Solbes, darnos una explicación, no sólo de las cuentas del Gran Capitán que está haciendo el señor ZP, que parece que tiene la bolsa mágica de donde surge los euros por arte de encanto, prometiendo financiación abundante y generosa para todas las autonomías y todavía le quedan arrestos para traerse a más gente para que engrose los 46 millones y pico de habitantes que el INE nos ha servido en sus estudios de población y a la que habrá que darle Seguridad Social, asilo, trabajo y subvenciones. ¡Esto es Jauja, señores, esto es Jauja!

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