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Etiquetas:   Analisis   -   Sección:   Revista-arte

Accidentes postmodernos camino de De Chirico

Carlos Nistal
Redacción
martes, 30 de diciembre de 2008, 23:00 h (CET)


En la película “Crash” (1996) de David Cronenberg (1943) la historia gira alrededor de las relaciones entre una serie de personajes que coinciden en un único y extraño placer: La adrenalina y la excitación producidas tras un violento accidente de tráfico y las relaciones sexuales consumadas tras el mismo. A través de esta situación alcanzan el éxtasis y se sienten totalmente realizados, llenos de vida.




Fotograma de "Crash" de David Cronenberg



La polémica cinta (censurada en varios países) no escatima en mostrar el peculiar gusto de estos hombres y mujeres, habitantes de alguna de las grandes ciudades del mundo, por las cicatrices, las heridas profundas, las piernas ortopédicas...Mas que acongojarse por el accidente estos personajes encuentran en los entresijos de los motores y válvulas desechas así como en sus propios miembros mutilados un fertilizante en vez de un hecho destructivo.




Fotograma de "Crash" de David Cronenberg



J.G Ballard (1930) es el autor de la novela homónima en la que se inspira Cronenberg. Las conexiones entre el británico y el canadiense están sobradamente estudiadas en el libro de Rubén Lardin “La muerte del afecto. Apuntes en la intersección Cronenberg-Ballard” (2006). En él se explica “Ballard fue uno de los contribuyentes de la llamada New Wave inglesa de los años 50 y 60, una ciencia ficción que se volvía hacia el ‘espacio interior’, que se esmeraba en la percepción del tiempo y en la observación biológica, tomando al ser humano como el auténtico ‘extraterrestre’ (...). La ficción somos nosotros y la propuesta es nuestra propia reinvención”.

Las fotografías de Joel Peter Witkin (1939) parten de esa misma “reinvención” aunque aquí el punto de partida es la religión cristiana. Para el artista estadounidense la sociedad actual aleja cualquier sentimiento o sensación fuera de los límites materiales y tecnológicos, es como si hubiéramos quedado sumergidos bajo un mar de plástico. En palabras del propio autor “El misterio de la eucaristía a través del cual lo finito se convierte en infinito, encierra el sentido de toda proposición”, y aún va más lejos “El lloro de un niño nos recuerda que el alma está encarcelada en los límites físicos” .La obra de Witkin parece extraída de alguno de los accidentes de “Crash” o de las novelas de Ballard ya que para él “La fotografía viene a ser para mí el medio de ver y revivir mis fantasías. Estas no encuentran lugar en lo cotidiano, sino en lo secreto y las cosas más ocultas, en lo extraño e invisible”.




Woman once a bird de J.P Witkin






Gods of Earth & Heaven de JoelPeterWitkin










Los tres artistas desde distintos soportes necesitan convertir de alguna manera lo material en espiritual y a la inversa, los traumas psicológicos y las sensaciones más extravagantes en el mundo tangible.




Esperando a De Chirico en el purgatorio de los artistas de J.P.Witkin



El surrealismo parece ser un nexo de unión entre Ballard, Witkin y Cronenberg, la unión del subconsciente y el mundo de los sentidos, del sueño y la vigilia, de lo espiritual y lo material...Pero en mi opinión hubo un artista que se anticipo a todos ellos y no solo en los temas universales y atemporales del sexo, el dolor y la muerte sino en el propio contexto de un mundo mecánico y tecnificado, se trata del gran Giorgio De Chirico (1888-1978). El autor de la revista “Valori Plastici” buscaba el espíritu detrás de cada cosa, “Lo humano de las fábricas y lo divino de las prostitutas”, sus figuras sin rostro parecen maniquís articulados con prótesis en medio de plazas que son a la vez modernas y antiguas. Es la obsesión por esta falsa figura que poco a poco suplanta al hombre, el fruto de la tensión resultante por una separación siempre latente y jamás realizada entre el mismo ser humano y su proyecto de reinvención continuo. Del dialogo entre estos sentimientos de esplendor y nostalgia, de clarividencia y angustia surge la obra de De Chirico que a la manera de Nietzsche o Shopenhauer postula el sin sentido de la vida, el eterno retorno como verdadero pilar de, no un nuevo ser humano o una nueva forma de vida, sino de un nuevo concepto de la existencia y del arte libre, intimo y profundo. Para mi la figura de De Chirico planea bastantes metros por encima sobre las obras de los tres artistas comentados.




La nostalgia del poeta de De Chirico






El dúo de De Chirico



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