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Etiquetas:   OPINIÓN   -   Sección:   Revista-arte

Peter Saville, diseño comercial vs autoconstrucción

Jesús-Pau Vázquez Vilardell
Redacción
martes, 30 de diciembre de 2008, 23:00 h (CET)





Peter Saville



Hablar de Peter Saville es hablar de un hombre que nace y muere continuamente, como los grupos de música pero a diferencia que tras morir vuelve a renacer para defender con más convicción y seguridad su filosofía de trabajo. Adora el protagonismo, pero no por gusto, más bien lo adora porque lo deja sedado e incapacitado para seguir los roles del diseño gráfico de su tiempo. Se puede decir que Saville a la vez que renace reinventa su propia configuración, selecciona los nuevos parámetros para lograr el éxtasis creativo pero a su vez el fracaso en el diseño corporativo.

Si ahondamos en su trayectoria es obligatorio ligar la obra gráfica de Saville con la música desde que empezara a finales de los 70. Grandes grupos de música alternativa se han mostrado gráficamente al público gracias al proceso interpretativo del diseñador. Pocos diseñadores se han hecho un hueco tan confortable en este sector como Saville hasta el punto de que el diseñador se ha convertido en el principal recurso utilizado por algunos artistas como New Order, Joy Dovision o Suede para representar el imaginario de muchos amantes de este tipo de grupos de ritmos imprevisibles, voces poco privilegiadas y fantásticos guitarristas. Al mismo tiempo el diseñador no ha tenido tal éxito en otras facetas del diseño gráfico. Su concepto de diseño gráfico y sus exigentes criterios de trabajo ha sido motivo de no pocas críticas. Una de sus frases más remarcables es que no le interesa el diseño gráfico, frase digna para un titular o para una portada de una revista de diseño o de moda. No obstante aquí podemos encontrar contradicciones a primer golpe de vista puesto que el diseño implica unos valores culturales y una metodología de la que Saville se ha estado haciendo eco desde que empezó a componer diseños con fragmentos de cuadros antiguos. Por lo tanto, si Saville afirma no interesarle el diseño gráfico, ¿por qué motivo le exige tanto?, y de forma consecuente, ¿por qué la necesidad de redefinir una y otra vez su trabajo?

Peter Saville siempre habla de problema gráfico cuando este tiene relación con el estado del mundo que lo ha creado, pero no habla de diseño propiamente y no lo hace porque parte del diseño gráfico en las últimas dos décadas, principalmente el diseño barato y comercial, carece de un valor intelectual por el cuál se tiende a copiar y a reinterpretar gráficas contemporáneas a cada tiempo,algo que ayuda a negligir la evolución teórica del diseño y su valor conceptual. Él textualmente los llama simples gráficas de papel tintado. Este sentido crítico respecto al plagio es más fácil de entender en él si tenemos en cuenta que Saville es el padre del apropiacionismo, con el cual defendía su discurso de diseño radical.




Portada de New Order de Peter Saville



A principios de los 80, a partir de llevar el plagio al extremo, ejemplo de ello es la cubierta "Power, Corruption and Lies" para New Order (1983), donde el diseñador utiliza un fragmento con rosas de un cuadro de Latour como diseño de portada, Saville descubre que el plagio de imágenes que pertenecen a la historia supone otra forma de extender los límites que resuelven los problemas gráficos planteados. Sin embargo, Saville acabará hayando en la vida real y en la práctica diaria de otros diseñadores un uso antagónico de su propio invento cuando es consciente de que en su tiempo existe una generación de diseñadores que se plagian unos a otros, sin control y por necesidad de crear un diseño rápido, eficaz y adaptado plenamente a las exigencias del mercado. Cierto es que este caso trata de otro tipo de apropiación, más por necesidad del mercado que por autoconstrucción y responsabilidad del diseñador.

Saville huye de las necesidades de la industria publicitaria. Para él la figura del profesional que realiza una actividad proyectual va ligada con la autoexpresión, sin estancarse en el nivel estético. Para él el progreso en el diseño se basa en profundizar en el contenido del mensaje, en su compromiso con la forma y en cómo se relaciona con el público, todo ello a partir de nuestra propia autoconstrucción y con el fin de aplicar nuestros criterios a los problemas gráficos a resolver. Por lo tanto aquí el autoencargo, algo propio del arte, sería una actividad importante para el diseñador puesto que de esta manera se facilita este proceso de autoconstrucción. Sin ir más lejos el propio diseñador tiene una serie de trabajos llamado "Waste Painting" donde Saville transforma algunos de los diseños de sus comienzos con el programa Photoshop.




Waste Painting - Peter Saville



A pesar de mantener el plagio en su proceso creativo a finales de los 80 el apropiacionismo le está dejando de funcionar y decide hacer frente a esta situación de crisis introduciendo elementos abstractos a sus trabajos gráficos y creando un nueva técnica dicromática junto al fotógrafo Trevor Key, que le permite realizar algunos encargos. Un ejemplo de esta nueva etapa es el cartel "Hallucienda" 1989 o "substance" 1988 donde incluye elementos fotográficos ampliados hasta el punto de no ser reconocibles por sí solos, En estos casos el reclamo de los carteles resultan eficaces para anunciar un contenido tipográfico tan formal y cuidado como el título de unos discos.

Al mismo tiempo se embarca en el diseño gráfico para la moda ya que en este campo hay una continua purgación del diseño que favorece la innovación, y no tanto a la copia entre diseñadores. Tal y como él mismo afirma: "En el negocio de la imagen, cada año hay recién llegados y sacan nuevos materiales, pocos de los cuales aguantan la prueba del tiempo." A través de estos nuevos lenguajes Saville hace frente a las críticas y se erige como uno de los diseñadores de referencia de finales de los 80.

Ya en los años 90 Saville se embarca en Pentagram y en otros trabajos para entidades privadas e instituciones, pero su inflexible metodología de trabajo que deriva de la gran confianza en su proceso creativo le impide tener éxito en este terreno y se embosca nuevamente en la música alternativa con nuevas portadas. Saville vuelve a emerger de sus cenizas, y lo hace más convencido de sus afirmaciones, desde una posición privilegiada, habiendo conocido tanto el éxito como el fracaso así como las exigencias del mercado. Reconoce que en "el diseño hay poco pensamiento radical a nivel mundial" debido a la influencia de la industria de la publicidad sobre el trabajo del diseñador. Ante ello Saville propone autoconstruirse, morir de vez en cuando para reinventarse y trabajar con una nueva configuración totalmente imprevisible para todos.

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