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Etiquetas:   Cesta de Dulcinea   -   Sección:   Opinión

Belenes napolitanos

Nieves Fernández
Nieves Fernández
sábado, 27 de diciembre de 2008, 23:07 h (CET)
La que armó San Francisco de Asís al ser el creador de los belenes. Nunca hubiera imaginado que ese mínimo arte comenzado por su persona, llegaría a tener su propia historia a través de miles de años. Suponemos que al igual que Arnoldo di Cambio, arzobispo de la ciudad italiana de Amalfi, patrimonio de la humanidad situada a 40 kilómetros de Nápoles, quien en el siglo XIV montó un Nacimiento, lo que hoy entendemos como “el Misterio”, esto es la Sagrada familia, la mula y el buey. Después aquello se fue completando con la adoración de los pastores, la de los Reyes Magos hasta llegar a la actualidad donde montar un belén se considera una tradición familiar, histórica, artística y religiosa digna de admirar cada diciembre, con múltiples detalles y distintos estilos tanto en la composición de las figuras como en la manera de combinarlas.

Sin embargo, si ellos fueron los pioneros en el tema del belenismo, los expertos no dudan en calificar al siglo XVIII y en el Reino de las Dos Sicilias como el momento y el lugar de mayor esplendor de los belenes, allí fue cuando comenzaron a instalarse también fuera de las iglesias para hacerlo en las casas de los nobles de la alta burguesía y a distinguirse de los belenes de otros países europeos. Por entonces, el rey de Nápoles era un español, quien después fuera Carlos III de España, en Nápoles fue rey durante 24 años y allí difundió los nacimientos con un estilo muy particular hasta el punto de que se ganaron una categoría especial dentro del arte de instalar belenes.

Visitar un belén por estos días es una visita obligada en la ciudad en la que vives, ya esté instalado en iglesia, ayuntamiento, museo o incluso al aire libre. Próximo a mi domicilio se instala un belén anual el cual se le encarga a una peña o asociación distinta cada año. Las figuras son las mismas pero el diseño cambia año tras año. Si no te fijas demasiado puede parecer que es el mismo de todos los años y, sin embargo, no es así. También es tradicional premiar a los mejores belenes, y hay premios importantes para este menester. El arte de montar un belén ha originado que se creen asociaciones de belenistas como la de Cuenca que durante 16 años estudia y monta belenes de todos los estilos.

Lo que empieza a no ser tan común es que un belén quede instalado durante todo un año dentro de un Museo porque sus piezas son eso, autenticas piezas escultóricas de museo. Un museo además tan importante como es el Museo Nacional de Escultura de Valladolid donde, aunque bien separadas, conviven tallas alusivas tanto al nacimiento de Jesús como a su muerte.

Volviendo a la herencia de aquel rey de Nápoles tan español hay que afirmar que descubrir un belén napolitano es sorprenderte en cada figurita, en sus ropajes, es querer indagar un poco más si cabe sobre estas auténticas obras de arte. Sorprenderte con que lo que llamamos un belén napolitano tuvo su origen en Nápoles, y que es precisamente lo que a modo de explicación se le llama un “belén a la española” por aquello del rey.

El Belén napolitano del Museo Nacional de Escultura de Valladolid que he tenido la suerte de visitar en fechas prenavideñas es una delicia para los ojos, en los detalles de sus impresionantes imágenes te recuerda todo el renacimiento italiano de donde procede.

Y es que estos belenes se distinguen por su espectacularidad y gran riqueza de escenografía que hace referencia a la realidad de la época. En él tienen cabida las tiendas del mercado, con sus frutas, hortalizas y verduras de gran realismo, los bailes, los instrumentos musicales, las tabernas… Las figuras suelen ser de unos 30 centímetros, este es el tamaño de la “tercina” y una buena mayoría de ellas suelen ser móviles. Los materiales empleados suelen ser madera, barro, telas, cera, plata, ébano, o el cristal para los ojos que les imprime un gran realismo a los rostros. Y se da la circunstancia de que sus creadores eran grandes artistas encargados de otras obras religiosas mayores de las iglesias. Las figuras de un belén napolitano no son tacañas en usar materiales de la época, si aparece una cortesana lo hará vestida con camisa de seda, si es un labrador, lo hará con traje rústico apropiado. Siempre buscando la realidad que representa y que roza la perfección, de ahí su gran fama. El de Valladolid pertenecía a una colección particular de dos hermanos, ahora propiedad del Ministerio de Cultura. Por tanto, doble felicitación (navideña).

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