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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Crisis: Diez recetas del sentido común

Ángel Morillo Triviño
Redacción
miércoles, 24 de diciembre de 2008, 10:41 h (CET)
Como en el futbol, cuando juega la selección española, que los ciudadanos tenemos cada uno una alineación diferente que consideramos la mejor, en parte, basada más en el sentimentalismo hacia unos colores que en la realidad del momento de los jugadores, así ocurre ahora con la crisis financiera (es un decir) que está arrastrando toda la economía hacía el abismo. Cada uno, cada español, tiene sus propias recetas para combatirla -por supuesto, inducido por su status social y por su situación y la de sus familiares directos- y servidor no iba a ser menos. Por tanto, ahí van las mías:

1ª) Aumentar el salario mínimo interprofesional (SMI) hasta los 1.000 €. Y aunque, aún así, sigamos siendo uno de los países que lo tiene más bajo –entre los desarrollados, obviamente- la subida traerá consecuentemente una elevación sustancial del resto de los salarios (una potencia económica que se preste no puede funcionar con unos sueldos miserables para sus trabajadores, la mitad que los de Alemania, por ejemplo) y mejorará bastante el consumo -al parecer, en caída libre- y se creará empleo.

2ª) Eximir de renta a todas las unidades familiares que perciban menos de 18.000 € brutos al año –en Extremadura lo pasaría mal Hacienda, lo sé- para mejorar su poder adquisitivo que, no hace falta demostrar, es, sencillamente, ridículo en un País desarrollado.

3ª) La formación profesional sólo reglada. Hace falta formar un poquito mejor a la gente, y si los sindicatos y otras organizaciones quieren dar cursos –estos apenas sirven para algo- que lo hagan con sus dineros. Ya verán que pronto estamos en la calle exigiendo lo que ahora no se exige y permite a cierto empresariado campar a sus anchas y explotar sin la más mínima traba. El sindicalismo, al menos, está secuestrado y así no vamos a ninguna parte que no sea la abundancia para unos pocos (a pesar de toda la crisis los ricos no dejan de aumentar y sus fortunas tampoco) y la miseria para muchos. Sin sindicalismo, la Democracia es casi lo mismo que la Dictadura, si no peor y más cara.

4ª) Nada de bajar el impuesto de Sociedades como pide la Patronal, pues, como todo el mundo sabe, aquí en España hay muchos empresarios que para no pagar regalan viajes a cualquier parte del mundo y otros trucos, amén de la “fraudulenta” utilización del renting y el leasing para adquirir vehículos de lujo y otros bienes. Y por supuesto que mucho menos –como también ha pedido la Patronal- la eliminación de las cotizaciones sociales que, mientras en España han subido en la última década sólo un 3%, en Europa lo hacía un 18%. Y eso sin contar la variedad de contrataciones bonificadas que aquí existen y las múltiples ayudas, con el dinero de todos (bochornosas en algunos casos y en algunas regiones), que el empresariado –afín al Gobierno o no, es lo mismo- recibe.

5ª) Bajar el IVA para reducir los precios como han hecho los ingleses que, dicho sea de paso, son una potencia económica mayor que España y con un poder adquisitivo muy superior.

6ª) Olvidar a la Banca y a la Gran Patronal –son los causantes con su avaricia de todo lo que está pasando, lo que nos está pasando más bien- y ayudar a Microempresas y algunas –todas no, hay mucho “escondido” en algunas SL- Pequeñas y Medianas Empresas. Sin olvidar que, puesto que no son las que han provocado este timo global, quienes más ayudas necesitan son las familias –algunas, un 7% en Extremadura, tienen a todos sus miembros en paro- que cuando dispongan comprarán (a los pobres nos gusta mucho comprar, dice Don Manuel Alcántara) y rescatarán el comercio.

7ª) Suprimir toda la publicidad, tanto estatal como autonómica. El derroche que ahora mismo se está produciendo es un atentado contra toda la gente que está pasando apuros y contra los tres millones de personas en paro que esta Navidad ni siquiera les va a llegar la fuerza y el ánimo para “agarrar” la zambomba y la pandereta, porque la botella de anís del Mono o de la Castellana, ni que decir tiene, va a ser difícil que se tenga para beber y después rinrinear.

8ª) Crear un impuesto específico para la propiedad privada que supere los 600.000 € (no me explico lo de abolir el impuesto de patrimonio, que ahí estaba aunque la mayoría se lo saltara a la torera, y me pregunto: ¿por qué no se suprime, por ejemplo, el IBI a los trabajadores con menos renta o a los pensionistas?). Es decir, una reforma fiscal para las rentas de capital y lucha abierta –ya es hora- contra el fraude fiscal de los poderosos y ricos y contra la Banca Privada de la Banca Privada y algunas Cajas de Ahorro que, más que entidades financieras, parecen “las cuevas de Luis Candela”.

9ª) Crear una ayuda excepcional –hasta que pase la “tormenta” y el Euribor se aplaque- para las familias que tienen hipoteca de su vivienda habitual, y no disponen de otra vivienda, si su renta es inferior a 1.500 €/ mensuales. Porque si no, habrá viviendas a espuertas y, una vez más, los especuladores se pondrán las botas.

10ª) Por último, reforma de la Universidad. Somos los que peores Universidades tienen de todos los Países desarrollados y eso es muy negativo para el trabajo y la productividad, y no digamos para la competitividad. Además hay mucho catedrático “sin dar clase” y la Universidad es muy cara (tres asignaturas en la UNED cuestan 400 €), y eso no se puede consentir.

Y, después de todo lo dicho, como no, hay que reformar, urgentemente diría yo, el sistema político y, por descontado, la Ley Electoral. El País de las Autonomías, como está concebido, es un fracaso rotundo: sólo sirve para alimentar la sinecura, como inmenso vivero de Altos Cargos, personal de confianza, asesores, etc., y para establecer desigualdades entre los españoles en algunos pilares fundamentales como la Sanidad o la Educación. Mantenemos, eso está muy claro, demasiadas bocas grandes y así el sistema resulta ruinoso (la deuda de la Junta de Extremadura, la deuda de todos los extremeños es, según parece, escalofriante) y llama la atención que una Nación como EEUU (son más de trescientos millones) necesite para funcionar, entre sus dos Parlamentos, prácticamente el mismo número de políticos que nosotros (sólo algo más de 45 millones) entre Congreso y Senado.

En fin… ¡Ya es el momento! Este País necesita que quienes gobiernen piensen un poco más en la gente y un poco menos en los intereses del partido que los sustenta para permanecer en el poder, porque eso significa –lo saben hasta los niños- corrupción, manipulación, explotación, avasallamiento, injusticia, degradación, intolerancia, conciencia errónea, esclavismo legal, etc.

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