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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

Puestos a despotricar, despotriquemos todos

Mario López
Mario López
sábado, 20 de diciembre de 2008, 01:39 h (CET)
El PP afirma que la municipalidad volverá a la normalidad en nuestras tierras en cuanto Pedro Castro dimita. Yeso es imposible. Porque, para empezar, la normalidad vuelve a las cosas cuando las cosas han conocido previamente la normalidad. Y no es el caso. En este puto país no ha existido jamás la normalidad.

El pobre Pedro Castro es un cateto de tres pares de cojones, pero eso no le invalida para ejercer el cargo que ocupa. Entre otras cosas porque el tal cargo es de coña. La municipalidad es uno de los agravios que se cometen a diario contra la Humanidad. Todo cuanto nos gobierna nos pervierte. Porque pervertir es apartarte de tu natural y eso es lo que hace una sociedad organizada de aquella manera. Dicen que un tercio de las multas no se pagan. Lo que no alcanzo a comprender es cómo coño se paga alguna ¿Quién ha sido capaz de robarnos nuestra única idea buena para envenenarnos con un millón de ideas malas? ¿Quién nos ha dicho que todo cuanto nos rige merece un mínimo de respeto? Ahora también se nos dice que hay que promover el circo sin animales. Pero si son lo único bueno que tiene el circo. Y, además, las criaturas se lo pasan bárbaro. Los animales y los niños, que viene a ser la misma cosa. Los adultos estamos echados a perder. Lo que yo promovería, en tal caso, es la vuelta al circo romano. Y no sólo con los cristianos como principal pitanza para los leones. Estoy de acuerdo en que no hay nada más insufrible que un cristiano, cierto es. Pero qué decir de budistas, judíos o islamistas ¡Vaya par de tres! Insufribles. Pero en realidad no lo son, porque insufrible es lo que no se sufre y lo cierto es que los sufrimos. Y muchísimo. Me da unas ganas tremendas de despotricar cuando pienso en todo esto. El circo, con leones, cristianos, musulmanes y judíos. Qué coño. Y municipales, autonómicos y centrales. Y, para que no nos falte de nada, azafatas –de vuelo y de congresos-, diseñadores, periodistas, cineastas y cantautores. Y para los tigres, futbolistas, tenistas, motoristas y golfistas. Y a las focas las dejamos en paz porque no se han metido con nadie. Qué hartazgo de gente. Toda. Toda la gente que me rodea. Las moscas, que diría Dámaso Alonso.

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Es un filósofo presocrático que ha especulado acerca del mundo y de la realidad humana
 
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