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Etiquetas:   Internacional   Paraguay   -   Sección:   Opinión

Oscar Tuma y la carrera presidencial en Paraguay

Como es tradición, la carrera presidencial arranca en Paraguay dos años antes de las elecciones para el próximo período
Luis Agüero Wagner
@Dreyfusard
viernes, 15 de enero de 2016, 07:42 h (CET)
Se denomina “pato rengo” a quien ocupa un cargo electivo y se encuentra en fechas próximas a dejar el cargo, período que en Paraguay empieza quizás con más anticipación que en otros países.

En sentido literal, la denominación alude al pato que debido a sus limitaciones para seguir el ritmo de su bandada se expone a ser víctima de los depredadores. Un período de pato rengo desastroso en la historia de Estados Unidos, por ejemplo, fue la transición en 1860-1861 del gobierno de James Buchanan al de Abraham Lincoln. Las vacilaciones de Buchanan encendieron la hoguera, dado que aunque opinaba que los estados no tenían el derecho a secesión, también consideraba ilegal que el gobierno Federal fuera a la guerra para detenerlos

Nicanor Duarte Frutos, presidente del Paraguay entre el 2003 y el 2008, dio apertura al debate sobre las posibilidades electorales con miras al 2018, renunciando a su cargo de embajador en Buenos Aires. Obviamente, nadie fue tan ingenuo como para interpretar dicha renuncia como un hecho aislado carente de significado político, e importantes referentes del mundillo político paraguayo como el Senador Julio César Velazquez saludaron con “esperanza” la noticia.

Duarte Frutos también tuvo su período del “pato rengo”, bien típico, debido a que perdió su propuesta para ser reelecto. Y dado que logró desatar la furia del monopolio mediático con su aproximación a la revolución bolivariana que liderara Hugo Chávez en Venezuela, el último tramo de su gobierno debió soportar un bombardeo implacable de la prensa corporativa.

A pesar de ello, no puede negarse su capacidad para aggiornarse a las coyunturas políticas, habilidad con la que logró quedarse con la apetecida embajada paraguaya en Buenos Aires.

Su regreso a la arena ocasionó uno de los primeros sobresaltos serios al gobierno del actual presidente Horacio Cartes, quien ha intentado forjar unas bases que algunos han denominado despectivamente “La Camporita”, por sus delirios oligárquicos y su afición a realizar política desde suntuosas oficinas dotadas de aire acondicionado.

En opinión del diputado Oscar Tuma, estas bases no son sino un grupo de buenos muchachos que gustan de la diversión nocturna, y utilizan a la política como coartada para estas aficiones.

“No representan la antigua política porque no conocen a la dirigencia partidaria y no están acostumbrados a trabajar en política. No conocen el barro ni el polvo, solo el escritorio. Su fuerza solo radica en el decreto del Ejecutivo, o sea en un papel que puede desaparecer en cualquier momento” describe Tuma.

“Tampoco representan la nueva política, porque todos saben de los negociados de algunos de sus integrantes, algunos de ellos ya removidos por corrupción, por lo tanto tampoco representan los ideales del Presidente” añade.

Tuma, quien consolidó su liderazgo nacional y logró afianzarse como tercera fuerza dentro del poderoso partido oficialista de Paraguay, el Colorado, asegura que ahora presentará batalla para integrar el Senado.

“Si la decisión es pelear por el Senado, no solo vamos a conformarnos con un escaño, por el contrario, vamos a ir por dos o por tres. Vamos a conformar equipos y, dar oportunidades a los amigos de diferentes Departamentos quienes desean ocupar una banca para beneficio de su Departamento” asegura.

Y recuerda: “Así como en las elecciones pasadas logramos que más de 35 amigos sean Concejales, esta vez vamos a luchar para que muchos mas ocupen los espacios en las Juntas Departamentales y en la Cámara de Diputados. Nada es imposible, todo depende del trabajo”.

Recordando un viejo aforismo, puede decirse que cuando Tuma habla, solo los tontos ríen. Al iniciarse la carrera por las intendencias, advirtió que Arnaldo Samaniego no era apto para buscar la reelección, y fue el primero en señalar la desafección del ejecutivo de la línea ideológica marcada por la tradición partidaria.

Sus predicciones al respecto se cumplieron, dado que el esfuerzo de las bases por lograr la reelección de Samaniego, incluído el esfuerzo realizado por el mismo Tuma en honor a la disciplina partidaria, cayó en saco roto y el Partido Colorado fue barrido de la intendencia más importante del país, la de la misma capital.

Todo hace suponer que aquellos que subestimen a Tuma, podrían volver a darse de bruces contra una realidad que no aceptan y que por ello prefieren ignorar.

Como dijera un célebre filósofo del siglo XX, se puede llegar a ser creador del propio destino cuando se deja de pensar como su profeta.
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