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Etiquetas:   Cristianismo originario   -   Sección:   Opinión

Un mundo cada día más violento

Santiago Marañón
Vida Universal
domingo, 14 de diciembre de 2008, 03:03 h (CET)
Hace unos días viajaba con unos amigos y en un momento determinado escuchamos las noticias en la radio: un hombre mata a su pareja, el gobierno de la India sigue investigando la autoría del brutal ataque terrorista, los ciudadanos de la vecina Tailandia siguen su pulso al gobierno y mantienen bloqueado el aeropuerto de la capital impidiendo el regreso de cientos de miles de turistas a sus países, matanzas entre musulmanes y "cristianos" en un país africano, que han causado más de 400 muertes, etc. Hasta la Naturaleza parece haberse sumado a este baile macabro: inundaciones que han dejado decenas de muertos y desaparecidos. Cuando el locutor terminó de leer las noticias, comenté a mis amigos: "¿os habéis dado cuenta de que todas las noticias tienen que ver con la violencia y la muerte?".

¿Que está ocurriendo con el ser humano? ¿Hasta dónde puede llevar a la humanidad esta espiral de violencia y muerte a la que cada día parecemos acostumbrarnos más? ¿Hay alguien que pueda escapar a ella? Si es así, ¿cómo evitar convertirnos nosotros mismos en crueles actores de este drama? ¿Se puede ser simplemente un observador neutral cuando la humanidad está enloqueciendo?

Parece como si todos los "demonios" que llevamos dentro y que han estado celosamente guardados y vigilados en la "cárcel" de nuestro subconsciente, de repente se estuvieran liberando, y que las agresiones que en años hemos estado cultivando en nuestras mentes en forma de pensamientos y sensaciones contra nuestro prójimo, por fin comenzaran a manifestarse y tomaran forma en el exterior. En cada vez más seres humanos la medida está colmada y su subconsciente se halla tan saturado de pensamientos y sentimientos negativos, en forma de odio, envidia, enemistad, miedo, codicia, pasiones, deseos desmedidos y muchas otras cosas, que ya no puede albergar nada más y se desborda, empujando al ser humano a realizar lo que ha estado silenciosamente alimentando durante tanto tiempo. ¿Cómo mantener la cordura mientras cada vez más seres humanos la pierden? ¿Puedo afirmar con total seguridad que yo no seré el siguiente?

En un programa del canal de TV Astra "El Nuevo Tiempo" se dijo: "Y bueno, queridos espectadores, ¿no son ustedes también de vez en cuando un arma cargada? –Tal vez decimos: ¡No, eso no soy yo! Pero reflexionemos, ¿no es así que a veces quisiéramos liquidar de un tiro a nuestro prójimo, cuando no hace lo que queremos? ¿Cuando no es de nuestra opinión? ¿O incluso cuando nos contradice? – Eso suena duro, pensará usted. Pero consideremos por una vez los días venideros. Veamos lo que sucede cuando aparecen otra vez nuestros pensamientos".

Quien quiera saberlo mejor, tal vez podría atreverse a examinarse a sí mismo: observe qué piensa, qué siente, si lo que piensa y siente alimenta su bienestar interior, su alegría y su paz. O por si lo contrario sus pensamientos y sentimientos crispan su mente y su cuerpo envenenando ambos con las toxinas generadas en un sistema nervioso estresado por pensamientos contra el prójimo y contra la vida.

El pensamiento positivo está muy de moda, pero cuidado, un pensamiento egoísta nunca podrá ser un pensamiento positivo. Por ejemplo, no lo es pensar y desear que a mí me vaya bien, pero a mi vecino no. El verdadero pensamiento positivo tiene en cuenta lo bueno en todos y en todo. Es un pensamiento cósmico, divino, en el mejor sentido del término. Vivir positivamente acrecienta la paz en uno y a su alrededor.

La Navidad está cerca, un año termina y otro comienza. "Paz a los hombres y mujeres de buena voluntad", fue el saludo del ángel anunciando el nacimiento del Hijo de Dios. Hoy en día la buena voluntad es más necesaria que nunca, quizás sea ella la llave que nos saque de esta vorágine de violencia y muerte a la que cada vez más gente parece apuntarse. La buena voluntad que comprende al prójimo cuando éste se equivoca o incluso lo perdona cuando actúa en contra de uno. La buena voluntad que reconoce sus propios errores y es capaz de pedir perdón y corregirlos. Quizás todo sea muy sencillo, tan sencillo como pedir perdón y perdonar.

"Contribuya a la no violencia. Traiga la paz a su vida, a su entorno... y si quiere, cuéntenos cómo lo hace".

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