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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

De himnos y banderas

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
viernes, 12 de diciembre de 2008, 11:55 h (CET)
El próximo año se cumplirá el centenario del estreno del actual himno oficial de la Comunidad Valenciana y tanto Francisco Camps como Rita Barberá no han perdido la ocasión para aprovechar la ocasión y hacerse la correspondiente fotografía promocional, en esta ocasión con Plácido Domingo que ha sido el elegido por las autoridades valencianas para la grabación conmemorativa de que muchos valencianos llevan ya cien años “ofrendando nuevas glorias a España” como dice este himno cuya música más parece una zarzuela de las que en su día pasó al pentagrama el maestro Serrano que el himno aglutinador de las gentes de un país.

Yo he visto en infinidad de ocasiones cantar, sólo las primeras y las últimas estrofas, las palabras que para la música del maestro Serrano escribió el poeta y periodista Maximilià Thous Orts, emoción en el rostro, lágrimas en la cara y un nudo en la garganta llevan al paroxismo a más de uno que preñado de emoción se desgañita con los “vivas” finales para luego, una vez pasado el emocionante momento del cántico colectivo, volver a ejercitarse en la primera frase del cántico: “para ofrendar nuevas glorias a España”. Y así llevamos ya casi un siglo sin que desde la otra parte contratante se nos ofrezcan tan siquiera las migajas del banquete. Algunos siglos antes el Conde-Duque de Olivares ya tenía claro como tratar a los valencianos, un pueblo que para él era “más muelle”, es decir más fácil de dominar que cualquier otro, nosotros mismos nos tildamos de ser unos “me si’n fots”, que en castellano claro y raso quiere decir que todo nos da igual.

A nuestras autoridades, para no ser menos, también les da todo igual y después de tantos meses de la visita del Papa a Valencia todavía no saben cuantos euros salieron de la caja pública para sufragar el montaje de todo aquel tinglado del más rancio sabor a cera y sotanas, tal parece que a los valencianos nos sobre el dinero y lo podemos dilapidar en metafóricos fuegos de artificio a los que tan acostumbrados estamos. Y la verdad es que sí, nos sobra el dinero y ahora lo empleamos en pagar al tenor internacional Plácido Domingo para que grabe nuestro himno aunque el Vicepresidente del Sr. Camps no sepa cuanto nos va a costar la fiesta. Eso no importa ante el hecho de que esa “alegría de la huerta” que es Paco Camps y nuestra particular “dama de rojo” ,Rita Barberá, puedan tener en el velador de su salón una foto al lado de Plácido Domingo. Sigue vigente aquel dicho que Blasco Ibáñez puso en una de sus novelas para demostrar el carácter valenciano “arros i tartana, casaca a la moda i rode la bola a la valenciana”. Saquemos a pasear los signos externos de riqueza aunque no tengamos con que pagar a los investigadores universitarios, al fin y al cabo casi todos ellos son progresistas y hablan catalán, y no sólo en la intimidad.

La música del maestro Serrano y las palabras escritas por Thous para adaptarse a las notas del pentagrama se han titulado de diversas maneras en estos cien años. Cuando en 1908 Tomás Trenor, Marqués del Turia y Presidente del Ateneo Mercantil, encargó a Serrano un Himno para conmemorar la Exposición Regional que el año siguiente se celebraría en Valencia se bautizó el pentagrama resultante como “Himno de la Exposición”, más tarde pasaría a ser denominado “Himno Regional” por acuerdo de los alcaldes de Alicante, Castellón y Valencia durante la Dictadura de Primo de Rivera y, finalmente, desde 1984 y en virtud de la Ley 8/1984 de la Generalitat Valenciana, es oficialmente el himno de la Comunitat Valenciana. Seguramente si Maximilià Thous, un hombre de izquierdas y con las ideas muy claras sobre la unidad de la lengua, hubiera sabido el caminar que sus versos iban a tener no los hubiera escrito y hubiera dejado que fuera Teodor Llorente quien los hiciera, al fin y al cabo era la persona elegida en principio para ello.

En materia de símbolos e himnos en el País Valencià siempre ha habido discusiones, debates que se zanjaron todas las veces a favor de las tesis de la derecha ya que la socialdemocracia del PSPV-PSOE en cada lavado fue dejando una sabana hasta perder todo el ajuar cediendo a las demandas derechistas que con la excusa de defender el tarro de las esencias valencianas han terminado por prostituirlas envueltas en la lengua castellana y en la española bandera rojigualda. Y encima los partidos de la oposición quieren jugar en el mismo campo que ellos, hace unos meses los socialistas propusieron, sin lograrlo, quitar de sus siglas la P y la V de País Valencià, ahora los nacionalistas del Bloc estudian para su próximo congreso aceptar las tesis defendidas por la derecha en tema de himnos y banderas. Vivir para ver.

A los utópicos, a los sentimentales, a los que no aspiramos a detentar ninguna clase de poder, a los que no tenemos más que una chaqueta siempre del mismo color ya no nos queda nada, ni siquiera la esperanza de Paris como en aquel viejo film. Nunca fui amigo de himnos ni banderas, ahora todavía lo soy menos.

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