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El Estado echa mano del Fondo de Garantía de las Pensiones

Miguel Massanet
Miguel Massanet
viernes, 12 de diciembre de 2008, 11:55 h (CET)
Nadie me podrá negar que no lo advirtiera con tiempo. Lo predije en varios de mis escritos y advertí de las consecuencias de la rapacidad del Gobierno socialista del señor Zapatero, envuelto en una crisis, endeudado hasta la coronilla y con las faltriqueras del Estado más secas que la mojama. Era imposible que se resistieran a tamaña golosina y, todavía menos, si sabían que podían meter mano en esta hucha sin que nadie se interpusiera en su camino. Al parecer, y así ha quedado reflejado en uno de los periódicos de más tirada de Barcelona, la Seguridad Social (dependiente del Ministerio de Trabajo que, a la vez, depende del Consejo de Ministros y en última estancia del señor Zapatero) va a entrar en el juego de nuestro Presidente y le va a proporcionar el árnica que precisa para salir del atolladero en el que él mismo, en su absoluta inconsciencia, en sus atropelladas decisiones y en sus fanáticas ansias de continuar ostentando el poder, se había metido de cabeza. Es curioso que, este articulista, cuando hace ya un tiempo, se empezó a tratar de que, parte de este suculento fondo –que el señor Aznar, en una de sus lucidas actuaciones, y después de haber rescatado la Seguridad Social de la situación de quiebra técnica en la que estaba situada, después de salvar a millones de jubilados, incapacitados y viudas de la posibilidad de perder sus pensiones; tuvo la genial ideas de apalancar la garantía de las pensiones constituyendo un Fondo de Garantía de Pensiones al que dotó de la nada despreciable cantidad de 30.000 millones de pesetas – fuera invertido en renta variable “para conseguir más rentabilidad”, ya protestó contra tamaña imprudencia, innecesaria y manifiestamente temeraria, tratándose de un fondo, cuya principal misión no era engendrar grandes ganancia, sino estar invertido en valores seguros (aunque los intereses fueran menores) que, ante cualquier eventualidad, pudiera acudir en auxilio de los pensionistas.

Con los años, debido a la bonanza económica y al buen comportamiento del empleo, la Seguridad Social fue registrando superávit, lo que permitió ir consolidando e incrementando el montante de dicho Fondo de Garantía de Pensiones. No tengo datos de la cifra actual del mencionado fondo, pero es de presumir que, si posee 22.187 millones de euros en deuda extranjera y que el superávit que ha engendrado le permite aportar 9.000 millones de euros más, para comprar Bonos del Tesoro, es fácil hacerse una idea de la magnitud que ya ha alcanzado.

Pero analicemos la jugada del Gobierno. Como, en este caso, el Ejecutivo es juez y parte, es decir que puede hacer que la Seguridad Social adquiera los valores que a él más le interesa – en este caso Deuda Pública española – y no parece que exista un ente independiente que audite la forma en la que se invierten los dineros, al menos, no se da cuenta de ello, públicamente, para que los presuntos beneficiarios ( los pensionistas) pudieran conocer, en todo momento, la situación del Fondo de Grantía; es evidente que el señor Solbes y el señor ZP han encontrado ( ya hace tiempo que están tras de ello) un inesperado filón de donde sacar dinero fácil, a cambio de papel del Estado ( un papel que puede convertirse en mojado, en cualquier momento, dado el endeudamiento exterior que ha contraído nuestro país). Es decir, que vayan los pensionistas poniendo sus barbas en remojo porque, lo que constituía una garantía para el cobro de sus pensiones en dinero fácilmente realizable; en el caso de que fueran mal dadas, en virtud de esta artimaña 9.000 millones de euros, contantes y sonantes, se van a convertir en 9.000 millones de euros que les deberá el Estado y que, ya se verá cuando serán reintegrados enn vista la situación en la que se encuentra nuestra economía. Porque estos millones de euros son los que necesita el Estado para tapar agujeros a los bancos y a las empresas (no todas ni las que más lo necesitan) que están en apuros, que serán las que, a cambio le endilgarán al Estado activos que, vayan ustedes a saber si serán de la triple A o aquellos que están infectados del virus de las sub prime. En todo caso, es evidente que los pensionistas se han convertido, sin haber tenido arte ni parte ni ser consultados por quienes nos gobiernan, en los paganos que deberán subvencionar,a la fuerza, las veleidades de nuestro Ejecutivo, sin que tengan la seguridad de que, lo que adquieren en Deuda Pública, dada la evolución de la crisis, los pronósticos para el 2009 y la escasa fiabilidad que, en el extranjero, tiene nuestra deuda pública; sea lo que más le conviene al Fondo de Garantía de Pensiones ni si, al depender de la gestión de la Administración del Estado, estas cantidades que han salido de él van a ser reintegradas en un año, diez, cincuenta o en una semana que no tenga viernes.

Y, por si faltara algo, desoyendo los consejos del propio Banco de España –que recomendó a la Seguridad que las inversiones que se hicieran, para sacar rentabilidad al Fondo, fueran diversificadas; al efecto de que, si sufrían algún percance financiero, sólo afectara a una pequeña parte del patrimonio.–, a medida que vayan venciendo los 22.187 millones que están invertidos en deuda extranjera, van a ser destinados a comprar más deuda pública española. Es decir, que vamos a poner todos los huevos en el mismo capazo, de forma que, si el capazo se cae, se golpea con algo duro o alguien mete la mano para ver lo que encuentra allí dentro, y se rompen todos los huevos o desaparecen parte de ellos; los pensionistas se van a quedar como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando. Aquí tenemos la demostración de cómo el señor Zapatero ha estado jugando con los ciudadanos. Primero prometiendo el oro y el moro (sin tener ni oro ni moro) para que lo votaran; más tarde, negando la crisis y presumiendo de nuestra fortaleza económica y financiera y, últimamente, alardeando en la ONU de nuestra fortaleza y de nuestros medios para superar la recesión mejor, para él, que ninguna otra nación de Europa. Aquí está la prueba: un 12 y pico por ciento de desempleo (el doble de la media europea), más de 3 millones de parados; un endeudamiento exterior record; un endeudamiento interior que va camino de saltarse los topes del Pacto Europeo de Estabilidad hasta descerrajar los goznes que lo contenían y esparcir nuestra miseria por todo el resto del continente. ¡Pero cuidado, pensionistas, que ya han metido la zarpa en la hucha de nuestras pensiones!

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