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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

El relativo valor de la Constitución

Mario López
Mario López
miércoles, 10 de diciembre de 2008, 12:18 h (CET)
Efectivamente. Según de qué asunto se trate, la Constitución es para nuestros políticos un conjunto de leyes que constituyen el marco legal que hemos de respetar escrupulosamente o un conjunto de buenas intenciones. Si queremos cambiar la relación de las Comunidades Autónomas con el Estado, antes habrá que reformar la Constitución. Si a los príncipes de Asturias no les sale un niño ni a tiros y queremos que a don Felipe le perpetúe su hija primogénita, tendremos que cambiar la Constitución.

Porque en todos estos casos la Constitución es de obligado cumplimiento. Pero para que los gobiernos y demás administraciones públicas protejan y fomenten a empresas y bancos que hacen imposible el cumplimento del mandamiento constitucional que exige a esos mismos gobiernos y administraciones públicas que hagan posible que todos los españoles tengamos nuestra vivienda digna, nuestro salario decente y podamos mantener a nuestras familias, ahí no hay que tocar la Constitución. El lehendakari no puede hacer una consulta al pueblo vasco para saber lo que quieren hacer con su cuerpo serrano, pero la economía de mercado puede contar con la ayuda del Estado para destruir empleo, hundir el poder adquisitivo de los trabajadores y elevar el precio de la vivienda a niveles inalcanzables –esto es, inconstitucionales- y aquí no pasa nada. Ni hay que reformar la Constitución ni el Tribunal Constitucional se inmuta. Pero es que resulta que el 90 % de los españoles somos trabajadores y, en comparación con la vivienda, el salario y la calidad del empleo, la sucesión al trono, la economía de mercado, el desarrollo autonómico o la unidad de España, nos importan una mierda. Una hermosa, grande, colosal mierda. A ver si empezamos a tomar nota de lo que quiere el personal, coño.

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